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La biblioteca de Torreforta clama por el prometido traslado

El espacio hace tiempo se ha quedado pequeño para una zona donde hay diez escuelas y dos institutos

Norián Muñoz

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En la sala infantil apenas queda sitio por las tardes para leer un cuento o hacer trabajos de la escuela. Foto: Pere Ferré

En la sala infantil apenas queda sitio por las tardes para leer un cuento o hacer trabajos de la escuela. Foto: Pere Ferré

«No cabemos. Damos servicio a todos los barrios de Ponent. En esta zona hay diez escuelas y dos institutos, basta con venir cualquier tarde para ver la sala infantil... Además vienen muchos bebés, pero no tenemos donde adaptar un espacio para ellos. Los adolescentes tampoco encuentran un sitio, ni los estudiantes que están preparando la selectividad...». Lo cuenta Montserrat Recasens, directora de la Biblioteca Pública de Torreforta, para explicar por qué urge tanto un traslado del equipamiento.

Pero no es el único argumento; Recasens, directora de la biblioteca casi desde sus inicios (este año cumplirá 26 años), apunta que aquí la actividad no se detiene. Además de estar ocupada dos mañanas a la semana por escolares, la biblioteca es el punto de reunión para muchas entidades del barrio en sus proyectos de cohesión y educación. Además vienen usuarios del Institut Pere Mata, de la Fundació Onada y, por supuesto, vecinos, muchos de ellos mayores, que no pueden subir a la parte de arriba de la sala debido a las escaleras.

Solución sin fecha

En diciembre del año pasado, tras años de estrecheces, finalmente surgió una solución al problema del espacio. El pleno municipal aprobó una moción para trasladar la biblioteca a una zona inutilizada del mercado municipal.

El nuevo emplazamiento del Mercat está a escasos metros y se ve desde la sala infantil. Se trata de un espacio que en principio estaba destinado a acoger un supermercado pero que lleva unas dos décadas en desuso. Tiene unos 900 metros cuadrados, algo que permitiría a la biblioteca triplicar los 300 metros actuales con los que cuentan.

No obstante, ni la biblioteca ni los vecinos tienen idea de cuándo se concretará el prometido traslado. Desde la concejalía de cultura del ayuntamiento la explicación es que «no hay previsión con plazos de momento. Actualmente se está elaborando un Plan de Equipamientos Culturales, del que forma parte este traslado y todo un discurso alrededor de la necesidad de bibliotecas, centros de lectura y del déficit histórico al respecto».

Pau Ricomà, concejal de ERC, grupo que propuso el traslado, está de acuerdo en la necesidad de elaborar el plan, «aunque no se ha hecho nada al respecto», pero cree que debería desligarse del traslado de la biblioteca. «Es cosa de voluntad», asegura mientras se pregunta para qué sirve lo aprobado en el pleno. Apunta que la combinación mercado-biblioteca ya funciona con éxito en otros municipios. Además, en el caso de Torreforta, serviría para dinamizar un mercado que cuenta con muchas plazas cerradas.

Los usuarios no lo entienden. Santi Blanco, vecino del barrio y uno de los grandes defensores de la biblioteca, recuerda que el espacio del mercado lleva más de 20 años inutilizado. «¿Cómo puede ser que no entiendan que la solución está al lado?», apunta, y se lamenta de que «los problemas que están lejos de la Plaza de la Font no se viven con la misma intensidad».

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