La calidad del aire se estabiliza en el Camp de Tarragona

El Observatori de la Qualitat de l'Aire también subraya que hay lugares con picos superiores a los recomendados

ACN

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Imagen del polígono norte de la petroquímica de Tarragona. ACN

Imagen del polígono norte de la petroquímica de Tarragona. ACN

La calidad del aire fue similar el año pasado respecto a 2019 en la mayoría de los puntos del Camp de Tarragona analizados por el Observatori de la Qualitat de l'Aire. Tanto en la suma de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), como en benceno, como en 1,3 butadieno, en la mayoría de los 21 puntos de muestreo que tiene el estudio alrededor del complejo petroquímico estabilizaron sus registros medios anuales.

El informe impulsado por Repsol, la Asociación Empresarial Química de Tarragona (AEQT) y el Instituto Cerdà, expone también que en diez de los 21 puntos analizados el año pasado se registraron picos de 1,3 butadieno superiores a los recomendados. En cambio, los niveles de concentración de benceno no se acercaron al límite establecido por la legislación.

La tercera edición del Observatori de la Qualitat de l'Aire del Camp de Tarragona se ha presentado este jueves por la mañana en formato telemático. El estudio se ha hecho a partir los datos en 25 puntos de muestreo, repartidos entre 21 espacios de once municipios diferentes del entorno del polígono petroquímico de Tarragona, además de Prades (Baix Camp), Barcelona, Lleida y Girona. Durante 14 días de cada mes -a excepción del marzo pasado por el confinamiento- se han recogido datos y se han presentado las medias mensuales. En el estudio se han analizado hasta 60 COV diferentes.

Según ha explicado Francesc Borrull, director del estudio y catedrático de química analítica de la Universitat Rovira i Virgili (URV), muchos de estos gases no están regulados por normativa. De hecho, tan solo lo está el benceno, mientras que para el 1,3 butadieno hay recomendaciones sobre niveles máximos. Uno de las más aceptados y que es el que utiliza el Observatorio es la del ministerio de medio ambiente de Ontario (Canadá).

Borrull ha concretado que generalmente los gases que están regulados son los que afectan la población y que derivan del tráfico. "En el Camp de Tarragona tenemos el problema de la proximidad entre industria y población. Los COV son una problemática que quizás no está bastante tratada, y es el que hace el Observatori", ha indicado. Los análisis se recogen a partir de "sistemas de muestreo pasivo", un tipo de "tubos" que recogen los gases y que se pueden colocar en farolas, árboles o balcones.

Puntas de 1,3 butadieno

Los resultados del informe apuntan que los niveles de benceno, un COV tóxico, están bastante por debajo del límite fijado en 5 microgramos por metro cúbico (µg/m³) de media anual. "Ninguno de los puntos llega a 1,5", ha remarcado el catedrático. Los lugares con los registros más altos son Constantí, con 1,48 y 1,39 -hay dos puntos de muestreo-; La Pineda (1,05), Bonavista (0,98) y Campclar (0,94).

En lo referente al 1,3 butadieno, el límite máximo recomendado por la autoridad canadiense es de 2 µg/m³. Borrull ha explicado que es un compuesto que "normalmente sale por los tubos de escape de los coches y que se descompone muy rápidamente", cosa que hace que sea "difícil encontrarlo en lugares urbanos". Aun así, "en el Camp de Tarragona las empresas lo utilizan para hacer polímeros".

Pese a todo, las medias anuales no llegan al límite recomendado, si bien "se nota incidencia en las poblaciones próximas al polígono norte, por la proximidad con la planta de producción", ha indicado. En el polígono sur, también se detecta, "pero sin grandes puntas". A pesar de esto, el punto de muestreo que ha registrado niveles más altos de 1,3 butadieno es el Complex Educatiu de Tarragona, situado al lado del polígono sur. De media, en 2020 se situó en 1,70 µg/m³, seguido del Morell (1,43) y Bonavista (1,42).

Los datos del Observatori de la Qualitat de l'Aire también indican que en este compuesto hay una dispersión de los resultados considerable. Así, si la media del Complex Educatiu fue de 1,70, se registraron puntas de casi 4,5. La recomendación de 2 µg/m³ también se superó puntualmente en nueve puntos de muestreo más: los dos de Constantí, los dos del Morell, Puigdelfí, Bonavista, Campclar, la Canonja y Torreforta.

Tendencia al alza en 2020

El estudio presenta también una evolución de los registros respecto a los resultados del 2019. Lo hace en tres ámbitos: la suma de los 60 COV analizados, y por otro lado el benceno y el 1,3 butadieno .

En la suma de los COV, en 12 de los 21 puntos próximos a la industria petroquímica el 2020 los niveles fueron superiores a los del 2019. Tan solo el Complex Educatiu de Tarragona y Torreforta superan ligeramente los 40 µg/m³. Alcover y Vilallonga del Camp presentan los niveles más bajos. El punto con los índice más elevados de todos los estudiados es Barcelona, por encima de los 50 µg/m³. Aun así, durante el 2020 redujo más de 10 µg/m³ sus registros.

En lo referente al benceno, la tendencia también va al alza en 12 de los 21 espacios. La Pineda, Bonavista y el Complex Educatiu es donde más crecen los niveles registrados de esta sustancia, mientras que en Torreforta y la Pobla de Mafumet es donde más caen. En este caso, buena parte de los municipios y barrios del Camp de Tarragona presentan cifras superiores a las de Lleida o Girona, y algunos como Constantí están bastante por encima de Barcelona.

Finalmente, también se han detectado incrementos en los niveles medios de 1,3 butadieno en 13 de las 21 zonas estudiadas en el entorno de la petroquímica. En líneas generales el crecimiento se concentra en el entorno del polígono petroquímico sur, mientras que los descensos se agrupan alrededor del polígono norte. En este caso, generalmente los barrios y localidades más próximos a la industria petroquímica son los que presentan unos índice más elevados, por encima de los de Barcelona, Girona y Lleida

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