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La batalla perdida contra los excrementos de perros

Aunque la Guardia Urbana sanciona este tipo de infracciones, si no se ve al perro realizándola y a su dueño no recogiéndola «no se puede hacer nada»
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Las heces de perros en las calles de Tarragona representan uno de los problemas más molestos en la ciudad. Los vecinos de Tarragona se quejan –cada día más– de estos «regalos». Aunque la Guardia Urbana sanciona este tipo de infracciones, si no se ve al perro realizándola y a su dueño no recogiéndola «no se puede hacer nada», cuenta la concejal de Espais Públics del Ayuntamiento, Ivana Martínez.

Los perros las hacen y los propietarios las abandonan, dejándolas a la exposición de la lluvia, el viento y el sol provocando así una contaminación –tanto visual como olfativa– realmente preocupante. Desde el Ayuntamiento se realizan campañas de concienciación y de limpieza, pero no parece suficiente.

La convivencia de los perros con una ciudad no es fácil y muchos tarraconenses están hartos de andar por las calles vigilando no pisar ningún excremento. «A veces, sobre todo a primera hora del día, las calles de Tarragona son como un campo de minas, no puedes apartar los ojos del suelo; si lo haces, acabas pisando alguna», cuenta Eva Castañer.

«Yo antes para ir a trabajar pasaba por la calle Joana Jugan y raro era el día en el que en el último tramo no te cruzabas con siete u ocho excrementos», cuenta Iván Sastre, y añade: «Entre el hedor y que llegué a pisarlas un par o tres de veces, decidí –aunque tenía que hacer más vuelta– pasar por la Avenida Catalunya». Judit Plana confiesa también que hay calles por las que ya no pasa para evitar las heces de perros. «Creo que no cuesta tanto llevar una bolsita o hasta pañuelos en el bolsillo o en el bolso, recoger lo que acaba de dejar tu perro y tirarlo a la basura. En cada esquina puedes encontrar una», cuenta indignada. «Los propietarios tendrían que pasar un examen de responsabilidad antes de comprarse un perro», añade entre risas. Aun así, explica que siempre hay excepciones y que una vez vio a un chico joven hasta limpiar las posaderas de su mascota con toallitas húmedas.

¿Alguna vez se ha preguntado qué pasa con las heces que la gente deja en la calle y cómo nos afectan? Según la Universidad Nacional Autónoma de México, un perro de 15 kilos evacúa al día alrededor de 600 gramos de excrementos –18 kilos al mes–. Si al ‘despistado’ propietario se le olvida recogerlas, se llenarán de moscas y aumentan las posibilidades de que un absorto ciudadano las pise. Al cabo de un par de días pueden pasar dos cosas: que el sol las solidifique convirtiéndolas en polvo y que el viento las lleve a varios lugares, o que la lluvia las disuelva, permitiendo así que se dispersen. En ambos casos se contamina el agua y el aire que respiramos.-laura de quintana

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