La declaración de independencia de EEUU

El asalto al Capitolio por el cadáver político que puede llegar a ser Donald Trump, demuestran lo que en este enorme país puede ocurrir, en lo bueno y en lo malo. Todo es posible en U.S.A.

Ángel Camacho

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La declaración de independencia de EEUU

La declaración de independencia de EEUU

Como han podido comprobar los espectadores de muchas cadenas de televisión, el asalto al Capitolio por las turbas congregadas por el cadáver político que puede llegar a ser Donald Trump, demuestran lo que en este enorme país puede ocurrir, en lo bueno y en lo malo. Todo es posible en U.S.A.

Por ello, ante el cambio político –se supone que para algo mejor– he creído oportuno recordar al lector la declaración del 4 de julio de 1776, ante los representantes de las entonces colonias norteamericanas de Gran Bretaña.

Comenzaba, ceremoniosamente. Así: «Cuando en el transcurso del acontecer humano se hace necesario que un pueblo disuelva los lazos políticos que le han unido a otro,  y asuma, entre las naciones de la Tierra, un estado de independencia e igualdad al cual las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le han dado derecho, por decoroso respeto al juicio de la Humanidad, es imprescindible que ese pueblo establezca las causas que lo impulsan a la separación.

Sostenemos que estas verdades son, por sí mismas, evidentes: que todos los hombres han nacido iguales, que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, que entre éstos están la vida, la libertad y la consecución de la felicidad.

Que es para asegurar estos derechos para los que fueron instituidos los Gobiernos entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados. Que cuando cualquier forma de gobierno destruye estos fines, el pueblo tiene el derecho de modificarlo o derogarlo y de instituir un nuevo Gobierno…

Y después de razonar las causas de la separación del imperio británico, decía:
Nosotros, por lo tanto, Representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso General, invocando al Juez Supremo del mundo para la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad de los buenos habitantes de estas Colonias, solemnemente publicamos y declaramos: Que estas Colonias Unidas son y tienen el derecho de ser Estados Libres e Independientes; que están desligados de todo acatamiento a la Corona Británica, y que toda conexión política entre ésta y el Estado de Gran Bretaña, está y debe ser totalmente disuelta; y que, como Estados independientes y libres, tienen pleno poder para declarar la guerra, tratar la paz, contraer alianzas, establecer comercio y realizar todos aquellos actos y cosas a las que tienen derecho los Estados independientes, con firme confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestras vidas mutuamente, nuestras fortunas y nuestro sargado honor».

Y así se formó un país tan complejo.

Ángel Camacho: Abogado y periodista.

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