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La empresa de control de plagas deja la Tabacalera amenazada por intrusos

Un trabajador de Sedesa tuvo dos encontronazos con los mismos sujetos y desde entonces la compañía no entra
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Puertas abiertas y cristales rotos en una gran nave cubierta por excrementos y plumas de las más de 500 de palomas. Foto: Cedida

Puertas abiertas y cristales rotos en una gran nave cubierta por excrementos y plumas de las más de 500 de palomas. Foto: Cedida

La empresa Sedesa, encargada del control de la plaga de palomas en la ciudad de Tarragona se ha negado a trabajar en el edificio de Tabacalera después que uno de sus operarios fuera intimidado y amenazado por un grupo de cuatro hombres. Los hechos, que según el responsable de Sedesa, José Ramón Estrada, sucedieron hace un par de meses aproximadamente, provocaron que la compañía decidiera no volver a trabajar en el edificio hasta que el problema estuviera resuelto. «Notificamos al departamento de limpieza del ayuntamiento lo sucedido y les comunicamos que no estábamos operando allí. Cuando nos digan que podemos volver porque no hay nadie, volveremos, pero de momento no nos han dicho nada», asegura Estrada.

El operario, encargado de colocar una serie de jaulas para capturar palomas, se encontró en el techo del edificio a cuatro hombres que, después de preguntarle qué hacía allí y pidiendo que se fuera, le siguieron mientras hacía su trabajo, sintiéndose este intimidado. El trabajador se encontró nuevamente a los mismos hombres una segunda vez y fue entonces cuando comunicó a su superior que no quería entrar más. «No sacaron ningún arma ni le insultaron, pero fue una situación tensa. No es un hombre que se asuste con facilidad, pero entiendo que fue un momento complicado. El trabajador me dijo que parecían hombres de Europa del Este. Estaban viviendo dentro de Tabacalera», asegura Estrada.

La regidora de limpieza, Ivana Martínez, aseguró a el Diari que no hay ocupas en Tabacalera y afirmó que la Guardia Urbana no había podido detener nunca a nadie en el edificio. «La Guardia Urbana ha ido en numerosas ocasiones a Tabacalera y ha revisado el edificio y no hay ocupas. Puede ser que ese día fuera algún transeúnte o alguien que entró de forma puntual. No se ha encontrado nunca a nadie dentro y, por tanto, no se han producido detenciones. Aún así, recibimos la notificación de la empresa Sedesa y estamos trabajando para que vuelvan a realizar su labor en el inmueble», afirma Martínez.

Por su parte, José Ramón Estrada asegura que Sedesa siempre ha tenido problemas para trabajar en Tabacalera e, incluso, años atrás, se insinuó por parte del ayuntamiento que ellos eran los responsables del robo de materiales. «A los pocos años que Tabacalera dejara de funcionar, nosotros ya hacíamos control de plagas. Entonces todo era también muy difícil porque nos ponían trabas para dejarnos las llaves. En aquél entonces se empezaron a producir robos de material de cobre y cañerías y desde el ayuntamiento se insinuó que, como nosotros éramos los únicos que entrábamos ahí teníamos relación con los saqueos. Entonces dejamos de ir».

Hasta los incidentes con los intrusos u ocupas, Sedesa hacía un total de tres visitas semanales a Tabacalera para la colocación de jaulas. «Las situábamos en diferentes puntos. Podíamos capturar hasta setenta en una semana. Ahora no sé cómo estará aquello, pero me imagino que habrán más palomas, claro», explica Estrada que afirma que Sedesa no ha presentado ninguna denuncia sobre la presencia de los hombres que intimidaron a su operario. «No, no hicimos denuncia. En una reunión con el departamento de limpieza comunicamos lo que pasó para que ellos tomaran las medidas pertinentes».

Ivana Martínez aseguró que ya se han tapiado las ventanas para evitar la entrada de intrusos en el edificio de titularidad municipal. «La Tabacalera no es un edificio que esté abandonado porque la Brigada Municipal tiene un espacio donde guarda material en una de sus naves. Es decir, siempre hay movimiento en ese sitio, como jardineros también y no se han visto intrusos. Ahora hemos tapiado todas las ventanas», explica mientras asegura que desde el ayuntamiento se es «consciente que hay vandalismo pero los robos han sido puntuales y no es cierto que el edificio esté vacío» en relación a la posibilidad que el vestíbulo original haya sido desposeído del mármol que recubría suelos y paredes.

 

Estado de abandono

Pese a las palabras de la regidora, el edificio, tal y como puede apreciarse en las imágenes que ilustran este artículo, ha sucumbido al abandono, el saqueo y el vandalismo. Restos de hogueras, muebles destrozados, extintores vacíos tirados por los suelos, pintadas, cristales rotos –también los que dan al exterior– y muchos excrementos de paloma son la postal actual de la Tabacalera. «Es una zona de descanso para las palomas. Comen en el puerto y van a descansar ahí. También anidan, aunque menos porque ellas deben sentirse protegidas y para ello no pueden haber tantas ventanas y puertas rotas. Calculamos que habrán unas quinientas palomas permanentemente, ahora quizás más», explica José Ramón Estrada que asegura que en Tarragona hay 15.000 de estas aves y prevén eliminar 14.000 este año, sin contar las que nazcan.

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