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La cuarentena acelera los divorcios en Tarragona

«He hecho una separación por Skype», dice una abogada tarraconense. La conflictos crecen en el hogar confinado y en crisis: de negociar custodias a pedir rebajar la pensión a los hijos

Raúl Cosano

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La cuarentena acelera los divorcios en Tarragona

La cuarentena acelera los divorcios en Tarragona

Sucedió primero en China, con aquel confinamiento extremo en enero y febrero, y ahora también ocurre aquí, con esta cuarentena no menos exigente. La reclusión forzosa en el domicilio ha hecho aumentar la conflictividad en el hogar y, como parte de esa casuística, ha acelerado y ha incrementado las rupturas en Tarragona. «He llegado a hacer un divorcio por Skype. Fue de mutuo acuerdo, quedé con las dos personas, repasamos el convenio con las diferentes medidas, resolvimos todas las dudas y firmamos», cuenta Vanessa Calderó, abogada de familia de Reverter Advocats.

Calderó confirma la tendencia: «Hemos recibido bastantes llamadas de solicitud de información para divorciarse. Son casos de progenitores que viven juntos, que quizás se querían separar ya antes pero que ahora, por la situación económica y por pasar tantas horas juntos, han visto degradarse la convivencia».

Consultas o inicios de demanda

No son todavía separaciones oficialmente rubricadas –todavía es pronto, de hecho, para tener algún tipo de estadística–, sino consultas o inicios de demandas que han quedado pendientes de que los juzgados reabrieran para poder tramitarlas. «Es algo lógico. Estamos asistiendo a nuevas peticiones de divorcios. Estar confinados ejerce presión como un muelle pero llega un punto en el que el muelle ya no aguanta más. Es una situación excepcional en la que afloran los mejores pero también los peores sentimientos», reconoce el abogado Francisco Zapater.

«En realidad, los divorcios aún no se han hecho efectivos, porque para eso hace falta una sentencia, pero sí que recibimos más preguntas y se comienzan los procesos», añade Calderó. Anna Casas, presidenta de la sección de derecho de familia del Col·legi de l’Advocacia de Tarragona, admite consultas y cree que «las unidades familiares se van a resentir de esta crisis» por el deterioro que va a suponer la cuestión económica, más allá de esa convivencia de 24 horas, teletrabajo incluido, que también está siendo una prueba de fuego.

«La situación crea conflictos en aquella familia que ya no estuviera bien. Teniendo en cuenta la situación de parálisis judicial, recomendamos esperar», añade Casas que, como otros abogados, se han encomendado a las llamadas, los mails o las videoconferencias para sacar adelante el trabajo.

En estos acuerdos o negociaciones también será clave la mediación o pactar fuera de los tribunales. «La recomendación siempre es llegar a acuerdos extrajudiciales para no tener que esperar, ya que la situación en los juzgados será complicada a partir de ahora», cuenta Vanessa Calderó. Pero la casuística derivada de la pandemia no se queda solo en las separaciones. «Recibimos mucha demanda de consultas en relación a régimen de visitas y custodias, sobre todo al principio del confinamiento. Si las dos partes no se ponen de acuerdo, intervenimos los abogados», indica Anna Casas.

Los criterios han ido variando. En algunos casos, se ha dictaminado que el menor se quedara a pasar la cuarentena con aquel progenitor con quien convivía en el inicio de la situación. «Ahora, con la desescalada, se abre la puerta a que la otra parte reciba una compensación por los días no disfrutadas y recupere el tiempo de estar con su hijo», explica Casas.

Más violencia de género

En este mismo caldo de cultivo germinan otras situaciones mucho más preocupantes y graves, en torno a la violencia de género. «Yo me dedico a temas matrimoniales y también a la atención a la mujer. He recibido consultas en relación a regímenes de visitas pero también se están dando situaciones de violencia psicológica. Tenemos que atender muchas llamadas, porque estar encerrado las 24 horas en una situación de inicio complicada dificulta aún más la convivencia», explica Montse Lladó, abogada del Servei d’Intervenció Especialitzada (SIE) en violencia de la Generalitat y del Consell Comarcal del Baix Camp.

Ya lo pronosticó la ONU: la cuarentena iba a acarrear un incremento de la violencia contra las mujeres. Por desgracia no se ha equivocado. El confinamiento alienta la tensión y el estrés generados por preocupaciones como la inseguridad, la incertidumbre del desempleo y la escasez de dinero, entre otros motivos. En ese contexto, el aislamiento de las mujeres que tienen compañeros violentos se refuerza. Durante el primer mes de reclusión, las llamadas al 016, el servicio de asistencia a las víctimas de la violencia de género, aumentó un 30,7%, mientras que las consultas en línea se han multiplicado por cinco.

Lladó no ha realizado atenciones presenciales pero sí ha seguido muy de cerca las problemáticas de muchos hogares. «He tenido que atender cuatro veces en un mes a una mujer de Reus», admite. En esos entornos más extremos, también han proliferado las reclamaciones para iniciar trámites de divorcio. Lladó también ha asistido a los conflictos por ver con quién se quedaban los hijos mientras durara la cuarentena. Cada familia ha sido un mundo. «Se ha tenido que valorar caso por caso, si había algún riesgo para la salud de los menores, si algún progenitor vivía con sus padres mayores, por ejemplo. Se aconsejaba mantenerse con quien hubiesen iniciado el confinamiento y luego compensar al otro», indica Lladó.

Los letrados ya notan cómo el desempleo está incidiendo en las pensiones alimenticias. En la red abundan anuncios de esta guisa: ‘¿A causa del Covid-19 te han hecho un ERTE o te han despedido? ¿No puedes cumplir con la pensión alimenticia? Ahora se puede modificar. Atención personalizada y facilidad de pagos’. Francisco Zapater alude a la regla del derecho ‘Rebus sic stantibus’ (del latín, estando así las cosas): «Si ahora somos más pobres y cambian las circunstancias, las pensiones que se han fijado en los últimos años son susceptibles de rebajarse si quien paga ha perdido capacidad económica. Las pensiones en divorcios se fijan en atención a unas circunstancias económicas del momento, pero se pueden cambiar, bien por acuerdo de los excónyuges o bien por resolución del juez».

«La crisis pasará factura»

«Nos preparamos para que haya un aumento de casos, porque será un reflejo más de la situación económica derivada de la crisis», aclara Vanessa Calderó. «Tengo un caso de un cliente que no ha perdido su trabajo pero va a comisiones y sabe que no llegará a vender lo mismo que antes. Entonces, si su sueldo baja y se queda con el base, y eso es prolongado, puede reclamar una modificación de la pensión. Seguro que la crisis económica pasa factura en este sentido», añade Anna Casas.

La Asociación Española de Abogados de Familia (AEAFA) también ha aludido al repunte de peticiones de divorcio. «Está pasando lo mismo que suele ocurrir después de vacaciones. Después de un periodo de tiempo de mayor convivencia suelen dispararse los divorcios», explica Inmaculada Marín, portavoz. «La gente lleva dos meses sin salir de casa, con estrés, cuidando de los niños, sin poder delegar… es una situación de mucho desgaste», añade.

Francisco Zapater resume bien cómo esta nueva realidad post pandemia está impactando ya de lleno en la labor de abogados y jueces: «Los juzgados son el reflejo de la vida, es como el mar donde van a parar los ríos».

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