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‘La ambición como país es que haya matrículas bajas y becas salario’

Josep Anton Ferré, rector de la Universitat Rovira i Virgili (URV)

Núria Riu

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El rector de la URV, Josep Antón Ferré, en un momento de la entrevista esta semana. Foto: Alfredo González

El rector de la URV, Josep Antón Ferré, en un momento de la entrevista esta semana. Foto: Alfredo González

Josep Antón Ferré (Vila-seca, 1958) es catedrático de Universidad de Mecánica de Fluidos (URV, 2000). Sus intereses en investigación se centran en la mecánica de fluidos, la transferencia de calor y la turbulencia. Es el rector de la Universidad Rovira y Virgili, elegido por votación de la comunidad universitaria el 13 de mayo de 2014. Será uno de los activos en la definición del Pla Nacional per a la Universitat, en el que empezará a trabajar el Govern a partir de este verano.

–Los rectores de las universidades catalanes han exigido más financiación al Govern, ¿cuál es la situación en la que se encuentran? 
–Surgió tras una reunión en Girona en un momento en el que empezaba a hablarse de los presupuestos, y que había mucha presión sobre el precio de las matrículas. Lo que dijimos fue que el problema que tiene la universidad catalana no es de matrículas sino de financiación. Los actores pedimos que se recuperen los niveles de antes de la crisis. Ahora estamos alrededor de los 700 millones de euros y deberíamos recuperar los prácticamente mil millones de hace unos años. 

–¿Qué ha supuesto a nivel de gestión?
- La desaparición del plan de inversiones y que tengamos congelada la capacidad de gasto en la partida de personal, lo que nos obliga a no poder reponer las jubilaciones o estabilizar a los interinos. Y esto es especialmente crítico porque, por una cuestión de pirámide de edad, toca un relevo en las universidades. 

–¿La media de edad es un problema?
–En cada universidad la situación es diferente. En la URV la media de edad es más joven, también porque somos un centro más nuevo, pero está claro que también nos afecta. En pocos años tendremos unas tasas de jubilación importantes, porque habrá el primer relevo.

–¿Qué efectos tendrá sobre el sistema universitario catalán la prolongación de esta infrafinanciación?
–Somos un sector servicio y la calidad está en la calidad de las personas pero también en la cantidad, y esto es crítico. Si nos comparamos con las universidades europeas, con las que compartimos posiciones en los rankings, nos doblan en presupuesto.

‘El acceso a la universidad debe ser lo más universal posible’

–¿A qué les obliga?
–A no poder ofrecer la calidad que nos gustaría, tener los edificios menos horas abiertos y unas políticas de personal más restrictivas. 

–¿Qué consecuencias tendrá a medio-largo plazo?
–Que se deteriora si no hay un mantenimiento, y esto es clave en un momento en el que debe producirse este relevo generacional.

–¿Cómo deben financiarse las universidades quedará definido en el Pacte Nacional per a les Universitats?
–Esperamos que sí. Desde mi punto de vista, la parte más importante del Pacte pasa por encontrar los mecanismos para recuperar los niveles de financiación, que dispongamos de más recursos y podamos reducir el precio de las matrículas. 

–¿Cómo debe financiarse la universidad para dejar de depender de si viene otra crisis o no?
–En Europa siempre se financia de la misma forma: con presupuestos públicos. En Alemania hay un pacto de Estado entre los dos grandes partidos de forma que, independientemente de quién gobierna, la partida en I+D+i crece anualmente un 3%. 

El rector de la URV, Josep Antón Ferré, en un momento de la entrevista esta semana. Foto: Alfredo González

–¿Qué sería un modelo justo?
–Acercarnos a las universidades europeas, multiplicando por dos el actual presupuesto.

–¿No es un planteamiento muy ambicioso?
–Es ser tan ambicioso como ser europeos de verdad, y confiar en que la inversión en formación de los jóvenes y en capital humano es la mejor garantía para crear riqueza y equidad. El acceso a la universidad debe ser lo más universal posible.

–¿Cuál sería un modelo racional en cuanto al coste de las matrículas?
–Volver al escenario previo a la crisis, en el que la aportación de los estudiantes no supere el 15% del coste total. La reivindicación que aprobó el Parlament, de reducir un 30% las matrículas me parece muy apropiada, lo que pasa es que no es suficiente. Facilita a los estudiantes el acceso, pero nos deja a nosotros con los mismos recursos. Es imprescindible aumentar los ingresos.

‘La inversión en formación de los jóvenes y en capital humano es la mejor garantía para crear riqueza y equidad’

–¿Qué representan las matrículas en el presupuesto?
–Casi el 25%, cuando debería ser el 15%.

–¿Se está quedando gente fuera de la universidad por el coste de las matrículas?
–Ahora el Govern está planteando una modificación para que las rentas más bajas perciban una reducción. Los rectores tenemos opiniones diferentes, porque creemos que no es tanto el precio de la matrícula sino lo que representa estar un año trabajando para ir a la universidad. La clave está en tener unas becas salario. Los precios de las matrículas deben ser más económicos y las ayudas en forma de becas salario  para que, tanto al que le ayudan en casa como al que no, pueda acceder a la universidad.

–¿Con la rebaja del 30% que ahora proponen no queda cubierto?
–Es mejor esto que nada, pero es una cosa muy parcial. La ambición como país es que haya matrículas bajas y becas salario para acceder a la universidad. Y esto es lo que hacen los países de Europa con los que nos reflejamos.

–¿La posición de los rectores es unánime?
–Sí, en el tema de la financiación es unánime. Con las matrículas, con diferentes intensidades.

–¿La sociedad percibe esta importancia de la universidad?
–No lo sé, creo que sí, pero somos conscientes de que el servicio que ofrecemos compite con otras necesidades sociales. Es muy importante que se invierta en estas necesidades pero también en la creación de riqueza.

–Se ha prorrogado cuatro años la obligatoriedad de acreditar el B2 de inglés para obtener un título, ¿cómo lo valora?
–Es positivo que los estudiantes para desarrollares profesionalmente tengan un nivel elevado de inglés, lo que pasa es que el instrumento es de aplicación limitada. Me alegro de que se haya suspendido esta exigencia y se busque otro mecanismo para acreditar esta competencia. Deben encontrarse otras fórmulas para que los estudiantes cuando acaben la carrera tengan este nivel y preguntarnos por qué cuándo entran en la universidad estos estudiantes no tienen un buen nivel en un idioma extranjero. Es un problema de país y de sistema educativo.

–25 años de la URV, ¿qué retos tienen a partir de ahora?
–Acabar las infraestructuras que nos faltan, como son las facultades de Educació y Medicina. Es una lástima que después de 25 años aún sea un reto.

–¿Educació es lo más inmediato?
–Seguirá adelante cuando tengamos la ayuda de la Generalitat, ya que necesitamos una cofinanciación. A partir de aquí el segundo reto es a nivel generacional, porque en los próximos cinco o diez años tendremos una jubilación importante de los fundadores. Y, finalmente, el crecimiento de la dimensión internacional de la URV.

‘Somos una universidad joven y moderna en la que pensamos que las leyes pueden cambiarse’

–Supone poner en marcha una nueva estrategia a nivel internacional.
–Ya está en marcha. Este año hemos visto un incremento importante en las preinscripciones y confiamos en que lo veremos en la matrícula.

–¿La especialización es clave?
–Está claro que sí. Por un lado, está en ofrecer cosas que no encuentras en otro sitio. Y, después, difundirlo.

–¿En qué es singular la URV?
–En que ofrece una formación en una universidad con una potencia investigadora real y esto es lo que nos diferencia. Y después con los estudios relacionados con nuestros ámbitos de especialización.

–Siempre hablamos de la URV como una universidad joven y pequeña, ¿le molesta que se utilicen estos calificativos?
–Lo de joven es correcto ya que en todos los rankings se considera que una universidad con menos de 50 años lo es.  Pero es que el espíritu con el que hemos nacido es de permanecer siempre jóvenes. Y pequeña, yo no diría que lo somos. Europa está llena de universidades más pequeñas que nosotros. Suecia tiene 9,7 millones de habitantes y setenta instituciones universitarias. No somos un centro pequeño, pero afortunadamente tampoco tenemos un tamaño monstruoso. Tenemos las midas óptimas. Ninguna de las universidades con elevado prestigio tiene unas dimensiones muy grandes.

–¿Cree que este es el nivel que debe mantener o quieren crecer?
–Nuestro objetivo es crecer en la parte de máster y doctorado, donde hay más movilidad, y para que gente de otros ámbitos nos identifique como un sitio en el que vale la pena estudiar.

–El CTNS y el CTQ se han integrado en la red Eurecat, ¿significa la pérdida por parte de la universidad de estos centros?
–No, la universidad fue quien promovió estos centros, pero en su patronato, no éramos el socio mayoritario. Su integración a Eurecat es natural, ya que supone la unificación de todos los centros que subvenciona la Generalitat. 

–¿Es el camino que seguirán los parques de Turisme i Oci y Vitec?
–El próximo será Turismo. En el caso de Vitec deberemos  considerarlo ya que forma parte de un ámbito con una singularidad, en el que se han transferido competencias. Allí quizás nos planteamos otra alternativa y lo que es imprescindible es una aportación de financiación basal.

–¿Significa que tiene problemas de recursos?
–No, lo que significa es que los centros tecnológicos funcionan con un tercio de aportación basal, por parte de la administración, un tercio de contratos con empresas y el resto con las convocatorias competitivas. Vitec, igual como Turisme, se ha desarrollado sin estos recursos de la administración, por lo que opera con más dificultad. Es muy difícil que los centros se mantengan tan solo a partir de contratos con empresas.

–¿Cree que estos centros han cumplido el objetivo en cuanto a la participación de las empresas en la investigación?
–Hemos cubierto el objetivo de que hubiera actividad de centros tecnológicos en nuestro territorio, en ámbitos que identificamos como críticos en los sectores que representan. Deben ser capaces de crecer mucho más, impulsando las empresas  de los respectivos sectores.
 
–La tasa de paro en la demarcación es superior que en el resto de territorios, ¿qué incidencia tiene en la preparación?
–Lo que estamos viendo es que este territorio tiene un potencial que no se está explotando porque le falta reducir la fragmentación en la toma de decisiones. Es necesario encontrar liderazgos en proyectos conjuntos y compartidos, más allá de la dimensión de cada uno de los ayuntamientos. Es imprescindible que empecemos a comportarnos de forma más compacta.

–La universidad ha ejercido un papel determinante.
–Sí, hemos contribuido a crear consciencia de que, a pesar de que estamos fragmentados, somos uno. Es imprescindible tener estrategias conjuntas.

–La URV se ha sumado al Pacte Nacional pel referèndum, ¿debe  tomar partido en estas cuestiones?
–Había recibido la petición tanto de las instituciones que lo impulsaban, como por parte de algunos profesores, y pensé que debía llevarlo al claustro. El debate fue breve y la votación contundente, con un 75% a favor. Refleja un sentimiento mayoritario de que muchos de los que trabajan en la universidad creen que debería haber un referéndum. La gente debe poder expresar sus opiniones de forma libre. Estoy contento de que se haya vivido con naturalidad.

–¿Qué opina sobre los que mostraron su contrariedad en las redes sociales?
–Somos una universidad joven y moderna que pensamos que las leyes pueden cambiarse y adecuarse a los sentimientos de las personas.

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