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La espera para una resonancia y una ecografía se duplica en Tarragona

Los días de demora para pruebas diagnósticas como mamografías o colonoscopias crecen en el Camp y las Terres de l’Ebre desde 2015 

Raúl Cosano

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En la provincia hay 2.308 personas en espera para una resonancia. Foto: Joan Revillas

En la provincia hay 2.308 personas en espera para una resonancia. Foto: Joan Revillas

Para hacerse una resonancia magnética en el Camp de Tarragona –1.523 pacientes en lista– hay que esperar, de media, hasta 99 días. Hace cuatro años, la cifra se quedaba en 46. Es más del doble. En las Terres de l’Ebre también sube la demora, de 62 a 68. En los últimos años, la espera para una prueba diagnóstica se ha disparado, a pesar de que el volumen de personas en lista ha descendido. En el Camp de Tarragona, sube en 12 de las 13 pruebas diagnósticas; en las Terres de l’Ebre, el incremento de jornadas de dilación se produce en nueve de las 12 pruebas que se realizan, con especial aumento en exámenes como la ecografía ginecológica o la urológica. 

En el Camp, tests como la colonoscopia (aguardan por ella 527 personas), la ecocardiografía, la ecografía ginecológica, la mamografía o la tomografía computerizada también sufren subidas, en algunos casos duplicándose. Otro ejemplo: la ecografía ginecológica –hay 373 personas en el Camp esperando, a octubre de este año– pasa de 56 días a 117 y en el Ebre de 19 a 167. Plazos, todos ellos, para ilustrar lo que algunas voces consideran un agravamiento de la situación. «En ningún caso se han revertido los recortes. Los servicios de diagnóstico de la imagen están en una situación muy precaria y eso no ayuda a disminuir la lista de espera», explica Marina Roig, del sindicato CATAC-CTS en el Hospital Joan XXIII. 

Roig considera que «la tecnología avanza a un ritmo que requiere una inversión continuada que no se está haciendo». Además, denuncia «que hay una carencia de profesionales especialistas en radiología». Roig dice que «llevamos esperando dos años una máquina de resonancias magnéticas» y que «incluso se da cita en fin de semana para hacer tomografías computerizadas para reducir la lista». 

La resonancia magnética pasa de 46 a 99 días en dilación en el Camp de Tarragona

Tampoco hay mejora, en términos generales, en cuanto a las visitas al especialista. En el último año, la demora ha crecido en nueve de las 11 especialidades en el Camp de Tarragona. Solo se salvan dermatología y urología. El otorrinolaringólogo es el facultativo para el que la tardanza es mayor (una media de 166 días). 

Parecida dinámica se reproduce en las Terres de l’Ebre. Crece la dilación en diez de las 11 especialidades, con la excepción de urología y con un especial agravamiento en las citas con el neurólogo, el ginecólogo o el alergólogo. En territorio ebrense el mayor retraso es para el dermatólogo (123 días). Ya lo era a finales de 2018 (107). 

Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, es crítico con la situación: «Lo que importa realmente no es la cantidad de gente en espera, sino el tiempo que tardes en acceder al servicio, y cada vez es mayor». Puig dibuja un panorama desalentador en el que la espera vuelve a crecer: «No es de extrañar que las medias de demora aumenten. En la época de Toni Comín, se hizo un esfuerzo real por parte de la administración para bajar las listas de espera. Hubo un plan de choque de 57 millones y se notó». 

Menos operaciones que en 2010
Puig destaca que desde entonces la situación ha vuelto a empeorar
y traza, a modo de ejemplo, una comparativa en perspectiva en cuanto a operaciones: «En 2010, cuando empieza la crisis, se hacían 332.000 intervenciones. Con ese plan de Comín se alcanzan las 362.000 al año pero en 2018 el esfuerzo decae a 302.000». 

Según Puig, nefrólogo en el Hospital del Mar de Barcelona, el plan de Comín no cumplió con las expectativas, aunque sí contribuyó a una cierta mejora: «Quería bajar un 10% las listas de espera con esos 57 millones extra y al final la redujo un 0,5%». 

Este representante sindical responsabiliza a la falta de inversión: «Estamos ahora con menos actividad que en 2010. Hemos perdido más de 800 médicos en la Primaria, no hemos renovado la tecnología. No nos engañemos. Lo que hace funcionar a esta sociedad es el dinero. No hay más. Cuando te hablan de mejorar la gestión, redefinir o hacer sostenible significa recortar». Puig denuncia que «no hay ningún tipo de voluntad política de revertir los recortes», ya que «los hechos van al contrario de lo que predica el Govern». 

Metges de Catalunya ofrece más datos. «Desde 2010 el presupuesto de la Generalitat ha subido un 4,6%. Pues bien, el dinero destinado a salud ha caído un 10,1% desde entonces. Ese reparto del pastel ya te indica por qué modelo de sociedad se está apostando», añade Puig, que cita algunas de las consecuencias: «Vemos cómo siguen aumentando las personas que se afilian a las mutuas. Se está fomentando la iniciativa privada». 

A la situación actual también contribuye, según Josep Maria Puig, «la prórroga de presupuestos», que «ha evitado que un dinero extra que podía haber llegado a Catalunya se destinara a Salut». Para la voz sindical, cree que «llueve sobre mojado» y se sigue en la línea de los últimos años: «Los políticos han adelgazado el estado del bienestar utilizando a la crisis como excusa». 

El Departament de Salut, a consulta de este rotativo, no se ha posicionado al respecto sobre este aumento de la espera, aunque otras veces ha achacado el incremento a factores como el envejecimiento poblacional o la incorporación de nuevas técnicas diagnósticas y terapéuticas. La conselleria también argumenta, en su defensa, que entre 2015 y 2018 se han incrementado las intervenciones quirúrgicas un 11,35% o que las pruebas diagnósticas han crecido un 21,7% en el mismo periodo en el global de Catalunya. También defiende una subida del 1% de la actividad de las consultas externas. Sin embargo, profesionales y sindicatos denuncian que no se están revirtiendo los recortes de hace años. 

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