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La inacción del Parlament ha tenido en vilo unos 500 títulos de la URV

La cámara catalana no aprobó la moratoria sobre la exigencia del inglés para los titulados universitarios. La URV permitirá graduarse sin pedir el B2 a finales de este curso para evitar un perjuicio masivo

Raúl Cosano

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El Parlament debía haber aprobado un aplazamiento sobre la exigencia del nivel B2 de inglés y no lo hizo.  Foto: Pere Ferré

El Parlament debía haber aprobado un aplazamiento sobre la exigencia del nivel B2 de inglés y no lo hizo. Foto: Pere Ferré

Los universitarios han dejado atrás meses de nervios, incertidumbre, dudas y consultas. Los que terminan estudios este curso han visto cómo su titulación ha pendido de un hilo debido a la situación política catalana y, en esencia, a la inacción del Parlament en los últimos meses. 

El pacto por el que los rectores de las universidades catalanas y el Govern decidieron conceder, en junio de 2017, una moratoria de cuatro años para que los estudiantes que acaban puedan acreditar que tienen un nivel B2 de inglés –el equivalente al First Certificate– ha quedado, a estas alturas, en el limbo. 

La aprobación definitiva de esa moratoria sigue pendiente hoy en día, medio año después de que se anunciara la medida y a falta de seis meses para que se gradúe esa primera promoción de alumnos en un principio obligados a certificar el nivel de inglés para obtener el título. 

No se exigirá el nivel B2
«Hemos recibido consultas de alumnos preocupados por esta cuestión, por saber si debían acreditar ese nivel de inglés para poder obtener el título», afirma Arantxa Capdevila, vicerrectora de Docència, Estudiants i Comunitat Universitària de la URV. 

La universidad tarraconense, para evitar dejar en la cuneta a cientos de alumnos que preveían graduarse, ha decidido aplicar unilateralmente ese aplazamiento. «Por la situación política el Parlament no llegó a aprobar esa moratoria. Ya hemos informado a los alumnos de que no les pediremos el nivel B2 para graduarse», cuenta Capdevila. 

Tanto la URV como las otras universidades públicas catalanas se escudan en la interpretación de la ley para implantar ese aplazamiento y así no perjudicar de forma masiva a los alumnos. «La ley dice que los estudiantes que comenzaron sus titulaciones en el curso 2014-15, una vez acabados los estudios, tendrán que acreditar el idioma. No se concreta ante quién ni qué pasa si no se acredita. No dice en ningún sitio que no se le pueda dar el título», cuenta Capdevila. 

La URV está de acuerdo con el fondo de la cuestión: elevar la exigencia de los idiomas en la graduación, una materia todavía hoy deficiente, a pesar de los progresos de los últimos años. Sin embargo, las universidades no estaban conformes con las formas y los tempos, en tanto que se incurría en precipitación. De hecho, el aplazamiento, que  no está en vigor, se acordó tras comprobar que la exigencia de dominar el inglés, aprobada en 2014, se había aplicado de forma apresurada. El sector universitario defendió que no se habían implementado los medios suficientes para que los alumnos con menos recursos pudieran mejorar el inglés. «Uno de los problemas es que aún llega y sale mucha gente sin el inglés requerido, entre otras cosas porque vienen con poca base desde el Bachillerato», lamenta Capdevila. 

La URV sí exige el B1 en el dominio de una tercera lengua pero no el B2, a pesar de que alcanzarlo sería lo deseable. «En teoría, es el nivel con el que salen del Bachillerato, pero vemos que no es así», concreta. La universidad tarraconense apoya esa exigencia instaurada por el Govern, siempre que la implantación sea la adecuada y teniendo en cuenta los recursos: «Nuestro compromiso con el conocimiento de las lenguas es total y previo al requisito del Govern».

Según estimaciones de la Conselleria d’Empresa, un 25% de estudiantes que se gradúan este año no tendrían el inglés requerido. En la URV el porcentaje es muy similar. Así, en el curso 15-16, por citar un ejemplo próximo, se titularon 1.979. Teniendo en cuenta ese porcentaje, unos 500 no dispondrían de ese nivel de idiomas y no podrían graduarse al no haberse aprobado la moratoria. Para evitar el despropósito la URV no exigirá este año ese nivel. 

Las universidades estarán alerta sobre lo que pueda decidir el Parlament que se forma hoy.

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