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La explosión en la antigua IQA deja un muerto, un desaparecido y ocho heridos

El estallido, seguido de un incendio en un tanque de óxido de etileno, causó una gran llamarada, que atemorizó a los vecinos. Varias viviendas sufrieron daños por la onda expansiva

Diari de Tarragona

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Momento en el que se retira el cadáver del vecino de Torreforta fallecido tras la explosión. Foto: Alfredo González

Momento en el que se retira el cadáver del vecino de Torreforta fallecido tras la explosión. Foto: Alfredo González

Una gran explosión seguida de un incendio en una empresa química de La Canonja, que iluminó buena parte del Camp de Tarragona, dejó el trágico balance de una persona muerta, ocho heridas    –dos de ellas muy graves– y un desaparecido. El fallecido se encontraba en su domicilio de Torreforta cuando una plancha de metal disparada como un proyectil desde la fábrica siniestrada entró en el edificio, cedió el piso superior y él quedó atrapado entre los escombros. El estruendo fue escuchado desde municipios situados a más de 20 kilómetros de distancia, donde temblaron los cristales.

Eran las 18.40 horas cuando centenares de edificios comenzaron a temblar, como si hubiese habido un terremoto. Sólo los habitantes de los barrios más cercanos se percataron de un gran resplandor, que iluminó la zona más cercana al epicentro de la tragedia, situado en en la empresa Industrias Químicas del Óxido de Etileno SA (Iqoxe) –la antigua IQA–, en el punto kilométrico 1.157 de la antigua N-340, delante de La Canonja y del barrio de Bonavista. Una explosión, seguida de un incendio, levantó de nuevo el miedo entre los tarraconenses. Una segunda explosión afectó a una estación de transformación de electricidad.

La gran bola de fuego iluminó la zona, ante el desconcierto y también el miedo y la incredulidad de los vecinos sobre lo que estaban viendo. Era tal la falta de información que media hora después de la explosión, desde Protecció Civil se informaba de que no se sabía todavía dónde había ocurrido la explosión. En este sentido, cuando se recibió el primer aviso y se activaron los Bombers de la Generalitat –con cuatro dotaciones– no sabían exactamente a qué empresa acudir, sólo tenían conocimiento de la zona, según las llamadas de los vecinos de los alrededores. 

Mientras reinaba este clima de confusión, los ciudadanos comenzaban a tener noción de la envergadura de los hechos cuando iban llegando a través de las redes sociales imágenes y vídeos donde se veía la llamarada sobre la petroquímica. ¿Es tóxica? ¿Hay que preocuparse? Eran algunas de las preguntas que se hacían muchos, sin tener una respuesta oficial.

A las 18.57 horas, Protecció Civil lanzaba un primer tuit: «El @112 ha rebut diferents trucades per una explosió a la zona de #Tarragona. Els equips d’emergència estan activats i es treballa per donar més dades del succés».

¿Y las sirenas?
No decía nada de que se hubiese activado el Plaseqcat. Sin embargo, un comunicado remitido a las 22.23 horas informaba que dicho plan se había activado a las 18.45 horas. Por Twitter, a las 19.06 horas, se informaba de la activación, en fase de alerta, del Pla d’Emergència Exterior del Sector Químic de Catalunya (Plaseqcat), sin conocerse todavía el nombre de la empresa: «Alerta #PLASEQCAT per una explosió i incendi en una empresa del Polígon Sud de #Tarragona, encara per identificar. En aquests moments es desconeix si hi ha ferits». Mientras, los vecinos, que veían las llamas, se preguntaban por qué no habían sonado las sirenas.

A partir de este momento, 35 minutos después de la explosión, Protecció Civil pedía el confinamiento de los vecinos de diversas poblaciones: Tarragona, Salou, Vila-seca, Reus, Constantí, El Morell y La Canonja. Pocos minutos más tarde, los Mossos d’Esquadra y la Guàrdia Urbana de Tarragona cortaban las carreteras cercanas al lugar de los hechos –la N-34A, la C-31b y la confluencia de la T-315 con la autovía A-7– y las dos líneas de tren que pasan cerca: la R-16, de Tarragona a PortAventura y la R-15, de Tarragona a Reus.

Despliegue de medios
Un total de 29 dotaciones de Bombers de la Generalitat fueron movilizadas para sofocar el incendio –que estaba localizado en un tanque de etileno– y también para revisar la zona por si había víctimas todavía no localizadas. Una de ellas era un jefe de planta que llevaba más de 30 años trabajando en la empresa. Al parecer, la explosión lo catapultó mientras estaba en la sala de control. La unidad canina de los Bombers de la Generalitat fue movilizada para participar en la búsqueda.

Asimismo, los bomberos estuvieron refrigerando los tanques más próximos a la zona para evitar que las altas temperaturas generadas por el fuego les afectasen. Posteriormente estaba prevista la llegada del Grup d’Estructures Col·lapsades de Bombers de la Generalitat de Catalunya para revisar posibles afectaciones en los edificios de la empresa a causa de la explosión.

Paralelamente llegó la noticia de un hundimiento de un edificio de la Plaça García Lorca. Parte de la tercera planta se derrumbó y un hombre de 59 años que vivía en la inferior falleció atrapado por los escombros. En el interior de la vivienda, situada a dos kilómetros y medio de la planta química siniestrada, se encontró un trozo de metal, que podría haber salido disparado durante la explosión. La magistrada del Juzgado de Instrucción número 1 de Tarragona, acompañada del letrado de la Administración de Justicia, procedieron al levantamiento del cadáver.

Una persona sufrió también una crisis de ansiedad. Para atender a los familiares de la víctima y vecinos de la zona, Creu Roja activó un equipo psicosocial. Dicha institución tenía también movilizados a sus voluntarios por si era necesaria su intervención. 

Pero fueron numerosos los edificios situados en los barrios de Ponent que sufrieron desperfectos a causa de la onda expansiva.

El Sistema d’Emergències Mèdiques confirmó que había atendido a un total de ocho personas. Dos presentaban graves quemaduras y fueron evacuadas –una de ellas en helicóptero medicalizado– a la Unitat de Cremats del Hospital de la Vall d’Hebron. Otra presentaba heridas menos graves y fue trasladada al Hospital Joan XXIII de Tarragona. Otras cinco sufrieron heridas leves –dos de ellas llevadas al Sant Joan de Reus–.

Técnicos del Departament de Medi Ambient realizaron mediciones de tóxicos en la zona donde se produjo el accidente y las lecturas fueron negativas. Dichas medidas se realizaron en Bonavista y en la entrada en la planta. 

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