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La Verge del Carme procesionó sin tambores, castells ni políticos

Las embarcaciones no acompañaron a la Virgen porque están en veda y no se pidió la autorización a Capitanía Marítima

Carla Pomerol

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Las embarcaciones pequeñas y medianas sí que salieron.

Las embarcaciones pequeñas y medianas sí que salieron.

La Verge del Carme iba sola. Ni la banda de tambores ni los castellers. Solamente iba acompañada de los portants. Ni siquiera las autoridades políticas de esta ciudad hicieron la tradicional procesión marítima del Serrallo en honor a la Verge del Carme, que tuvo lugar el pasado domingo. Y es que ninguna de las siete embarcaciones más grandes del puerto no salió a acompañar a la virgen. La mayoría de armadores veían, por primera vez en la historia, la procesión desde tierra. 

El motivo es que estas embarcaciones se encuentran en temporada de parada biológica, están de veda, lo que significa que no pueden moverse del puerto. Cada nave lleva incorporado un aparato –conocido como la caja azul–, que permite a la administración controlar los movimientos de las embarcaciones. «Desde hace dos años, nos obligan a tener la caja azul abierta las 24 horas del día», explica Andreu Domènech, patrón de la embarcación Maria Ferrer II, quien añade que «uno de los requisitos para cobrar la veda es no mover la nave». En el caso de que la embarcación deba moverse, es necesario pedir una autorización a modo de permiso a Capitanía Marítima.

Por otro lado, durante la parada biológica, la tripulación está cobrando del paro y, por lo tanto, no pueden trabajar en la embarcación. «Y no podemos mover la nave sin tripulación», asegura Domènech. Según los patrones, el problema está en la pesada burocracia y en los requisitos que se deben seguir. Además, todo este papeleo afecta a los bolsillos de los patrones, según dicen.

La Verge del Carme iba acompañada de sus 'portants'.

Las seis o siete embarcaciones que no acompañaron a la virgen –que son las de un tamaño más grande– son las que se dedican a la gamba. Este es el primer año que coincide la parada biológica con la festividad de la Verge del Carme. Hasta ahora, estas embarcaciones paraban durante el mes de junio. Este año decidieron parar dos meses en lugar de uno.

Por su parte, el presidente de la Confraria de Pescadors de Tarragona, Esteve Ortiz, asegura que «no salir es una decisión particular de cada embarcación», aunque Núria Obiols, Capitana Marítima, asegura que «en otros municipios, la entidad organizadora –como el Ayuntamiento o la Confraria– es la encargada de pedir la autorización». Ortiz reconoce que la normativa implantada desde el Estado es muy estricta y que no facilita que las embarcaciones puedan salir durante la tradicional procesión de la Verge del Carme. «Aun así, los armadores no han querido asumir ninguna responsabilidad», asegura. Lo cierto es que la Confraria sí que pidió el permiso para que una de las embarcaciones pudiera llevar en procesión a la virgen. Ortiz acaba diciendo que «nos sentaremos con los patrones para buscar una solución al problema».

Ninguna solicitud

Por otro lado, la Capitana Marítima, Núria Obiols, ha querido dejar claro que «no ha habido ninguna solicitud, por lo tanto, nosotros no hemos impedido nada». Y es que durante la procesión eran muchas las voces y rumores que apuntaban a Capitanía Marítima como la responsable de la soledad de la virgen. «Los organizadores han decidido cómo hacerlo. Nosotros no tenemos nada que ver», se defiende Obiols, quien añade que «hay un real decreto que regula qué hacer para poder sacar en procesión la embarcación. Es imprescindible tener un seguro especial y calcular cuántas personas suben a la nave». La Capitana también cuenta que es necesaria la figura de un coordinador de seguridad y de un permiso para poder sacar la embarcación y así, justificar delante la Dirección General de Pesca.

Nada es como antes

La estampa era triste. Las autoridades políticas tomaron un tentempié en el interior de la Confraria, mientras la virgen hacía la procesión marítima. Los miembros de la banda de tambores, acostumbrados a acompañar a la Verge del Carme, la esperaban en tierra. Tampoco hubo pilar en el agua, los Xiquets del Serrallo recibían a la virgen a las puertas de la Confraria. Todo un poco frío.

‘No dejar perder la tradición’

Andreu estaba triste porque la virgen llegó sola al pantalán y las embarcaciones no se decoraron. Andreu, que es patrón, siente la Verge del Carme. Es una jornada muy especial para él. Por primera vez, lo vivió desde tierra. «Me faltó alguna cosa», reconoce. Por otro lado, Jordi Virgili, timbaler que acompaña a la virgen, asegura que entiende la posición de los patrones, pero pide que la administración «haga la vista gorda» y añade que «estamos hablando de una tradición y debemos velar por ella». Por último, Ferran Diago, presidente de la Associació de Veïns del Serrallo y organizador de las fiestas de la Verge del Carme, asegura que «debemos sentarnos y hablar y no dejar perder esta tradición. Todos nos deberíamos haber involucrado un poco más en esta celebración».

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