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La celda donde estará Carme Forcadell en Mas d'Enric tiene vistas al huerto y al jardín

El módulo femenino tiene un espacio central que se puede utilizar con estos fines, aunque su cuidado depende de las reclusas. La celda tiene una litera metálica, una mesa y un retrete con un lavabo. El colchón es ignífugo 

Jordi Cabré

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Imagen de una de las celdas antes de estar provista de colchón y de ser habitada. Todas están hechas con el mismo patrón.  FOTO: Lluís Milián

Imagen de una de las celdas antes de estar provista de colchón y de ser habitada. Todas están hechas con el mismo patrón. FOTO: Lluís Milián

La celda que ocupará Carme Forcadell cuando llegue mañana viernes a Mas d’Enric (El Catllar) no tiene nada de especial; todas las que configuran el módulo (tiene dos pisos) están hechas bajo el mismo patrón. Una litera metálica, unos cubículos para ropa, una mesa y un retrete con su lavabo separado por un pequeño murete de baldosas blancas. El colchón, ignífugo, sólo se coloca cuando hay una reclusa instalada.

Forcadell y el resto de reclusas con las que compartirá el día pasan poco tiempo en el interior de las celdas. Desde el recuento matinal hasta el nocturno este minúsculo espacio resta vacío y nadie puede entrar en él, salvo en casos excepcionales.

La ventana de la celda del módulo de mujeres da a un patio central, donde hay una zona sin asfaltar pensada para cultivar o plantar flores. El cuidado o no del jardín es competencia de las reclusas.

Volviendo a la celda, la pesada puerta metálica cierra este espacio con el pasillo que conecta toda la galería. Una mirilla a la altura de los ojos permite comunicarse sin abrir la puerta, que tiene cerrojo, llave y un sistema de cierre central.

El pasillo de la galería conduce a las zonas comunitarias del módulo. El de mujeres, así como el de hombres y el pensado para jóvenes, se han construido bajo el mismo patrón.

Televisor en la sala común

La principal es una sala espaciosa con máquinas expendedoras de bebida y tabaco. Un televisor colgado en lo alto de la pared y protegido de cualquier mala idea permite ver informativos o programas dentro del horario.

Además del jardín o terreno cultivable hay otras dependencias, como una pequeña sala de lectura, una peluquería y consignas. Los módulos de los hombres tienen una pequeña pista de fútbol sala en el centro y canastas de baloncesto. 

La vida en el módulo ocupa gran parte del horario diario. Sólo la noche para dormir en la celda y el turno de comidas, en el comedor, permiten salir regularmente del módulo al que se está destinado.

Las reclusas también pueden hacer actividades fuera del módulo. Por ejemplo, la piscina del centro penitenciario está abierta en verano sólo para aprender a nadar; el gimnasio, la escuela de adultos y otras dependencias para hacer manualidades también están operativas.

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