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La clase media vuelve a comprar casas en la costa

Cambio de ciclo inmobiliario. La vivienda de costa crece un 18% en la provincia durante el último año, con puntas de hasta el 30%. La clase media con ahorros compra otra vez e invierte 

 

Raúl Cosano

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El mercado inmobiliario de la costa se recupera después de años de descenso.  Foto: Pere Ferré

El mercado inmobiliario de la costa se recupera después de años de descenso. Foto: Pere Ferré

Algo se mueve en la costa. «Hay algo más de alegría, un cambio de actitud», define José Manuel Gonzálvez, responsable de la inmobiliaria Finques Salou. El sueño de la casa en la playa vuelve. En los últimos meses se ha detectado un incremento de las ventas en la costa tarraconense, tanto de primera como de segunda residencia. «Las previsiones son positivas ante el contexto más favorable de concesión de créditos hipotecarios», sostiene la tasadora Tinsa en un informe reciente sobre la evolución de las operaciones en toda la costa. 

Después de años de descenso y estancamiento, la dinámica mejora en todo el litoral, desde Alcanar hasta Cunit. También aquí se empieza a ver la luz, a rebufo de una recuperación turística y del regreso del visitante nacional. «El mercado sigue marcado por el producto bancario y su competencia, que está distorsionando, pero se nota un cambio. En cualquier caso, es buen momento para adquirir una casa en la playa», concreta Gonzálvez.

El movimiento principal corresponde aún a la gama baja, a propiedades que pueden oscilar entre los 80.000 y los 130.000 euros. «Luchamos con los propietarios para que bajen los precios y sean competitivos dentro del mercado», indica Gonzálvez. 

Las compraventas subieron en 2016 un 18% en la provincia respecto al año anterior, aunque con picos del 29% en municipios como Calafell o del 24% en Torredembarra. Ante las mejores perspectivas económicas, la gente se atreve de nuevo a comprar segunda residencia. «Se ve una mejoría motivada por varios factores. El primero es que hay confianza. Se ve una mejora económica y eso hace que la gente por fin se despoje del miedo y apueste por la inversión, ya sea para consumo o para alquiler y explotación», cuenta Diego Reyes, presidente de los promotores en el Tarragonès. 

Vivienda a un minuto del mar
Hay otro punto clave: la adecuación de las tarifas oferta-demanda. «Los precios están bajos y el consumidor sabe verlo y aprovecharse de eso. Nos hemos encontrado con un consumidor más exigente, que valora mucho más las cosas, que sabe que el dinero en el banco no retribuye. Todo eso influye en el mercado inmobiliario. Esperemos que no haya ni repuntes de precios ni de tipos de interés para que el sector siga activo», añade Reyes. 

Un ejemplo es el de una vivienda vendida esta primavera como segunda residencia, por 125.000 euros, en Salou. Tiene dos dormitorios, un baño completo, cocina, salón comedor y trastero y está a menos de un minuto de la playa y el puerto, todo un reclamo para los interesados. 

El director de Tinsa en Catalunya, Miguel Sanz, destacó los aumentos de alrededor del 20%, «que puede parecer mucho, pero es que veníamos de años con cifras muy bajas». Las zonas más deprimidas del litoral son ahora el sur del Delta, «donde los precios aún siguen cayendo porque hay un importante stock bancario», y la zona próxima a Cunit, «que está cercana ya a tocar suelo. Allí aún no se venden pisos por más de 100.000 euros. Pero son precisamente los bajos precios los que atraen a los compradores». 

La reactivación se palpa también en el epicentro de la Costa Daurada, zona por excelencia de gran tirón para la segunda residencia. Así radiografía Tinsa la situación inmobiliaria actual: «Se han reactivado varias promociones que estaban paralizadas durante la crisis y se han iniciado nuevos proyectos en L’Hospitalet de l’Infant, Cambrils y Salou». 

El producto medio en construcción corresponde a apartamentos de dos y tres dormitorios, de entre 70 y 90 metros cuadrados de superficie, en zonas residenciales o cercanas a las playas y por parte de promotores locales, según expone Tinsa. 

¿Pero cuál es el perfil del comprador? Fundamentalmente clase media liberada de asfixias económicas que ha salido más o menos indemne de la recesión. «Es clase media con ahorros, que ha heredado o ha vendido una vivienda y prefiere invertir ese dinero. Antes esa figura no aparecía por desconfianza al mercado, a perder el empleo… A veces se trata de un pequeño inversor», concreta Diego Reyes. «Está entrando también en juego el pequeño inversor que compra para poder alquilar todo el año», añade José Manuel Gonzálvez. 

En esa residencia de asueto para el veraneo en esta época, también tiene que ver el comprador nacional. Ciudadanos de Barcelona, Lleida, el País Vasco o Zaragoza adquieren propiedades en la zona entre Tarragona y L’Hospitalet de l’Infant. Entre el colectivo extranjero, destacan franceses, rusos y alemanes, con una aportación añadida: los inversores de Suiza que hacen acto de presencia en Miami Platja. 

Inercia positiva en el Ebre
Más heterogéneo es el panorama entre L’Ametlla de Mar y Alcanar. También hay «indicios de mejora y una mayor agilidad en la comercialización», según Tinsa.

Hay una inercia positiva, con subidas de precio, en puntos como El Perelló, L’Ampolla o L’Ametlla de Mar, mientras que continúan los ajustes en Deltebre, Sant Carles de la Ràpita y Alcanar. Históricamente, las viviendas vacías han marcado esta zona, que continúa teniendo una oferta mucho más abundante. 

En cualquier caso, la compraventa de vivienda vacacional también ha subido por esos lares, lo que permite reducir los plazos para deshacerse de obra nueva. El comprador predominante es el nacional, procedente de Aragón y País Vasco pero también de otras partes de Catalunya. 

La recuperación en España pasa, fundamentalmente, por el litoral mediterráneo. Entre Cunit y Altafulla, otro ámbito con marcada presencia turística, los inputs también son de progreso y la perspectiva es que la tendencia continúe. El stock vacacional es «muy abundante», según Tinsa, que destaca una «oferta importante de viviendas de segunda mano a precios bajos». Al comprador aragonés o vasco, se agrega aquí el riojano y el navarro. También se amplía la gama de inversores foráneos. Destacan holandeses, belgas, ucranianos, rusos, británicos y franceses. En todos estos casos, el mercado de compra es más potente que el alquiler. Sobre las transacciones se fundamenta esta recuperación y el regreso de la vieja aspiración de disfrutar de una casa cerca de la línea de mar.

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