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«La crisis ha sido muy dura y la pobreza se está cronificando»

Ramon Grau es el presidente de Creu Roja de Tarragona. Comenzó en esta entidad cuando apenas tenía 14 años de edad y ahora pide activar a los jóvenes porque «cada uno va a su bola» 

Rossi Vas

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Ramon Grau, ante la bandera de la Creu Roja, entidad que preside en Tarragona.   FOTO: lluís milián

Ramon Grau, ante la bandera de la Creu Roja, entidad que preside en Tarragona. FOTO: lluís milián

¿Qué cualidades se precisan para incorporarse a un equipo como el de la Creu Roja de Tarragona?

Para repartir alimentos no se necesita una carrera profesional. Es necesario basarse en los principios de la Creu Roja y que uno disponga de tiempo. Cada uno aporta sus cualidades profesionales, según los temas concretos, y así se determina el trabajo de todos. Por ejemplo, si uno es abogado, realiza la consultas vinculadas a la legislación. Entre nosotros hay periodistas, abogados, médicos, camareros, técnicos, amas de casa… Aparte, se realiza un curso online o presencial, de siete u ocho horas.

¿Cómo empezó usted a colaborar con esta entidad humanitaria?

Yo empecé a colaborar con 14 años. Mi tío estaba vinculado a la entidad. Los sábados se hacían muchas actividades. La mayoría de la gente que acudía eran familiares. Es igual de importante mi trabajo como presidente que el de una persona que viene a repartir alimentos. Cada uno de nosotros tiene su rol. Si tuviéramos que valorar las horas dedicadas al servicio de los demás, serían impagables.   

¿Cuál era sus sueño cuando era pequeño?

¡Navegar! Me he criado en El Serrallo. Este barrio tiene una magia que me encanta. Mi abuelo materno era pescador, aunque yo no llegué a conocerle. Mi madre no quería que yo escogiera este camino por el miedo al mar, pero ahora está contenta. Mis padres me han apoyado siempre en mi elección. Soy Piscis. Para mí el mar es paz y tranquilidad y me gusta cuando el mar se enfada o pasa de un extremo a otro. Me da miedo lo que hay debajo del mar, no por encima.

«Es igual de importante mi trabajo como presidente, que el de una persona que viene a repartir alimentos. Cada uno tiene su rol»

¿Cómo definiría la situación actual de la Humanidad ?

Cada uno va a su bola. Antes las personas se ayudaban más. Nos unimos solo cuando nos tenemos que volcar en algo, pero no en el día a día, aunque entonces también hace falta porque hay muchas necesidades que cubrir. La gente va muy a lo suyo. Hoy es difícil tener voluntarios entre los jóvenes y activarles. Creo que en el colegio se les tiene que explicar cómo funciona este trabajo. A lo mejor a través de unas asignaturas adecuadas o bien actividades, porque es una actitud que nos debería satisfacer como humanos. Si no, la casa de la Creu Roja se nos hace mayor de espíritu.

¿Cómo ha sido la evolución de la Creu Roja de Tarragona en los últimos años?

En la Creu Roja de Tarragona hemos evolucionado mucho desde el principio. Hace nueve años en los temas de pobreza colaboraban unas 6.000 personas, y actualmente son 30.000. Las relaciones con las entidades en el extranjero las mantenemos a través de nuestra Federación a nivel internacional. El Comité Nacional de España desde siempre forma parte de esta Federación.

¿En que consiste exactamente la actividad de la Creu Roja de Tarragona hoy en día?

En ayudar a las personas necesitadas y estar cada día más cerca de ellas, este primer objetivo no ha cambiado. Esto significa ayudar a resolver, por ejemplo, casos de acoso familiar, asistencia a gente mayor y todo lo que esté vinculado al tema de la pobreza. Nuestra misión es volver a los orígenes. Ayudamos también en la búsqueda de trabajo. Tenemos formadores y proponemos cursos de hostelería, idiomas y socorrismo. Algunos son de pago; otros, no. Disponemos de varias salas de visitas.

También socorren a los refugiados e inmigrantes.

En un año y medio hemos ayudado a 185 refugiados de Siria, a través de un programa y trabajando en conjunto con Sanidad y el Ayuntamiento de Tarragona.   

La crisis ha sido muy dura para mucha gente.

Sí, hay casos alarmantes. Cada domingo por la tarde sale un equipo nuestro que recorre la ciudad para asistir a las personas sin hogar. Se les ofrece comida y techo. A partir de allí la decisión de aceptar o no esta propuesta es de cada uno de ellos. Trabajamos en conjunto con los centros de servicios sociales.

¿La pobreza le quita el sueño?

Hay muchos casos que representan familias o personas en pobreza. Según las necesidades, les ayudamos con las pagas para el comedor escolar o las facturas de la electricidad. Yo no suelo preguntar, porque cada caso es un mundo. Los últimos años han sido muy duros: el mundo se ha desbordado. Por desgracia, la pobreza se está cronificando. La responsabilidad es del mundo, no tanto personal. Para tener un mundo mejor habría que dialogar más y hacer posible que haya más paz. Yo vivo mucho los casos durante la jornada.

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