La dieta mediterránea, la dieta de la salud

Este tipo de alimentación se relaciona con una serie de beneficios para el organismo, incluyendo la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y el cáncer

ANA RIVERA MAGAÑA

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Ilustración: George Middleton

Ilustración: George Middleton

La dieta mediterránea no es una de esas pasajeras que está moda, sino que es la mejor valorada del mundo, como demuestra la clasificación que hizo en 2019 US News, donde se encumbra el modelo sobre otras cuarenta opciones, destacando que es «la más fácil de seguir, la mejor dieta basada en alimentos de origen vegetal y la mejor dieta para prevenir enfermedades». 

¿Por qué la dieta mediterránea se considera año tras año la más saludable posible? Inspirada en los alimentos y el tipo cocinado de los países que bordean el mar Mediterráneo, es un plan de alimentación que se basa en platos con un alto contenido de alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, frutos secos y legumbre, una cantidad moderada de proteína magra de pescado y, en menor medida, aves y huevos y carbohidratos saludables y un bajo consumo de grasas saturadas de carnes rojas y productos lácteos, carbohidratos procesados y azúcares.

Una alimentación basada en vegetales es la mejor fórmula para prevenir enfermedades

Los estudios muestran que esta estrategia de alimentación variada, sostenible y flexible es absolutamente beneficiosa para nuestra salud, sobre todo ayuda a un óptimo funcionamiento de órganos como el corazón, el intestino y el cerebro, cosa que otras dietas no pueden defender de forma tan plausible. Otro de sus múltiples beneficios es que es un gran aliada en el control nuestro peso, alejándonos de la obesidad y los problemas que esta genera, ayudando así a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas o diabetes, entre otras. Además, un reciente estudio publicado por Jama Internal Medicine, en el que participaron 4.200 mujeres entre 60 y 80 años, indicó que al consumir este tipo de alimentos, la indecencia de padecer cáncer de mama disminuye en un 32%.

Mayor esperanza de vida

El pasado mes de septiembre, un estudio realizado por grupo investigador de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili afirmaba que «las personas que se adhieren a una dieta mediterránea tienen los telómeros (encargados de proteger nuestro material genético) más largos en comparación a las que se adhieren menos». Los telómeros son largas secuencias de ADN repetidas que protegen las extremidades de los cromosomas del acortamiento natural y pueden considerarse un reloj biológico de la vida celular, pues disminuyen a medida que se envejece. Esto se traduciría en que cuanto más rápido se acortan estas secuencias de ADN, más se enferman las personas y  más disminuye su esperanza de vida, por lo que una forma de prevenir las enfermedades es previniendo el acortamiento de los telómeros.

Integrantes del equipo de la URV de investigación sobre esperanza de vida y dieta mediterránea. FOTO: Cedida

Los resultados arrojados por este celebrado estudio demuestran que la velocidad de acortamiento de los telómeros se puede reducir siguiendo este patrón dietético. Indicaría también que seguir una alimentación basada en las pautas de la dieta mediterránea favorecería un envejecimiento saludable, en parte debido a sus reconocidas propiedades antiinflamatorias y antioxidantes altamente demostradas, las que pueden impactar en la longitud de los telómeros. Y es que la prevención del envejecimiento celular repercute en beneficio de la salud humana, ya que también es capaz de prever enfermedades asociadas a la edad como las cardiovasculares, la diabetes del tipo 2 y las neurodegenerativas.

‘Mens sana in corpore sano’

Se sabe que la dieta poco saludable no solo es perjudicial para el corazón y las tripas sino que además puede empeorar el estado mental en general. En un trabajo en el que participaron 45.826 personas que seguían dietas variadas se comprobó que los que comían alimentos ricos en fibra mejoraban el estado de ánimo. Y es que el aumento del consumo de fibra, que ayuda a mejorar el funcionamiento del tránsito intestinal, conocido hace poco como nuestro segundo cerebro, mejoraba los estados depresivos en particular en mujeres. 

Incidiendo en este hecho, el pasado mes de febrero se publicó el estudio Mediterranean diet intervention alters the gut microbiome in older people reducing frailty and improving health status. En él se pretendía estudiar el efecto de este tipo de alimentación frente a una dieta habitual de un total de 612 personas de 5 países europeos, comprendidos en edades entre 65-79 años. Los responsables de dicho estudio concluyeron  que la adhesión a la dieta mediterránea, al ser rica en fibra, se asociaba a un freno en la fragilidad y el deterioro cognitivo en las personas mayores. Gracias a ello, los pacientes mejoraban las funciones mentales, además de aumentar la agilidad a la hora de caminar o la fuerza muscular. 

Seguir una dieta mediterránea es una prevención en la lucha contra el coronavirus

En el mismo estudio también se analizó el microbioma intestinal de los participantes, es decir, el número total de microbios y su material genético. Se observó que tras doce meses, había cambios respecto a los perfiles de los microorganismos del intestino. En particular, se observaba un aumento de las bacterias que fabrican ácidos grasos de cadena corta, mientras que se reducía la proporción de aquellas bacterias que se relacionan con la inflamación y productoras de ácidos biliares. En el estudio concluían que la mejora en la carga cognitiva de estas personas se correlacionaba con estos cambios beneficiosos en las bacterias del intestino.

Por si fuera poco, en una realidad tan actual como la que estamos viviendo ahora, los especialistas en terreno de salud, aseguran que seguir una alimentación basada en la dieta mediterránea es una prevención ideal en la lucha contra el coronavirus. Los expertos advierten que una mala alimentación contribuye a bajar  nuestras defensas, disminuyendo de este modo los linfocitos y por ello los anticuerpos, dejándonos inmunodeprimidos. Cuando al cuerpo le falta energía entra en ‘modo ahorro’, prescindiendo de lo que no es esencial y provocando que nos debilitemos, siendo más vulnerables ante infecciones y por tanto a virus y bacterias. Por supuesto que la dieta mediterránea no va a curar el virus del Covid-19, pero sí nos va ayudar a conservar un buen estado de salud para mantener a raya a este nuevo enemigo.

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