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La expresividad en el puerto

En 2010 se quiso derribar este edificio, ´patrimonio arquitectónico´ de Tarragona. Se decía que sufría aluminosis. Tras comprobarse que no era así, se rehabilitará para buscarle una segunda vida

Carlos Muñoz Juan-Dalac

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Vista del antiguo edificio de la Autoritat Portuària desde la Baixada del Toro. Foto: Juli Nomdedeu

Vista del antiguo edificio de la Autoritat Portuària desde la Baixada del Toro. Foto: Juli Nomdedeu

Hace 40 años se iniciaron los trámites para llevar a cabo un proyecto que cambiaría la vida del Port de Tarragona. Un proyecto que otorgaría un nuevo aire al skyline de la capital de la provincia. Un proyecto rompedor e innovador en su época y que se recordaría durante años.

La historia

Todo empezó en diciembre del año 1975, cuando se redactó el proyecto del edificio para los servicios de la Autoritat Portuària ubicado en la explanada del Passeig de l’Escullera. Las anteriores oficinas estaban situadas en la Plaça dels Carros, que en su día fueron obra del ingeniero Francisco G. de Membrillera. Hoy , este lugar acoge el Arxiu del Port. En cuanto al que iba a ser el nuevo edificio de la Autoritat Portuària, fue el ingeniero y director del Port de aquel entonces, Joaquín Juan Dalac, el que firmó el proyecto. En 1973 había pedido permiso a Madrid para redactarlo, pero no fue hasta octubre del 75 cuando llegó la autorización.

Desde el principio el objetivo fue situar el edificio «en una zona que permita otorgar a la construcción un carácter significativo como ha de corresponder a un organismo que, por un lado, tiene gran influencia en el que hacer económico de la provincia y, por otro, posee cierta proyección hacia el exterior de la nación, por sus relaciones con el mundo marítimo internacional».

Acorde con esta idea base, el arquitecto Josep Maria Garreta Cusidó, artífice del edificio original declaró que si las ciudades pueden y deben leerse, el edificio de la Junta debería reflejar plásticamente lo que es y ha sido el puerto para la ciudad.

Patrimonio arquitectónico

Garreta quiso expresar en el lenguaje, necesariamente abstracto de la arquitectura, reflejar en su obra la calidad de símbolo y punto de obligada referencia del puerto para señalar el carácter y el empuje de un sector de los ciudadanos de Tarragona. El edificio pretende transmitir todo lo que significa el puerto y sus elementos. La sensación de utilidad, eficacia, dinamismo y competitividad junto con el juego de luz y sombra que proporcionan el gran volumen suspendidos en el vacío recreando la rosa de los vientos que el espectador descubre a medida que se acerca.

A partir de dos materiales, cristal y hormigón, se erigió el edificio de la Junta del Port. Pero no fue sólo gracias a estos dos elementos, también gracias a la competencia de la constructora Agromán, del empuje de los Servicios Técnicos del Puerto y el ingenio de un arquitecto, que como dijo, «bien o mal el edificio identifica al puerto. Bien o mal, hace ciudad».

Ahora...

En 2010, se quiso derribar el edificio alegando que padecía aluminosis, pero tras comprobar que no era así, hoy en día se está preparando un proyecto de rehabilitación que saldrá a concurso. Desde la APT aseguran que si la rehabilitación termina antes de los Juegos del Mediterráneo de 2017, cederán las instalaciones a la organización como sede.

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