La demanda de empresas de desinfección y limpieza se dispara en Tarragona

El sector en la provincia nota un repunte de los servicios de higiene y control ambiental contra el virus y denuncia intrusismo. La labores se intensifican en oficinas y vecindarios

Raúl Cosano

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Un empleado de la empresa de limpieza TarracoClean, ayer en el polígono industrial de Valls, se prepara para un servicio. FOTO: pere ferré

Un empleado de la empresa de limpieza TarracoClean, ayer en el polígono industrial de Valls, se prepara para un servicio. FOTO: pere ferré

Se preparan con todo el uniforme preceptivo: monos, mascarillas, guantes, nebulizadores o dispositivos de ozono. Viven días de ajetreo y de una actividad que ha ido en aumento. Son las empresas de desinfección, higiene, limpieza y control ambiental, esmeradas en la lucha contra el virus en cualquier superficie.

«Están aumentando los servicios de desinfección y también la dificultad para acceder a desinfectantes. Las empresas que están abiertas se consideran críticas y hay que intervenir. Estamos considerados servicios esenciales en casos de emergencia como el actual, por nuestra incidencia por ejemplo en equipamientos sanitarios o de alimentación», cuenta Quim Sendra, gerente de la empresa tarraconense Sahicasa y presidente de la Associació d’empreses de desinfecció i de control de plagues de Catalunya (ADEPAP), que aglutina al 80% del sector.

«La limpieza es básica. Es verdad que han cerrado muchos negocios y eso nos perjudica, porque ahí hemos dejado de ir, pero otras empresas nos han pedido un extra de limpieza, con tratamientos más fuertes», explica Lluïsa Piñol, responsable de administración de TarracoClean, otra firma en la provincia de limpieza, tanto industrial como doméstica, y también especializada en control de plagas. 

Si el servicio es complejo se requiere traje integral y nebulizadores con desinfectante

«En algunos sitios se limpia el triple. También hemos extremado la precaución para evitar casos de contagio. Por ejemplo, nos pidieron ir a casa de unos mayores enfermos y pedimos un certificado médico para saber qué tienen y si debe ir un equipo integral, con la máxima protección», explica Piñol. En algunos casos, el negocio ha bajado por al cierre generalizado de comercios. «Hemos dejado de hacer servicios porque muchas empresas no trabajan. Sí que mantenemos las comunidades de vecinos, con más precaución. Tenemos más cuidado con los interruptores, los pomos, o los ascensores. Y usamos desinfectante», explican desde Empresa Limpiezas Tarragona (Elimta). 

Acicalar tiradores o botoneras
Algunos vecindarios han dado órdenes a estos limpiadores de esforzarse especialmente en la desinfección de elementos comunes como tiradores, botoneras, porteros automáticos o pasamanos. 

La gama de productos que se emplean para combatir la expansión del COVID-19 es amplia, variada y común. «La lejía desinfecta y el jabón también ayuda a limpiar», aclaran en Elimta. «El hidroalcohol funciona bien, igual que la lejía. Incluso el alcohol, aunque sea rebajado al 70%, es eficaz. Todos los proveedores van a tope y es difícil encontrar productos», indica Piñol. El amoniaco puede ser otra alternativa. 

«Es importante que la sustancia sea virucida, y no emplear cualquier producto, sino aquellos que han pasado por ensayos. Eso solo lo saben las empresas especializadas», explica Sendra, que denuncia la intromisión y la irrupción de firmas en el sector interesadas en sacar tajada: «Hay que ir con mucho cuidado, y tener en cuenta que la empresa que contratemos esté autorizada. Se tiene que ir con ojo, porque hay algunos que se quieren aprovechar, y se ven algunos precios desorbitados». 

«Una buena higiene con lejía»
La desinfección a fondo es primordial para eliminar los riesgos, como expone Sendra: «Los desinfectantes son muchos y algunos muy buenos. Una de las particularidades de este virus es que no es especialmente difícil de matar, incluso con una buena higiene con lejía puede servir». 

Eso sí, las instalaciones deben protegerse al máximo. «Hay que tener en cuenta que el virus puede estar activo hasta cinco días sobre el plástico, y en cristales hasta cuatro», cuenta Sendra. En aquellos casos más extremos, el fumigador se protege con un traje impermeable para evitar la penetración de vapores, con gafas especiales, guantes en las manos y calzas en los pies. En el fondo, el trabajo de firmas como Sahicasa no dista ahora del habitual. «Para nosotros no es un servicio nuevo. Normalmente hacemos desinfecciones para prevenir la presencia de microorganismos, lo que pasa es que ahora tenemos más trabajo. Igual que las personas se lavan ahora más la manos, también aumenta la frecuencia para la limpieza y desinfección de espacios», dice Sendra. 

Supermercados o empresas de transporte suelen reclamar más servicios, que también se refuerzan en las instalaciones sanitarias que así lo precisen. «Nos centramos mucho en centros de trabajo donde hay personal que está atendiendo a su trabajo porque no lo puede hacer a distancia», añade Sendra. 

En esos lugares donde habita gente es donde se esconde el mayor riesgo de infección y contagio. Después de limpiar, toca desinfectar objetos sensibles como teclados de ordenador, monitores, ratones o manillas de puertas. Una de las opciones más completas, por eficaz, es la nebulización, consistente en mezclar agua y desinfectante y, con la ayuda, de una aparato, esparcir minúsculas gotas capaces de llegar a los rincones más pequeños, para eliminar al virus hasta en los lugares cotidianos más inaccesibles. 

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