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La Urbana empezará a sancionar a los bares que se excedan con la terraza

Tras una campaña de comunicación, la administración dará un ultimátum antes de comenzar a multar a los establecimientos

Núria Riu

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Imagen del viernes en la que se ve como en algunos puntos de la Plaça de la Font las mesas de un lado y otro casi se tocan.

Imagen del viernes en la que se ve como en algunos puntos de la Plaça de la Font las mesas de un lado y otro casi se tocan.

El Ayuntamiento de Tarragona ha decidido ponerse duro con los bares que se exceden con sus terrazas. Conscientes de que hay zonas de la ciudad que son especialmente problemáticas, va a iniciarse «de forma inminente» una campaña de controles para sancionar a aquellos establecimientos que hagan una ocupación de la vía pública superior a la permitida. Así lo confirma la concejal de Seguretat Ciutadana, Begoña Floria, quien reconoce que «estamos agotadísimos de este problema. Hay situaciones que claman al cielo, ya que doblan el espacio que tienen asignado».

Los controles tendrán lugar de forma aleatoria en diferentes franjas horarias. Son los únicos detalles que proporciona la edil socialista de la campaña, para «no poner en sobreaviso» a los infractores.

La responsable de la Guàrdia Urbana afirma que «no hemos empezado aún con las sanciones», sino que se ha priorizado la pedagogía hacia los propietarios con una campaña informativa que empezó hace cosa de un mes y medio. Paralelamente el área de Seguretat ha solicitado a la concejalía de Espai Públic la documentación con los perímetros que pueden ocupar las terrazas. «La información la hemos recibido hace poco y ahora vamos a notificarlo de nuevo y empezaremos a multar», describe Floria. 

Última oportunidad
La portavoz del grupo municipal del PSC confía en que esta última oleada informativa sirva para modificar algunas situaciones. «El Ayuntamiento no tiene ningún interés en sancionar. Son los establecimientos los que deben ser los responsables y cumplir. Me sabe mal tener que dar un nuevo paso y por ello hemos insistido tanto en la fase informativa, pero el espacio público es de todos».

Las zonas más conflictivas: la Part Alta, Bonavista y Sant Pere i Sant Pau

Si hay una zona especialmente conflictiva, ésta es la Part Alta, donde la proliferación de mesas y sillas en la vía pública ha llevado a más de un conflicto entre los vecinos y los negocios. La Plaça del Fòrum y la de la Font son zonas en las que verano tras verano surgen quejas, ya que la diversidad de establecimientos de ocio y restauración es muy amplia. En cambio, apunta que las obras en la grada del Circ están limitando el espacio en la Plaça dels Sedassos.

Además de estas tres plazas, la concejal Begoña Floria afirma que también han recibido quejas por las pizarras de la Plaça del Rei. Éstas han pasado a ser un instrumento de mobiliario indispensable en los establecimientos en zonas en las que la oferta es muy completa y, por tanto, en las que compiten para ser más visibles.

Aunque la teniente de alcalde asegura que el de las terrazas no es un problema exclusivo del núcleo histórico. «Quizás allí se ve más, pero también tenemos quejas en los barrios. Sobre todo en Bonavista y Sant Pere i Sant Pau».

Imagen del viernes por la noche en la Plaça de la Font. Foto: Pere Ferré

Si la situación en cuanto a la cifra de mesas permitidas se ha descontrolado en algunos puntos, como han reivindicado en reiteradas ocasiones asociaciones de vecinos, como la de la Part Alta, los residentes apuntan que ha habido mejoras en cuanto al cumplimiento de los horarios.

Plaça de la Font: driblar mesas y que el viento no te arroje una pizarra a la cabeza

La moda de la Plaça de la Font no ha pasado. En este céntrico espacio, en el que las terrazas están todo el año en la vía pública, en verano el bullicio prácticamente es constante. «La plaza ha perdido atractivo. La gente dejará de ir porque las mesas están pegadas, hay una encima de la otra y con el calor... El ambiente no invita», dice Inma, quien vivió durante muchos años en la plaza y, ahora que ya se ha ido, sigue subiendo para ir a visitar a sus padres.

Durante el fin de semana por las noches cientos de mesas llenan ambos laterales. Un establecimiento se junta con el otro. El espacio que ocupan los propietarios es irregular y no tanto en lo que se refiere al ancho, que se corresponde con los límites de la fachada del local, sino al largo. Y es que, cada vez más, algunos locales han ido ganando espacio hacia el centro de la plaza. En algunos puntos, las mesas del costado izquierdo están a escasos metros de las de la derecha. Y hay quien intenta ganar aún algunos centímetros con las pizarras, que en estos días de viento han dado más de un susto a algún cliente, que ha visto como éstas volaban muy cerca de su cabeza.

Vas a cualquier país y también te encuentras con calles y plazas llenas de gente

«Los nuevos son los que hacen lo que les da la gana. Porque si tú te fijas, los bares que llevan años en la Plaça de la Font son más respetuosos», dice Montse Boronat, vecina de la Plaça y quien durante muchos años fue presidenta de la asociación comercial que había en la Font. 

Si el límite de las terrazas hacia el interior de la plaza es el mismo, hay quien pone una fila o incluso dos más de mesas para incrementar la capacidad de su negocio. «Deberían avisarlos una vez, dos o tres, y si no cumplen, el año que viene sin terraza», apunta Boronat.

Esta vecina vive en un primer piso y puede seguir desde la cama muchas de las conversaciones que tienen lugar en el exterior. «Los bares no tienen la culpa. Es la gente la que debería bajar la voz. Vas a cualquier país y también te encuentras con calles y plazas llenas de gente, pero en ningún lugar escuchas el bullicio de aquí».

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