Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

La edificación en la antigua comandancia sigue bloqueada

El Ayuntamiento asegura que ya ha finalizado la última fase de excavaciones 

Núria Riu

Whatsapp
Imagen virtual del aspecto que ofrecerá el nuevo edificio, en la calle López Peláez.  FOTO: DT

Imagen virtual del aspecto que ofrecerá el nuevo edificio, en la calle López Peláez. FOTO: DT

La construcción de pisos en el solar que ocupaba el antiguo cuartel de la Guardia Civil, en la calle López Peláez, no avanza. A pesar de que el Ayuntamiento de Tarragona anunció el pasado 30 de noviembre que se iniciaban las obras, aún no ha comenzado la edificación del inmueble impulsado desde el Servei Municipal de l’Habitatge i Actuacions Urbanes (Smhausa).

El concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, asegura que la excavación arqueológica «ya se ha completado». Y, tras determinarse que no hay más restos de interés patrimonial, podrá iniciarse la edificación y tirar adelante el proyecto de construcción de este bloque de pisos.

No obstante, el edil responsable de urbanismo asegura que será necesario adaptar la intervención, «ya que habrá que buscar la solución arquitectónica para preservar los restos y poder levantar el inmueble sin que estos se dañen». 

El concejal socialista no avanza un calendario. «Estamos haciendo todo lo necesario para ultimar estos trabajos previos e iniciar la edificación, pero primero de todo somos un Ayuntamiento respetuoso con nuestro patrimonio y las condiciones que impuso la comisión competente han retrasado la actuación».

El proyecto irá a cargo de la empresa Eiffage Infraestructuras Sau, que en octubre del año pasado se adjudicó la obra por valor de 3.097.097 euros. El edificio tendrá cuatro plantas, treinta pisos, 31 trasteros, 27 plazas de párking y dos locales comerciales. Las viviendas tendrán una, dos o tres habitaciones y una superficie de 65 a 105 metros cuadrados.

De hecho, el pasado día quince de febrero ya se sortearon las viviendas, que Smhausa apuntó que saldrían al mercado con precios asequibles.

Según el timing en la licitación, los cálculos que se hicieron apuntaban que la obra pudiera estar lista en marzo de 2019, tras un año y medio de construcción.

El calendario no se cumplirá. Cuando el pasado mes de noviembre el Ayuntamiento anunció que empezaban las obras, ya se apuntó que los pisos estarían a punto para entrar a vivir en mayo de 2019, y los trabajos aún no han empezado. 

Un millón de euros gastado

El solar albergó hasta el año 2010 las dependencias del cuerpo estatal de seguridad. Desde entonces, el emplazamiento está sin ningún uso, ya que hace ocho años que la Guardia Civil se trasladó al entorno del Hospital Joan XXIII.

El derribo y la posterior construcción de los pisos podía llevarse a cabo gracias al acuerdo al que llegaron a principios de 2012 el Consistorio tarraconense y el Ministerio del Interior.

Estas negociaciones se llevaron a cabo en virtud del convenio firmado en 2003 entre el exalcalde Joan Miquel Nadal, mediante el cual se especificaba que el espacio sería municipal si la corporación local pagaba la cantidad tasada por parte del Gobierno Central.

Finalmente, después de tres años de conversaciones, ambas partes llegaron a un acuerdo definitivo, que se materializó por escrito el 13 de abril de 2013 y que establecía un precio de compra por parte del Ayuntamiento de 786.000 euros. 

Tres años más tarde, se llevó a cabo el derribo del histórico edificio, que supuso un gasto de 224.000 euros, lo que sitúa en más de un millón de euros la cifra invertida hasta el momento.

Con la demolición de las antiguas dependencias y los posteriores trabajos para iniciar el movimiento de tierras, en enero de 2017 se ponían al descubierto las primeras piezas arqueológicas. Inicialmente salió a la luz un muro y los restos de un entierro del periodo tardo-romano.

Aunque la sorpresa llegó unos meses más tarde, cuando la excavación sacó a relucir dos piezas escultóricas de bronce en forma de cabeza de equinos, de pequeñas dimensiones y de máxima relevancia. Son elementos que formaban parte de una cama, concretamente de un lectus tricliniaris, que se utilizaba en los banquetes romanos. 

Temas

Comentarios

Lea También