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Tarragona Análisis

La farsa de los presupuestos en la provincia de Tarragona

¿Cuántas veces hemos pagado la A-27? ¿Dónde están las soluciones a los problemas ferroviarios del territorio?

Núria Riu

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El diputado del Partido Popular en Madrid, Jordi Roca, ayer en rueda de prensa. Foto: DT

El diputado del Partido Popular en Madrid, Jordi Roca, ayer en rueda de prensa. Foto: DT

Poco ilusionante. Es la percepción que me quedó tras el primer vistazo al proyecto de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018, que daba a conocer el martes de la semana pasada el Gobierno de Mariano Rajoy. Es verdad que tampoco se esperaban grandes sorpresas, pero siempre te queda aquella sensación en la que uno se pregunta ¿qué futuro tiene Tarragona como territorio? ¿A qué aspiramos?

Ayer el diputado en Madrid del Partido Popular, Jordi Roca, daba una rueda de prensa en la que valoraba que la propuesta aportada «es buena para Tarragona», ya que «permitirá acabar proyectos pendientes». Es cierto que este año se pondrá en funcionamiento el desdoblamiento del Corredor del Mediterrani entre Vandellòs y Tarragona, pero es que estamos hablando de una obra de la que empezó a hablarse hace casi veinte años, y no olvidemos que es un tramo de vía en el que ni siquiera habrá ancho internacional.

Todos los proyectos que aparecen en la lista de inversiones para esta demarcación son los mismos que aparecían el año pasado y el anterior, en 2016. Así podríamos seguir retrocediendo hasta no sé cuándo, porque no se ha introducido ningún cambio desde hace unos cuantos ejercicios. Bien, no es cierto del todo. Hasta 2013 habían aparecido partidas para la continuidad de la A-7 en el tramo de La Móra a Vilafranca y también desde L’Hospitalet de l’Infant en dirección sur, un proyecto que cayó y que se ha sustituido por la prolongación de la autovía en el tramo La Móra - La Pobla de Montornès (unos 5 kilómetros que facilitarán el acceso a la AP-7).

Pudiendo llegar a la autopista y con bonificaciones para los camiones, el problema ya está solucionado. Aunque en los PGE de 2017 ya había una partida de 4,3 millones para reducir el tráfico pesado y el Ministerio de Fomento aún no ha dado un calendario para que la medida se haga efectiva.

También han pasado a mejor vida las variantes de Corbera, Riudecols y Gandesa. Y es que, tal y como ya pasó en los últimos años, el ferrocarril es el gran beneficiado de este proyecto de los presupuestos. De los 271 millones de euros previstos en inversiones este año, dos tercios corresponden al ámbito ferroviario y, sin embargo, no aparece ninguna de las intervenciones que deben permitir empezar a solucionar el nyap que se presentará a partir de la entrada en funcionamiento de la variante de la costa.

Ni la interconexión de vías, ni el enlace desde la estación de Salou-PortAventura en el tronco principal del Corredor del Mediterrani, ni la estación intermodal ni el inicio de los estudios para la recuperación de la línea Reus-Roda para las mercancías aparecen en este proyecto que, para cualquier país, debería ser toda una declaración de intenciones.

Los presupuestos son como los Reyes Magos, una gran farsa en la que una cosa es el espectáculo y otra muy distinta es la realidad. Año tras año aparecen las mismas inversiones porque una cosa es lo que dice el pendrive de Cristóbal Montoro y, lo otro, lo que acaba ejecutándose. La inversión más importante en materia de carreteras son las obras de la A-27 en el tramo desde la Variante de Valls a Montblanc.

Este mes de julio se cumplirán diez años desde que se adjudicó el contrato de obras a la empresa Acciona Infraestructuras. En el presupuesto de 2008 ya había una partida de 100.000 euros para esta obra. Durante todos los años –a excepción de los ejercicios de 2013 a 2015, cuando se pararon los trabajos– aparecieron partidas en los presupuestos para el tramo Variante de Valls-Montblanc, que en total suman 20,22 millones. 

Los trabajos aún están en la fase «preliminar», este año aún no empezará a perforarse el túnel y el escenario más optimista dibuja su entrada en funcionamiento para 2022. ¿Cuántas veces pagamos los mismos proyectos porque no se ejecutan? ¿Cuántas A-27 tendríamos si sumáramos todas las partidas que deberían haberse invertido durante todos estos años?

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