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La heroína, un problema creciente en Tarragona

La policía tiene identificados entre 10 y 12 personas toxicómanas que centran su día a día a recaudar dinero para conseguir su dosis

CARLA POMEROL

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En esta nave industrial, cercana a Campclar, se reúnen para consumir la droga. PERE FERRÉ

En esta nave industrial, cercana a Campclar, se reúnen para consumir la droga. PERE FERRÉ

Los Mossos d’Esquadra han detectado un «ligero repunte» del consumo de heroína en la ciudad de Tarragona. «No se puede considerar alarmante. Es decir, no creo que lleguemos a los niveles de los años 80, pero es cierto que se vuelve a ver heroína por las calles de la ciudad», explicaba hace unos días el jefe de los Mossos en Tarragona, el inspector Ramon Franquès. La policía tiene identificados entre diez y doce personas que consumen esta droga a diario, es decir, que son toxicómanos y que centran su jornada en recaudar dinero para conseguir su dosis.

Según ha podido saber el Diari, dos de ellos pasan el día en el centro de Tarragona, mendigando e intentando conseguir chatarra para venderla. Con cinco o seis euros que saquen ya pueden hacerse con media dosis de caballo. Los otros se concentran en el barrio de Campclar. Casi todos viven –o mejor dicho sobreviven– como pueden cerca de Les Gavarres o por el entorno de los barrios de Ponent. La mayoría de ellos se junta en una nave industrial, ubicada entre la carretera N-340 y el Camí Vell de Salou, a la altura de Campclar. Allí consumen, y se resguardan del frío en invierno y del calor en verano.

«Nos llama la atención porque creíamos que era una sustancia que estaba prácticamente desaparecida», explicaba el jefe de los Mossos d’Esquadra, Ramon Franquès, quien añadía que «las personas que consumen heroína están tan desesperadas que consumirían lo que fuera. Eso sí, creemos que no habrá nuevos adeptos, ya que, por desgracia, hay muchas alternativas de drogas que no tienen tanta afectación a la salud del individuo».

Accesibilidad y poca memoria

Desde la entidad Proyecto Hombre, que se dedica a la rehabilitación de personas drogodependientes, aseguran que el repunte todavía no se ha notado. «No es de extrañar, los consumos son cíclicos y desde que el aumento se percibe en la calle hasta que llega a organizaciones como la nuestra pueden pasar años», explica el director de Proyecto Hombre, Oriol Esculies, quien añade que «actualmente, el 5% de las personas que vienen a tratarse a nuestros centros es por la heroína, como droga principal». Según Esculies, «pese que el consumo es residual comparado con hace 20 años, la realidad es que todavía no se ha erradicado».

Los factores que podrían llevar a este repunte son, en primer lugar, la accesibilidad. Ahora es más económico comprar heroína y, por tanto, llega más fácil al consumidor. El otro motivo, según Esculies, es porque se ha perdido el miedo a esta droga. «Las personas que tenemos 30 o 40 años todavía recordamos el drama y las consecuencias negativas que genera esta sustancia. Las nuevas generaciones no lo han vivido», explica el director de Proyecto Hombre.

El CAS Drogodependències Tarragona, un ambulatorio especializado en drogas que está ubicado en el complejo sanitario del Joan XXIII, atendió el año pasado un total de 474 usuarios con adicción a la heroína. Todas ellas inmersas en programas de metadona. Cabe destacar que el servicio da cobertura al Tarragonès, Baix Penedès y Alt Camp. Su coordinadora, Blanca Carcolé, asegura que tampoco se ha detectado un aumento de casos. «No vemos una tendencia creciente», añade Carcolé.

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