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La URV, polo de atracción de talento internacional

Profesores de más de treinta países dan clases y llevan a cabo sus investigaciones en el centro. Algunos departamentos son auténticos despachos de Naciones Unidas

Núria Riu

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Christophe Bengoa, Josep Font y Ioanis Katakis en uno de los laboratorios de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ) de la Universitat Rovira i Virgili (URV).  FOTO: pere ferré

Christophe Bengoa, Josep Font y Ioanis Katakis en uno de los laboratorios de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ) de la Universitat Rovira i Virgili (URV). FOTO: pere ferré

Ioanis Katakis llegó como profesor visitante de la Universitat Rovira i Virgili (URV) en 1995. Estaba haciendo el postdoctorado en Austin (Tejas), cuando una revista internacional publicó que se buscaba personal para fundar la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Química (ETSEQ). Una de las primeras impresiones fueron los barracones en los que en aquellos momentos se impartían las clases, junto a la Universitat Laboral. «Pensaba qué estaba haciendo aquí», recuerda aún. 

Junto a Katakis llegaron otros cinco profesores extranjeros. En aquellos momentos, este ingeniero químico era el «griego». «Era el bicho raro», reconoce. Pero, poco a poco, los extranjeros empezaron a ser familia numerosa. 

El Departament d’Enginyeria Química tiene sus inicios en los ochenta, cuando estos estudios aún dependían de la Universitat de Barcelona (UB). En los noventa se creó la URV y quiso cubrirse la demanda de profesorado con los mejores. «Se tomó una decisión estratégica: abrir la contratación a personal no formado en la propia universidad», argumenta Josep Font, actual director del departamento.

Mucha movilidad
Katakis fue uno de estos jóvenes que llegó a Tarragona. «Estaba todo por hacer. Podías contribuir a construirlo todo, cosa que todavía sigue siendo así. Tenías y tienes mucha libertad», argumenta. Con el tiempo, el «griego» acabó convirtiéndose en el primer jefe de departamento extranjero de la URV, a excepción del área de lenguas extranjeras.

Para facilitar la ‘acogida’ de los profesores extranjeros, desde la Universitat Rovira i Virgili (URV) se puso en funcionamiento el i-center. Se encarga de que los recién llegados puedan acceder a cursos de idiomas, información sobre el entorno y todos los aspectos relacionados con la burocracia.

La llegada de nuevos profesionales, que venían a impartir clases y a seguir con sus investigaciones en un entorno completamente nuevo y más pequeño, se convirtió en algo habitual en este departamento. Christophe Bengoa lo siguió desde el inicio. Fue el primer extranjero que llegó a la nueva facultad. Su relación con la universidad tarraconense empezó a finales de los ochenta, cuando estaba haciendo el postdoctorado. Su trayectoria fue un periplo de idas y venidas, de Francia a Tarragona, hasta que en 2007 se estableció definitivamente. 

Bengoa tenía muy claro que quería quedarse aquí. «En los inicios de la universidad nos conocíamos casi todos e hicimos casi de todo para tirar adelante la URV, porque tenemos una ventaja enorme: mientras haya resultados podemos hacer lo que nos dé la gana», añade. 

Injertos de conocimiento
De los 33 profesores en plantilla que tiene este departamento, seis son extranjeros. Y la cifra aumenta considerablemente con los asociados. «Es un aspecto que te enriquece enormemente. Se trata de incorporar sangre nueva», describe Josep Font. Lo define como cross-fertilization, o lo que es lo mismo, injertos de personas procedentes de diferentes culturas y diferentes áreas para que fluyan las ideas y los proyectos.

«Si piensas en una universidad mundial es muy importante poder tener a los mejores»
Lluís Marsal
Vicerrector de la URV

Los estudios de Enginyeria Química son los pioneros en esta política de internacionalización. No obstante, la atracción de talento extranjero es una de las líneas estratégicas del conjunto de la universidad. «Es una fórmula que mejora la calidad y la visibilidad internacional del centro», describe Lluís Marsal, vicerrector de Personal Docent i Investigació. 

En el curso 2017-2018 el 4,4% de los profesores de la universidad eran extranjeros. Una cifra que ha incrementado en un punto en los últimos dos años y que está por encima tanto de la media catalana como española. Los últimos datos disponibles a nivel estatal son de 2015, cuando la media era del 1,8%, y en la Rovira i Virgili ya alcanzaba el 3,4%.

México, Venezuela, Ucrania, Marruecos y una larga lista en la que prácticamente hay profesionales de todos los países de la Unión Europea. Los despachos y laboratorios de la universidad poco a poco se han convertido en unas Naciones Unidas con profesionales de una treintena de países. Y la idea es seguir reforzando esta estrategia. Las convocatorias públicas se hacen a través de revistas especializadas internacionales. Además, desde la Generalitat de Catalunya se impulsó el plan Serra Húnter, que prevé la incorporación de unos 500 nuevos profesores a las siete universidades públicas catalanas hasta el 2020. Este programa nació con el objetivo de incorporar personal de calidad internacional y en base a esto se llevará a cabo el proceso de selección. 

«Es un ‘cross-fertilization’ en el que se pone en contacto gente de diferentes culturas y a ver lo que sale»
Josep Font
Dir. del Dept. d’Enginyeria Química

La Universitat Rovira i Virgili considera que esta apuesta internacional «genera un efecto multiplicador en todos los ámbitos del centro». La movilidad del profesorado, la llegada de nuevos estudiantes,  la creación de redes de colaboración en materia de investigación y la internacionalización de los programas de doctorado son algunos de los efectos que se están derivando. «Si queremos atraer talento debemos tener las puertas abiertas para que cualquier persona, de cualquier sitio, pueda venir y desarrollar su carrera en el ámbito de la docencia y la investigación», afirma Lluís Marsal.
Sello de excelencia

La atracción de talento fue una de las líneas estratégicas que se puso encima de la mesa cuando la URV diseñó su proyecto del Campus d’Excel·lència Internacional Catalunya Sud (CEICS). Este reconocimiento ha permitido incorporar el sello de excelencia en las nuevas convocatorias de personal.

«Cuando vine era el griego de la universidad. Me consideraban un bicho raro»
Ioanis Katakis
Ingeniero químico

«Para la URV, la visión de territorio ha sido siempre clave, pero si piensas en una universidad mundial es muy importante poder destacar y tener a los mejores en cada ámbito», describe el vicerrector de Personal Docent i Investigació.
El carácter investigador que ha potenciado la universidad ha jugado a favor de este proceso. Cuando las administraciones más próximas han reducido los fondos, estos profesionales han tenido que buscarse la vida en proyectos internacionales. La investigación se juega en una liga global. Esto ha facilitado las sinergias entre diferentes países y unos lazos de colaboración que acaban afectando a la movilidad y a este enriquecimiento. «Es muy positivo, porque la gente que viene mantiene la relación con la universidad de la que procedía y esto acaba generando unas redes de contactos que son muy importantes», describe el director del Departament d’Enginyeria Química.

¿Y qué hacen cuando llegan?
¿Se están aquí unos años y se van o se quedan? «La mayoría son personas que acaban estabilizándose y que quieren seguir con su carrera profesional aquí», explica Lluís Marsal.

Alex Fragoso llegó con un contrato de postdoctorado y de esto ya hace doce años. Este cubano ejercía de profesor en la Universidad de La Habana, cuando se fue con una beca a Madrid y después de allí a Tarragona. «Lo primero que me sorprendió fue la diversidad cultural. Me encontré que en este departamento –el de Ingeniería Química– había muchos extranjeros y que el idioma que se utilizaba era el inglés», describe.

«Tenemos una ventaja enorme. Si obtenemos resultados, hacemos lo que nos da la gana»
Christophe Bengoa
Ingeniero químico

Fragoso explica que esta diversidad genera un ambiente en el que «se hace fácil trabajar» y que «enseguida me atrajo». «Es una situación que te enriquece mucho tanto a nivel personal como profesional ya que hay mucha gente que hace muchas cosas diferentes», concluye. 

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