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La fatiga pandémica, otra secuela de la Covid

Los psicólogos reconocen que la sociedad, en general, está cansada y estresada por culpa
de la pandemia pero advierten que nunca hay que perder la actitud positiva para combatirla

JOAN MORALES

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La actividad físicaes muy recomendablepara combatir el cansancio mental. FOTO: A.MARINÉ

La actividad físicaes muy recomendablepara combatir el cansancio mental. FOTO: A.MARINÉ

En poco más de un mes hará ya un año que convivimos con la covid-19, un virus que -independientemente de si nos hemos contagiado con él o hemos tenido la desgracia de perder a algún familiar o conocido- ha cambiado radicalmente nuestras vidas. Lo que parecía que duraría tan sólo unos meses se está alargando más de lo esperado y los psicólogos reconocen abiertamente que la población sufre una fatiga pandémica, caracterizada por una sensación de hastío, tristeza, desazón y cansancio que, en algunos casos y sin que sirva de excusa, se está traduciendo en un incumplimiento de las restricciones impuestas.

Jaume Descarrega, psicólogo clínico del Hospital Sant Joan de Reus y miembro de la junta de gobierno del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, admite al Diari que «estamos en un importante nivel de fatiga pandémica, en la cresta de la ola. La sensación de apatía, pérdida de motivación, frustración, indefensión o desesperanza es general. Mucha gente piensa que ya no puede más». Por eso, los psicólogos han notado desde hace tiempo en sus consultas un aumento de casos de «personas con sintomatología ansiosa. Esto es algo que aflora en función de la personalidad de cada uno, pero está claro que la afectación es general en toda la población», comenta Descarrega.

«Es imprescindible desconectar informativamente del tema de vez en cuando»

Este psicólogo utiliza un par de metáforas para intentar explicar en qué momento nos encontramos de cansancio general. «Serían las de la montaña rusa y la del corredor de fondo. Este personaje tiene que organizarse su estrategia de carrera para llegar a la meta, aunque siempre le surgirán obstáculos, como el cansancio o el estado anímico, que le afectarán y tendrá que superar», explica Jaume Descarrega, quien añade que «estamos ante una situación de estrés continuado, lo que hace que todo esto sea más difícil porque, aunque puedas remontar en un momento dado, mantenerte así mucho tiempo es difícil». De ahí que a veces los sentimientos tengan esos altibajos propios de una montaña rusa.

Amalgama de sentimientos

¿Cómo puedo saber si la pandemia me está afectando hasta tal punto de sufrir fatiga? El nivel de estrés es tal que se produce una amalgama de sentimientos como «la pérdida de interés por las cosas, el abatimiento, la sensación de frustración e indignación, o ver que hagas lo que hagas siempre aparece otro problema. Por ejemplo, mucha gente nos dice: ‘Yo puedo tener mucho cuidado, pero si los demás no lo tienen’».

Además de los problemas de salud mental en los que puede derivar esta fatiga pandémica, uno de los riesgos es que «la gente se relaje, por las medidas restrictivas y la desmotivación», advierte este psicólogo.

«Aunque tengamos miedo, hay que conseguir que prevalezca la esperanza»

Sin ir más lejos, y aunque la gran mayoría de la población cumple escrupulosamente con las restricciones impuestas, últimamente se están viendo cada vez más casos de grupos de personas que se saltan las normas para intentar recuperar la interacción social perdida. Tenemos casos recientes como la fiesta rave de Fin de Año en Llinars del Vallès, o algunos botellones multitudinarios que han acabado con enfrentamientos entre jóvenes y la policía.

En este sentido, Jaume Descarrega advierte que «la OMS ha dicho que la fatiga pandémica tiene consecuencias en el cumplimiento de las medidas de protección porque la gente se relaja. Por eso, explica que los gobiernos tienen que ser transparentes en la comunicación. Que las recomendaciones sean adecuadas e imparciales. Que sean coherentes en los mensajes y evitar contradicciones, incidiendo en los aspectos preventivos».

Llegados a este punto, y reconociendo que estamos muy cansados por una situación que nos ha desbordado, la siguiente pregunta obligada sería ¿qué podemos hacer para combatir esta fatiga pandémica? Los psicólogos tienen claro que la actitud personal es muy importante. Por eso, Descarrega, para empezar, aconseja «tener en cuenta qué es lo más esencial para nosotros y qué vínculos emocionales son más importantes. También es importante no reprimir ni ignorar nuestros sentimientos y, si no podemos desahogarnos con algún familiar o amigo, acudir a un profesional si es necesario».

Otra clave es «no perder los proyectos, ilusiones y motivaciones, aunque haya que reajustarlos y postergarlos, además de recuperar pequeños placeres que nos permitan disfrutar», aconseja Jaume Descarrega, quien añade que «también es interesante mantener los hábitos y rutinas, aunque haya que reinventarlos, adaptarlos a las posibilidades. Pero, sobre todo, hay que mantener la esperanza. No todo está perdido, porque si no nuestra vida se hará muy pesada. Aunque tengamos miedo, hay que conseguir que prevalezca la esperanza».

Exceso de información

Otra recomendación muy saludable para intentar combatir la fatiga pandémica es rebajar el consumo de información sobre el tema que nos preocupa. En este sentido, Descarrega advierte que «es imprescindible desconectar informativamente de vez en cuando. La hipervigilancia y estar todo el día conectado al mismo tema te hace estar tenso. Hay que encontrar el equilibrio entre esta mínimamente informado, pero que no te afecte. Por ejemplo, ver programas de humor es bueno porque permite desconectar».

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