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La URV lidera un proyecto europeo para implantar la formación universitaria dual

Es una iniciativa de carácter internacional que permitirá implantar esta metodología en China, Camboya, India y Rusia de acuerdo con la economía de cada uno de los territorios

Núria Riu

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El catedrático en Ingeniería Química de la URV, Laureano Jiménez, es el impulsor de la iniciativa. FOTO:  lluís milián

El catedrático en Ingeniería Química de la URV, Laureano Jiménez, es el impulsor de la iniciativa. FOTO: lluís milián

Tarragona se ha convertido en un referente en el ámbito de la formación profesional dual. Y ahora también está en la vanguardia de su implantación en el ámbito universitario. Un profesor de la Universitat Rovira i Virgili (URV), Laureano Jiménez, lidera un grupo de trabajo europeo que desarrollará la metodología para su  introducción en un escenario a corto plazo.

Jiménez es catedrático en Ingeniería Química y ha participado en diferentes programas de carácter europeo. Ésta es la primera ocasión en la que lidera una iniciativa en la que participan dieciséis entidades de nueve países. Los otros socios son universidades de Italia, Alemania, Finlandia, dos de China, cuatro de Rusia, dos de la India y dos de Camboya. Los otros dos partners son dos agencias de calidad, que son las que deben avalar el trabajo realizado.

El proyecto se ponía en funcionamiento hace un año y dos meses, cuenta con un presupuesto de 900.000 euros y está diseñado para su despliegue por espacio de tres años. En este periodo inicial se han establecido los primeros contactos para establecer las bases de este nuevo sistema que se implantará en China, Rusia, India y Camboya. El porqué se han elegido estos países tiene una explicación sencilla. «La Unión Europea dice que hay unas áreas prioritarias para el desarrollo de nuevas iniciativas», indica Jiménez. Camboya es un país pobre, la India y la China diversos en desarrollo y Rusia es muy grande, por lo que se ha hecho esta selección pensando en que «son países que actuarán creando centros de recursos en los que el resto de regiones podrán ir a aprender y desarrollar otros estudios de dual», manifiesta.

Un proyecto por cada país
La idea es que las universidades europeas indiquen las pautas para esta nueva forma de trabajar y a partir de aquí empiece a actuarse sobre el terreno. Por ello cuentan con un socio con una gran experiencia como es Alemania, en el que la formación dual tiene una dilatada trayectoria de éxito. A partir de aquí, la clave está en que «cada país pueda escoger el sector de la engreiría en el que quiere desarrollar estos estudios según la economía de cada territorio», afirma su impulsor. Cada uno de estos países funciona de una forma muy diferente y esto es lo que se ha tenido en cuenta para que «todos ellos se sientan involucrados».

¿Qué papel tendrá la URV en el proyecto? Básicamente se ocupará de definir y explicar la metodología común que deberán seguir todos los estudios. «Las universidades tienen que ser conscientes de que aparece un nuevo actor, que es la empresa, y por tanto tienen que aprender a funcionar de acuerdo con los tempos del sector productivo. Y está claro que el sector privado tiene que aprender que tendrá una carga asociada, que es la de evaluar y garantizar que la persona se forme», describe Laureano Jiménez.

El programa Work Experience, que impulsa la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ), con los estudiantes de máster en Enginiería Química es el embrión del modelo de formación dual. En este caso, las empresas tienen un papel protagonista en la formación de los estudiantes de máster.

Además, el profesorado de estos países en los que se implantará la formación dual viajarán a Alemania e Italia para que vean in situ cómo funciona en estos casos.

Cuando se haya puesto en consonancia la metodología tendrán que desarrollarse los planes de estudio. Y aquí entra una de las partes más complicadas del proyecto ya que, en cierto modo, se establecerán las reglas del juego para evaluar las competencias de los estudiantes. Aquí se incluyen aspectos como el conocimiento de idiomas o el trabajo en grupo.

La idea es que en octubre de 2019, cuando finalice el proyecto, estos planes de estudio estén a disposición de las agencias nacionales de calidad, que deberán dar luz verde a su implantación. 

La diversidad cultural es uno de los obstáculos encima de la mesa. Es un aspecto que ya ha constatado Laureano Jiménez tras haber viajado a Camboya y la India para empezar a desplegar las primeras líneas de actuación. «En países en los que a veces todo es tan jerarquizado es complicado porque el proyecto busca romper la cadena entre el mundo económico y la universidad. Las decisiones no las toma el decano sino de forma conjunta entre los diferentes agentes económicos y sociales», indica.

¿Universidad elitista?
El proyecto busca fortalecer esta relación entre la universidad y la empresa en unos países con mayor o menor nivel de desarrollo. Sin embargo, este modelo de formación dual en el ámbito universitario es muy poco habitual en nuestro país. Hay algunas iniciativas y algunos expertos que apuntan que es el camino hacia el que debe dirigirse la universidad para facilitar la inserción de los estudiantes pero, comparado con la FP, aquí aún hay muchos interrogantes. 

«La dual puede convertirse en una formación elitista cuando, según el número de plazas que marca la empresa, tan solo puedes ofrecerla en algunos alumnos», opina este catedrático. En este sentido, considera que el hecho de que la selección de los alumnos se haga de acuerdo con una entrevista, y no según el expediente académico, es uno de los aspectos que no están bien resueltos de cara a plantearse extender su aplicación.

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