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La escuela que no cabía en la Part Alta

El Col·legi del Carme celebra este año el centenario de su nacimiento con un gran número de actos. La fundadora Teresa Guasch tuvo problemas con el Arzobispado de la época para abrir en la calle del Mar

Jordi Cabré

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Última fundación de la Madre Teresa Guasch, en el número 17 de la calle del Mar. Foto: cedida

Última fundación de la Madre Teresa Guasch, en el número 17 de la calle del Mar. Foto: cedida

Desde 1912, la Madre Teresa Guasch –fundadora, junto a su madre Teresa Toda, de las Germanes Carmelites Tereses de Sant Josep– ya tenía interés en abrir un colegio-asilo en Tarragona, explica Alberto Barrios en el libro A Merced de Cristo.

La monja, junto a su madre, ya habían abierto otros centros en Barcelona, El Catllar, Reus, El Morell, Els Garidells, Vallmoll, Sabadell y Roda de Berà entre finales del siglo XIX y la primera década del XX. Pero tenían especial interés en ampliar su red de escuelas, para niñas huérfanas y pobres, en la ciudad donde Teresa Toda había estudiado.

Pero en la capital se encontraron con numerosos obstáculos. El primero, la propia autoridad eclesiástica. El vicario general de 1915, Miguel Serra, justificaba ante las religiosas sus reticencias amparándose en los variados procedimientos jurídicos que debían cumplir: número de religiosas en la casa, permiso del Consejo General, de la autoridad civil, medios...

A pesar de la oposición del Arzobispado, Teresa Guasch logró su autorización. Basó sus argumentos en que la escuela no era de nueva creación, sino un traslado de la de El Catllar. Este cambio de ciudad sí tenía apoyo del Consejo Superior y la «Congregación lleva cumplidos con la autoridad civil todos los requisitos de ley necesarios para justificar su existencia legal», se explica en A Merced de Cristo.

Sin embargo, el otro deseo de la fundadora no pudo cumplirse. La apuesta de las Germanes Carmelites Tereses de Sant Josep era abrir el colegio-asilo en la calle Cavallers, pero, sabiendo de las reticiencias de las autoridades eclasiásticas –justificando el rechazo por la saturación de escuelas en esta zona–, buscaron un solar «en una de las casas que radican en la parroquia de San Juan y linda con la casa Muller», según relata el mismo libro. El Col·legi del Carme empezaba su andadura en el número 17 de la calle del Mar.

22 de septiembre de 1916

En el primer piso de aquella casa empezaba la andadura el Col·legi del Carme un 22 de septiembre de 1916. Fueron dos habitaciones del primer piso de ese inmueble –de poco más de 16 metros cuadrados cada una– habilitadas en aulas para niñas huérfanas y pobres.

A pesar de los escasos recursos, la Congregación puso todo su interés en enseñar a las niñas los mismos métodos pedagógicos que los colegios oficiales de la ?época: doctrina cristiana, lectura, escritura, aritmética, gramática castellana, geografía, geometría, urbanidad y labores.

En aquel colegio-asilo, que había sido antes una morada de empleados ferroviarios, empezaba la historia que este 2016 se recordará con un programa de actos conmemorativos que finalizarán en diciembre.

Rectificar es de sabios

Las niñas del Serrallo empezaron a ir a la escuela. La dedicación de aquellas monjas y el buenhacer sobrepasarían rápidamente las fronteras del barrio marítimo y llegaron a oídos de toda la ciudad.

Los pescadores, muchas veces, dejaban en la puerta como muestra de gratitud pescado, e incluso las familas poderosas, como los Muller, también ayudaron a adecentar la humilde morada, que disponía de una pequeña capilla, una cocina y las aulas mencionadas se convertían en dormitorio para las hermanas.

Un día, el arzobispo Antolín López las hizo llamar. Las monjas temían una reprimenda, pero obtuvieron una confesión: «Las he llamado para pedirles perdón por haberlas hecho sufrir tanto. No he sido yo, sino las monjas y los sacerdotes que se me han quejado porque las he admitido en la diócesis. No las queríamos. Y ojalá hubiese uno de sus colegios en cada rincón de Tarragona», se explica en A Merced de Cristo.

A partir de entonces, la escuela progresó. Entre la década de los años 40 y 70 del siglo pasado el colegio tuvo internado con el Tribunal Tutelar y Protección Tutelar de Menores y a partir de ese año, el internado se abrió a otras familias.

Se convirtió en filial del Institut Martí i Franquès (para bachillerato elemental) y del Comte de Rius para estudios de Comercio y posteriormente para la rama de Auxiliar Administrativo de la FP.

Para adaptarse aLey General de Educación de 1970, se hicieron las reformas necesarias, que duraron hasta 2001, cuando la escuela cambió hasta la actual sede. En 1980, el Col·legi del Carme dejó de ser un centro de niñas para pasar a ser mixto.

Actos de hoy

Esta tarde, a partir de las 18 horas, la dirección del colegio abrirá el programa del centenario. Un audiovisual dará el preámbulo a los parlamentos de las autoridades. Una vez finalizados, se celebrará una actuación musical y un refrigerio popular.

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