Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

La fuerza de la mujer de hace 20 siglos

El Museu Arqueològic acogió ayer la conferencia 'Les Dones de Tarraco'. Carmen Delia Gregorio reveló que el papel de la mujer en época romana no siempre fue el que la Historia nos ha contado

Francisco Montoya

Whatsapp
Carmen Delia Gregorio, ayer durante la conferencia que ofreció en el MNAT. Foto: Pere Ferré

Carmen Delia Gregorio, ayer durante la conferencia que ofreció en el MNAT. Foto: Pere Ferré

«Las inscripciones epigráficas repartidas por Tarragona me han servido para comprobar que las mujeres estaban presentes en todos los ámbitos, grupos sociales y ambientes. Eso desmonta el tópico de que sólo estaban en casa y contradice mucho de lo que la Historia nos ha contado, e incluso algunas leyes romanas». Son palabras de Carmen Delia Gregorio, historiadora e investigadora de género, y desde hace un mes también doctora, después de haber defendido con éxito (cum laude) su tesis Estudio de la mujer a través de los epitafios rituales y honores funerarios en la colonia Tárraco en la Universidad de Zaragoza.

Gregorio fue la encargada de pronunciar ayer la conferencia Les Dones de Tàrraco, organizada por el Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) con motivo del Día de la Mujer. «En mi tesis estudié los roles de género con los que se calificó a las mujeres de época romana de Tarragona», explica esta zaragozana de 33 años, quien reconoce que en su investigación constató que «la mayor parte de ellas fueron calificadas en cuanto a su relación con un varón, principalmente esposo pero también padre, hijo, hermano, patrono (si la mujer era liberta –persona que pasaba a ser libre tras haber sido antes esclava–), dueño (si era esclava)...». Sin embargo –precisa–, también ha encontrado excepciones:«Pude ver a mujeres de todos los sectores sociales que tuvieron importancia y destacaron en su ciudad».

Por ejemplo, Gregorio ha podido saber de la existencia en la Tarragona de hace 2.000 años de Fulvia Célera, una sacerdotisa flamínica (dedicada al culto de la emperatriz romana), a la que se dedicaron diversas inscripciones que aún hoy pueden verse por la ciudad –una de ellas en el Carrer de la Destral– y cuyo marido, Cayo Vibio Latrón, también flamen (sacerdote dedicado al culto del emperador romano), llegó a ser duumviro («una especie de alcalde», aclara la doctora). «Él no era de Tarraco, sino de la antigua Sigarra (actualmente Prats del Rei), de lo que se deduce que posiblemente obtuvo esos puestos en la ciudad de Tarraco gracias a Fulvia Célera», explica Carmen Delia Gregorio, y añade: «De algún modo, los méritos de ella contaron más que los que pudiera tener él. Consiguió lo que consiguió gracias a ella, a su mujer, lo que desmonta el tópico de que sólo estaban en casa».

‘Lucharon contra su rol’

También algunas leyes romanas «que la Historia o las obras clásicas»han transmitido como inquebrantables debían resultar en realidad más laxas, según ha podido conocer la doctora gracias a las inscripciones:«A las mujeres que habían nacido con estatus de libertad, que no eran por tanto ni libertas ni esclavas, sólo se les permitía casarse con hombres de su mismo estatus. Los matrimonios con la mujer de estatus superior al marido no eran válidos, pero tenemos epitafios claros y reales que demuestran que mujeres libres se casaron con antiguos esclavos cuando se convirtieron en libertos».

En general, la tesis ha servido para comprobar que «había mujeres en todos los campos». «No he podido constatar ninguna profesión concreta, pero sí diversas sacerdotisas flaminias, conocemos también a mujeres propietarias de tierras, como Antonia Clementina, cuya inscripción puede todavía hoy contemplarse en el Claustre de la Catedral... Las había en todos los ámbitos, mucho más presentes de lo que la Historia nos ha querido contar. Y no sólo en Tarraco.En todo el Imperio romano hubo grandes mujeres que destacaron», afirma.

Mujeres que «ya eran aguerridas y luchaban por sus derechos», y que se resistían a aceptar el rol que los hombres querían imponerles. «La función del matrimonio romano era la procreación, y el modelo para ellos era el de la mujer casta, sumisa, pudorosa, humilde, que vivía para su marido y su familia y se dedicaba a su casa... Nada diferente de lo que se vivió en España en los años 40 del siglo XX. Pero, incluso si cumplían ese modelo, hicieron muchas más cosas de las que nos han contado. De la forma que pudieron, destacaron. En política, en economía, algunas hablaron en el foro defendiendo sus derechos y a su manera lideraron pequeñas rebeliones... Tenían las mismas ganas de luchar que la mujer de ahora», asegura la investigadora.

Temas

  • TARRAGONA

Comentarios

Lea También