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La explosión hizo volar el techo del Institut Pere Martell

El instituto de FP, ubicado en la antigua Universidad Laboral, a apenas 800 metros de la zona del incidente, ha sido el centro educativo más afectado. En el resto ha habido clases

NORIÁN MUÑOZ

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Aunque no es fácil de apreciar a simple vista, en los ventanales del techo donde se aprecia un color más claro ya no hay láminas.  FOTO: pere ferré

Aunque no es fácil de apreciar a simple vista, en los ventanales del techo donde se aprecia un color más claro ya no hay láminas. FOTO: pere ferré

A la hora en que el martes se producía la explosión en una industria química en La Canonja, la actividad en el Institut Pere Martell, ubicado en la Universidad Laboral, la actividad se encontraba bajo mínimos.

Seguramente esa circunstancia ha sido determinante para que no hubiera daños personales que lamentar. No obstante, el edificio A, en el que se desarrolla más del 80% de la actividad del centro, sí que ha quedado muy afectado.

El principal problema es que se desprendieron dos terceras partes de los ventanales plásticos que ocupan buena parte del techo.

El conseller d’Educació, Josep Bargalló, quien acudió ayer a interesarse por la situación, reconoció que preocupa la situación del equipamiento de cara a las lluvias previstas para el fin de semana. Por ello se comprometió a actuar «de manera inmediata» para sustituir estas piezas.

Los trabajos se realizarán con carácter de urgencia, pero insinuó que los costes de la reparación se podrán trasladar después a «los responsables» de los desperfectos.

Aseguró Bargalló que la prioridad es «que el edificio sea ocupado por el alumnado y el profesorado con medidas de absoluta seguridad».

Preocupa, además, que en los talleres, donde también se han roto algunos cristales de las paredes y se han caído falso techos, hay abundante maquinaria.

Protocolos y altavoces

También reconocía el conseller que tras la emergencia se está evaluando cómo funcionaron los protocolos y se ha visto que uno de los aspectos que habrá que mejorar es el sistema de megafonía del centro.

Algunos alumnos mostraban ayer su preocupación por la seguridad y las condiciones de las instalaciones. «La calefacción no termina de funcionar, pasamos mucho frío y nos tememos que ahora sea aún peor», recordaban.

En este sentido, Bargalló aseguró que se aprovechará la intervención de urgencia para realizar «las actuaciones de consolidación y rehabilitación que ya estaban previstas».

El director del centro, Angel Miguel, señalaba, por su parte, que se están buscando espacios alternativos para no interferir demasiado en el ritmo de las clases.

A pocos metros del instituto una pesada placa metálica que aterrizó en un descampado procedente de la explosión recordaba que el centro se encuentra a apenas 800 metros en línea recta del sitio del suceso.

En general no hubo que suspender las clases en ningún centro educativo del territorio, aunque en algunos de los barrios de Ponent de Tarragona faltaron más niños de lo habitual.

Otros desperfectos

Desde el Departament también informan que en La Canonja, municipio donde se produjo el siniestro, el centro que más sufrió las consecuencias de la deflagración fue el Institut Collblanc, con vidrios rotos y alguna grieta, a pesar de que no sufrió ningún daño estructural. En la escuela del mismo municipio aparecieron grietas y se rompieron algunos vidrios.

El resto de centros de los barrios tarraconenses de Bonavista, Torreforta, La Granja y Campclar también presentan algunos desperfectos menores, como el desprendimiento de una cornisa en el patio y la caída de baldosas en un lavabo en la Escola Mediterrani de Campclar, según informó el Ayuntamiento de Tarragona.

En otros centros los principales problemas fueron grietas y persianas que se salieron de sus rieles.

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