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La crisis de Ciudadanos llega a Tarragona

La militancia, dividida por la derechización impuesta por Rivera

Xavier Fernández/Ander Azpiroz

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Albert Rivera está en el ojo del huracán. Incluso el PP le presiona para que ceda y permita la investidura de Pedro Sánchez. Foto: Efe

Albert Rivera está en el ojo del huracán. Incluso el PP le presiona para que ceda y permita la investidura de Pedro Sánchez. Foto: Efe

«Tenemos que intentar que mi partido cambie o desaparecerá. Hay una división de opiniones en la militancia. Por un lado, los que defienden que aprovechemos la oportunidad para centrar al Partido Socialista y evitar que pacte con Podemos y los partidos independentistas. Por otro lado, los que creen que el ‘no es no’ a Pedro Sánchez es adecuado». Así se explica un responsable de Ciudadanos a nivel provincial. 

Los efectos de la dimisión el lunes de dos altos cargos del núcleo duro de Ciudadanos, Toni Roldán (Secretario de Programas y Áreas sectoriales y portavoz económico) y Javier Nart (encargado del Área Unión Europea), han llegado también a Tarragona.
En su despedida, Roldán lanzó dos preguntas que han calado en parte de la militancia del partido naranja: «¿Cómo vamos a superar la dinámica de la confrontación entre rojos y azules que venimos a combatir, si nos convertimos en azules?» y «¿cómo vamos a construir un proyecto liberal en España si no somos capaces de confrontarnos a la extrema derecha que está en las antípodas en todo lo que pensamos?».

La fuente de Ciudadanos, militante de primera hora del partido, recuerda que «yo me afilié cuando esto era socialdemocracia, centro izquierda, y me gustaba mucho aquello de ‘ni rojos ni azules’. En Catalunya hay mucho malestar porque nos sentimos abandonados». Alude a que los grandes líderes del partido han dejado la política catalana en busca del poder en Madrid. Albert Rivera e Inés Arrimadas son los casos más conocidos, pero también se fueron Fernando de Páramo, José María Espejo-Saavedra, Fran Hervías, Juan Carlos Girauta... Ciudadanos nació en Catalunya, se extendió por toda España y ahora se ha olvidado de su cuna.

«Da la sensación de que queremos ser la filial del PP y yo no quiero ser la filial del PP», lamenta la fuente. «Este giro a la derecha nos está afectando muchísimo y no hay más que ver los resultados electorales», afirma.

En las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017, convocadas tras la aplicación del artículo 155, Ciudadanos se convirtió en la primera fuerza. Obtuvo en el conjunto del país 1.109.732 votos y 36 escaños. Los partidos independentistas consiguieron en conjunto la mayoría absoluta con 70 asientos (34 diputados Junts per Catalunya, 32 ERC y 4 la CUP), frente a los 65 de los no secesionistas (los 36 de Ciudadanos, 17 del PSC, 8 de Catalunya en Comú Podem y 4 del PP), pero fue una victoria histórica del partido liderado por Albert Rivera.

En Tarragona, a Ciudadanos también le fue muy bien. Logró 120.285 sufragios y 5 diputados. ERC quedó segunda con 104.832 votos y también 5 escaños.

Ese aluvión de papeletas se desplomó en las elecciones generales del pasado 28 de abril tanto en el conjunto de Catalunya como en la demarcación de Tarragona. Con un porcentaje de participación similar, Ciudadanos se quedó en 477.096 y 52.154 votos, respectivamente. Es decir, perdió un 57% y un 50% de los sufragios.

A nivel municipal, tampoco le fue bien a Ciudadanos. En el conjunto de la demarcación obtuvo solo 14 concejales más que en 2015: 47 frente a 33. Además en Tarragona se quedó con los mismos cuatro ediles y no ha logrado frenar el pacto de ERC con Junts per Cat, En Comú Podem y la CUP para aupar a Pau Ricomà. En Reus, tres de los cuatro ediles que tenía Ciudadanos dejaron el partido. La lista ‘renovada’ se ha quedado en tres representantes.

El que fuera responsable de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Reus, Juan Carlos Sánchez, es uno entre la decena de cargos municipales que han abandonado la formación naranja en los últimos meses. En su caso, fue porque consideró que la cúpula del partido a nivel catalán ignoró un caso de supuesta corrupción que denunció y por «injerencias» en la confección de listas. 

Sánchez: «Nacimos para denunciar la vieja política y Ciudadanos ahora ha perdido democracia interna y hay dedocracia. Cuando nacimos a nivel nacional, aspirábamos a ser el partido bisagra con el que pactar y evitar así que el PP o PSOE dependiera de los nacionalistas. Rivera quiere ser ahora el líder de la derecha, que está bien, pero no es la esencia de Ciudadanos. Ciudadanos debería estar centrado y ahora Rivera no puede entrar en el Gobierno porque en campaña dijo cien veces que no haría presidente a Sánchez».

La militancia de Ciudadanos en Catalunya viene en gran parte del centro izquierda, personas descontentas del PSC, mientras que en España procede del centro derecha, en desacuerdo con el PP. 

El Diari intentó recabar declaraciones de la tarraconense Lorena Roldán (portavoz de Ciudadanos en el Parlament), Matías Alonso (diputado por Tarragona en el Parlament y responsable del área de Defensa en el comité ejecutivo), Sergio del Campo (diputado en el Congreso por Tarragona) y de Rubén Viñuales, portavoz del partido en el Ayuntamiento de Tarragona. Ninguno de ellos quiso hablar alegando que la supuesta crisis de la formación naranja es una «cuestión nacional» y se remitieron a las declaraciones de José Manuel Villegas e Inés Arrimadas. Ambos dieron la cara para dejar claro que en ningún caso se permitirá la investidura del candidato socialista ya sea mediante una abstención o un pacto.

Es más, uno y otro trataron de dejar claro que quienes apuestan por estas opciones –a la que además de Roldán y Nart se sumaron el lunes el gurú económico de la formación, Luis Garicano, y el barón regional Francisco Igea– son una clara minoría dentro de Ciudadanos. «Ayer –por el lunes– se votó si teníamos que apoyar a Sánchez o no, y salió un 24 a 4», zanjó Villegas en Onda Cero.
«Que se vayan»

Tanto el secretario general de Ciudadanos como su portavoz coincidieron en destacar que los que han cambiado de criterio son aquéllos que en su momento respaldaron aplicar el cordón sanitario al PSOE y que, ahora, casi que se echan en sus brazos. 

A todos ellos les dijo Villegas que «son libres de dar un paso al lado». Es decir, que quien no comulgue con lo decidido por una amplia mayoría la dirección nacional, puede enfilar la misma puerta por la que salió Roldán.             

Si la fuente provincial de Ciudadanos está tan mal, ¿por qué no se va, como sugiere Villegas? La respuesta es concisa: «Las cosas se cambian desde dentro, nunca desde fuera». 

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