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«La Atlántida, firmada por Verdaguer, costaba 900€»

Junto a tres socios más, el historiador barcelonés Albert Velasco está al frente del Espai Nautilus, comercio y galería en el centro de la ciudad que combina arte con talleres, antigüedades y catas gastronómicas

GLORIA AZNAR

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Albert Velasco en el Espai Nautilus, en la parte dedicada a tienda. FOTO: PERE FERRÉ

Albert Velasco en el Espai Nautilus, en la parte dedicada a tienda. FOTO: PERE FERRÉ

Hace más de dos décadas que Albert Velasco cambió su Barcelona natal por tierras tarraconenses, cuando llegó para estudiar Historia. Como profesional de esta disciplina, está vinculado a proyectos e intervenciones de arqueología, pero su interés por el pasado lo engloba todo, desde los vestigios arquitectónicos hasta la restauración de libros antiguos o de mobiliario de épocas pasadas. Ahora, hace poco más de un año, abrió en el centro de la ciudad el Espai Nautilus junto con tres socios, Irene Pijuan, Euge Marín y Enric Benaiges. Se trata de un ambiente que combina tienda con una galería muy particular, que abarca desde exposiciones a talleres y catas gastronómicas mientras se contemplan las obras de arte. Y entre los productos a la venta, artículos de toda índole entre los que se puede descubrir algún que otro tesoro.

¿Ya no se dedica a la arqueología?

La tengo un poco aparcada, pero si salen intervenciones, las hago. Ahora, con el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), excavamos tramos de acueducto en el Francolí y en el riu Gaià.

¿Ha excavado en algún yacimiento de la zona?

Cuando estudiaba, en Atapuerca y el Abric Romaní, pero después me desvinculé.

¿Para ser galerista?

Eso vino después. En junio de 2019 nos asociamos cuatro personas. Todos, de alguna manera, hemos estado relacionados con temas artísticos. Y teníamos ganas de abrir algún tipo de espacio cultural. Al principio solo había tienda, pero también queríamos hacer exposición. Y fue todo rodado.

«La restauración de muebles es una batalla perdida. Ahora la gente va a Ikea,  pero no lo critico. Todos lo hacemos»

Una galería polivalente. De quita y pon.

Tenemos una exposición de pintores, escultores o ilustradores que va cambiando cada mes y medio, más o menos. Talleres para niños y adultos, catas de cervezas artesanas, vermuts o vinos... Por ejemplo, queríamos programar uno de vinos de Europa contra el resto del mundo, con productos del continente, pero también de Sudáfrica o Estados Unidos.

Estos días han prorrogado la retrospectiva de Manel Roca.

Sí. Por motivos de logística, a causa de las medidas contra la Covid-19. Manel es un pintor tarraconense, octogenario. Lo que hemos hecho es cambiar su obra porque tiene mucha y presentar otras piezas, que se pueden visitar hasta el 28 de este mes.

¿Es una apuesta por los autores locales?

Si son interesantes y vienen de fuera, no nos negaremos. Pero al final te mueves en un entorno y ya está bien que haya espacios donde puedan exponer y se pueda comprar. Del territorio hemos tenido a Lluc Queralt o David Carnicer, entre otros muchos.

«Tenemos parte de un cantoral religioso del siglo XVI. Y  también novela accesible al público a nivel de precio de segunda mano»

He leído que durante el confinamiento los ricos habían comprado más joyas. ¿Ha ocurrido lo mismo con el arte?

Libros sí. Libro antiguo por internet. En el espacio tienda Enric y yo nos dedicamos a los libros antiguos, grabados... Hacemos restauración.

¿De libros?

Y de muebles.

¿Qué tipo de libros?

Un poco de todo. Intentamos que tengan alguna cosa especial.

¿Como por ejemplo...?

Ediciones limitadas. También tasamos bibliotecas o hacemos inventarios.

«Queríamos programar un taller de vinos de Europa contra el resto del mundo, con productos de Estados Unidos o Sudáfrica»

¿Cuál es el libro más caro que ha vendido?

El poema La Atlàntida, de 1878, firmado por Jacint Verdaguer. Costaba 900 euros.

¿Y el más antiguo que tienen en sus estanterías ahora?

Parte de un cantoral religioso del siglo XVI. Pero al margen de esto, también tenemos como una sección de arte, arquitectura y escultura. Y novela, más moderna, accesible al público a nivel de precio, de segunda mano.

¿El reciclaje es la esencia de la tienda?

Es una de las esencias.

¿Es el momento de reciclar los muebles en lugar de comprarlos en Ikea?

No creo porque una restauración cuesta mucho dinero.

¿Cuánto?

Entre 300 o 400 euros. Normalmente quien lo restaura tiene un vínculo emocional o porque entiende. La restauración de muebles es una batalla perdida. Ahora la gente va a Ikea. Pero no lo critico. Todos lo hacemos.

Entonces, ¿qué tipo de muebles se restauran?

Normalmente, de finales del siglo XIX y principios del XX. Lo interesante son los viejos porque son madera noble.

¿Cómo ve la oferta de arte en Tarragona?

(Sonríe). Es un poco limitada.

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