Tarragona Educación

La URV gana un proyecto de la UE que le permitirá contratar a 50 investigadores

Es la segunda vez que la universidad logra esta convocatoria. Los más de cuatro millones de euros obtenidos permitirán ofertar plazas a las que optarán talentos de todo el mundo

NORIÁN MUÑOZ

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Dos de los investigadores contratados en la anterior convocatoria, Anand Ambily, de la India, y Benjamin Steinegger, de Suiza. FOTOS: ALBA MARINÉ

Dos de los investigadores contratados en la anterior convocatoria, Anand Ambily, de la India, y Benjamin Steinegger, de Suiza. FOTOS: ALBA MARINÉ

La investigación en la Universitat Rovira i Virgili, URV, está de enhorabuena: la Comisión Europea ha concedido más de cuatro millones de euros a uno de sus programas. Es la segunda vez que la institución consigue un proyecto europeo de estas características. El anterior lo logró en 2015.

La convocatoria, que lleva por nombre COFUND (cofinanciación) y que aquí tiene el apellido de Martí i Franquès, consta, además de la financiación europea, de un aporte de otros cuatro millones por parte de la universidad a través de fondos propios y de financiadores externos como el Banco Santander, La Fundación Catalunya La Pedrera, el IRTA y la colaboración de la Diputació de Tarragona, entre otros.

En esta última convocatoria europea han obtenido financiación proyectos de tres instituciones españolas (además de la URV lo han conseguido la Universidad Politécnica de Madrid y la Fundació Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona), aunque la universidad tarraconense fue la que logró mayor financiación.

Francesc Díaz, Vicerrector de Recerca i Planificació Científica de la URV, lo valora como un logro muy importante, porque este tipo de convocatorias implican enfrentarse a una gran competencia. «Son realmente muy exigentes y complejas, con una tasa de éxito muy baja. Concretamente, inferior al 10%».

Aunque si algún valor especial tiene este proyecto, es que permitirá contratar a 50 investigadores predoctorales durante tres años. La convocatoria, abierta al mundo entero, espera incorporar nuevos talentos en todas las áreas del conocimiento, «desde humanidades hasta ingenierías, pasando por biomedicina, química o ciencias sociales», explica Díaz.

Talento y savia nueva

El proceso de selección se hará entre el 2020 y el 2021 y los seleccionados tendrán un contrato de tres años. Díaz explica que la convocatoria, que tendrá lugar a finales de este mes, «ha de ser y será totalmente abierta y extendida a todos los países del mundo. Se mantendrá vigente durante dos meses y será divulgada por tierra, mar y aire, es decir, por todos los medios existentes y disponibles». La oferta de las plazas se difundirá entre las universidades internacionales con las que la URV tiene convenios y en revistas científicas, entre otros.

Los frutos están a la vista

La universidad, de hecho, ya está viendo los frutos de lo que supone tener un programa de estas características. Con el primer proyecto COFUND de 2015 pudo contratar a 46 investigadores, la mayoría internacionales, que se integraron en 46 equipos de investigación. «En estos momentos están finalizando sus tesis doctorales y algunos de ellos ya están presentándolas. La integración de estos jóvenes investigadores fue modélica y los resultados obtenidos están siendo óptimos», cuenta Díaz. De hecho, el buen funcionamiento del primer programa fue clave para ganar esta segunda convocatoria.

Incluso en medio de la pandemia, las investigaciones en las que participan algunos de los investigadores que comenzaron en ese plan están siendo noticia por sus avances para ayudar en la lucha contra el Covid-19.

Es el caso de Benjamin Steinegger, de Suiza, graduado en Física teórica por la École Polytechnique féderale de Lausane. El joven investigador forma parte del grupo Alephsys. En su tesis, dirigida por los profesores Alex Arenas y Clara Granell, Steinegger se centra en construir modelos matemáticos que demuestren cómo el comportamiento humano afecta la propagación de enfermedades.

El equipo en el que trabaja ha diseñado un modelo matemático que prevé la evolución de epidemias. Steinegger cuenta, en un buen castellano, que hasta la llegada del coronavirus su trabajo, centrado en bases de datos, era principalmente «exploraciones teóricas», pero con la llegada de la pandemia se enfrentó a «un contacto inesperado con el mundo real que vino a acelerar lo que estábamos haciendo. Afortunadamente tuvimos la satisfacción de ver que funciona», explica.

Steinegger terminará su doctorado dentro de un año, pero dice que aquí está muy a gusto. «Vengo de un pueblo pequeño en Suiza y me gusta Tarragona porque es un ciudad donde puedes pasear, comer bien, ir a la playa o a la montaña», explica.

Una buena integración

Beatriz Prieto Simón es investigadora Ramón y Cajal del Departament d’Enginyeria Electrònica, Elèctrica i Automàtica de la URV. En el marco del programa Martí i Franquès COFUND, es supervisora de la tesis de Anand Ambily, de la India, quien trabaja en el desarrollo de herramientas para la detección rápida de enfermedades infecciosas con el fin de minimizar el uso de antibióticos y evitar las resistencias.

Relata que a Ambily lo conoció en Australia, donde ella estuvo trabajando en un grupo de investigación durante ocho años. Cuando él se enteró de que ella seguía una investigación aquí aplicó al programa. No obstante, recuerda Prieto Simón, no hay que perder de vista que para poder entrar en este programa hay que pasar un proceso competitivo en el que hay un panel de evaluaciones interno y externo muy exigente.

Asegura que una de las ventajas de este programa consiste no solo en que atrae a auténticos talentos, sino que se trata de investigadores muy bien predispuestos para trabajar en equipos multidisciplinares y de distintas procedencias. «Suelen ser personas muy motivadas al éxito», explica.

Desde el punto de vista social, reconoce que al principio tuvo un poco de temor por la integración de Ambily por su escaso manejo del idioma y porque parecía un chico más bien tímido, pero a los pocos días ya se relacionaba muy bien y estaba muy a gusto. En este punto, explica Prieto Simón, las dimensiones y las características de una ciudad como Tarragona son un punto a favor.

Finalmente, Francesc Díaz apunta que la investigación, la creación de conocimiento, también es clave para una buena docencia. «No podemos engañar a la sociedad siendo una simple academia adonde vamos a repasar conceptos».

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