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La actividad en el Port de Tarragona, al ralentí

Ayer fue un día de importante actividad en el enclave tarraconense, por lo que la segunda jornada de huelga de estibadores tuvo ya importantes efectos. La sensación es de que  no habrá alternativa al paro de 48 horas.

Núria Riu

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Perspectiva que ofrecía el Port de Tarragona en esta segunda jornada de huelga de los estibadores.

Perspectiva que ofrecía el Port de Tarragona en esta segunda jornada de huelga de los estibadores.

Adiferencia del pasado lunes, cuando la actividad en el Port de Tarragona fue baja, ayer había una importante cifra de buques, por lo que la segunda jornada de huelga de los estibadores tuvo importantes efectos. Tan solo por la mañana había unas diez operativas en marcha, cuando en un día normal la media es de siete u ocho.  Por lo que no hubo más remedio que ralentizar el trabajo y adaptarse a unos paros en horas impares que reducen la actividad habitual a la mitad. Es el único indicativo que hay para determinar el impacto que el paro está teniendo en la actividad del puerto, dado que, de momento, la Autoritat Portuària de Tarragona no ha dado a conocer esta información.  

«Los barcos llegan cuando llegan y, aunque haya una planificación por parte de las navieras, el trabajo es irregular, por lo que va retrasándose», decía Joan Galera, presidente del comité de empresa Estarraco. Aunque la primera jornada de huelga coincidió con un día de poca actividad, el martes hubo operativas las 24 horas, y pese a ello, el trabajo va acumulándose. Y esto hace que el colectivo se esté sintiendo fuerte de cara a seguir adelante, algo que podía palparse en el ambiente durante la reunión de la una de la tarde, en la que se procedió al sorteo de las asignaciones de trabajo. Como es habitual estos días, empezó con una breve charla de diez minutos por parte del comité de empresa en la que se informó al conjunto de los trabajadores sobre la situación. 

Anticiparon una tarde «complicada», de «mucha actividad» y «poco personal». Se referían a la reivindicación que desde el comité de empresa vienen haciendo para incrementar la plantilla de estibadores en el Port de Tarragona, que actualmente es de unos 200 empleados –160 fijos y 40 eventuales–. 

Negociaciones rotas
Las negociaciones entre los sindicatos y la patronal están rotas, por lo que todo apunta a que irremediablemente se seguirá adelante con la convocatoria del viernes e incluso la de la semana que viene, cuando está previsto un paro de 48 horas de miércoles a jueves. Galera recordaba que «por nuestra parte no llegaríamos ni al viernes y lo solucionaríamos ya. Esto no es bueno para nosotros ni para las empresas, por lo que esperamos que se resuelva, pero han incumplido lo establecido».

Asamblea de estibadores durante la segunda jornada de huelga en el Port de Tarragona

Hace referencia al acuerdo según el cual se garantizaba la totalidad de los puestos de trabajo de los actuales estibadores a cambio de medidas de productividad que suponen una reducción salarial media del 10%.

Otras de las demandas  recogidas en dicho preacuerdo afectan a la participación en los procesos de formación para obtener el certificado de profesionalidad y el compromiso empresarial de permanecer en los centros portuarios de empleo que sustituirán a las Sagep.

‘Llegaremos hasta donde tengamos que llegar. No nos dejan otra’

Fue a mediados de la semana pasada cuando estas negociaciones se dieron por rotas y se decidió seguir adelante con la huelga. «Llegaremos hasta donde tengamos que llegar. No nos dejan otra», decía, por su parte, Jordi Inglés.

Con todo, ayer en el local de Estarraco «la moral estaba alta». Cuando la asamblea ya había acabado podían escucharse los cánticos y los gritos desde la distancia, mientras en los muelles los barcos seguían esperando con las grúas completamente paradas. 

A través de un comunicado la Autoritat Portuària de Tarragona afirmaba que esta segunda jornada se desarrolló «sin incidencias» y «cumpliendo los servicios mínimos». 

Una situación, no obstante, que se toman con resignación los camioneros. En el enclave tarraconense no se han vivido situaciones de camiones esperando para acceder a los muelles. Si en una jornada habitual entran y salen unos 2.000 vehículos de gran tonelaje, a lo largo de ayer la aduana de acceso desde el eje del puerto presentaba un tráfico intermitente.

El transporte, desesperado
«Un desastre», decía Manuel Cinquensa. Este transportista afirmaba que el día anterior, pese a no haber huelga, tuvo que esperar hasta cinco horas para poder cargar. Por lo que ayer decidió hacerlo en el exterior para evitar la larga espera. Los camioneros son los grandes perjudicados, por lo que las patronales del transporte pedían que se solucione el conflicto de forma definitiva.

Los camioneros, disgustados con la huelga

Según Puertos del Estado, el seguimiento de esta segunda jornada de huelga fue en el primer turno del 99,93%. Informaron que se cumplieron los servicios mínimos y los ritmos de trabajo en las horas pares fueron normales. 

Por su parte, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, afirmó que la huelga «está produciendo un daño evidente y directo» al tráfico de mercancías y a la economía,

El ministro comentó que para los servicios mínimos se han nombrado en el global de autoridades portuarias cerca de 80 efectivos. No obstante, los profesionales del puerto de Las Palmas de Gran Canaria ya han dicho que denunciarán servicios mínimos abusivos. 

Si no hay nueva orden, los puertos recuperarán hoy su actividad, para volver a funcionar al ralentí mañana viernes.

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