Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

La inmigración hace crecer la población en Tarragona por primera vez desde 2011

La recuperación y las situaciones en países como Venezuela, Honduras o Siria hacen de Tarragona otra vez un destino atractivo. La emigración al exterior también se ha frenado

Raúl Cosano

Whatsapp
A la histórica inmigración marroquí en Tarragona se añade ahora la de otros países como Honduras o Venezuela.  Foto: Pere Ferré

A la histórica inmigración marroquí en Tarragona se añade ahora la de otros países como Honduras o Venezuela. Foto: Pere Ferré

La inmigración rebrota en Tarragona. Sube aún tímidamente, aunque de manera significativa por lo que comporta en tanto que vuelco. Por primera vez desde 2011 la población en la provincia crece, y lo hace empujada por un aumento de la inmigración. Ese flujo, disparado en los años de la burbuja, se dio un batacazo cuando llegó la crisis. Ahora se recupera de forma incipiente y tibia.

Por primera vez en siete años el saldo migratorio es positivo, según los últimos datos de migraciones del INE, referentes al primer semestre de 2016. Es decir, por primera vez desde 2009 vienen más personas de las que se marchan. Otro apunte llamativo: entre julio del año pasado y este aumentó la población de Tarragona en 563 personas, una cifra mínima pero que rompe la tendencia de los últimos años.

Tarragona vuelve a ser un destino más o menos atractivo, a pesar de las dificultades en trasladar la recuperación económica a un descenso más marcado del paro. «A pesar de que aquí sigue habiendo mucho desempleo, los que vienen están en una situación mejor que en sus países. Por eso lo intentan», cuenta Isabel Iturrieta, responsable de inmigración en Càritas Tarragona.

Olga Yatsyk es uno de esos nuevos inmigrantes. Llegó el año pasado a Tarragona, donde ha hallado refugio lejos de la guerra que azota el este de Ucrania. Ella vivía en el centro de Donetsk, una de las ciudades más arrasadas por la guerra. «Las explosiones y los disparos eran constantes, sobre todo en las afueras», explica ella, que empezó a habituarse a la falta de libertades, los robos y los saqueos. Tanto es así que decidió emigrar e instalarse aquí.  No todos los casos son tan extremos. En ocasiones lo que se busca es prosperar económicamente y dejar atrás una vida habitualmente marcada por la precariedad.

Cambio de ciclo

También se ha frenado la emigración con destino al exterior desde la provincia, otro indicador en auge durante la crisis. El número de inmigrantes llegados entre enero y junio (3.197) fue superior al de quienes se marcharon (2.648) y suficiente, además, para contrarrestar el saldo vegetativo negativo de 12 personas (3.447 nacimientos por 3.459 fallecimientos). Gracias a esas inercias, la población en Tarragona ha aumentado hasta los 792.310 habitantes, dato de julio de 2016, la última cifra disponible.

Algo similar ha sucedido en el resto de España. En el primer semestre de este año la población  ha aumentado en 57.953 personas en comparación con el mismo periodo de 2015, primer crecimiento interanual que se produce desde 2012 y que eleva el número de habitantes a 46,46 millones.

Estos datos truncan la dinámica de pérdida poblacional que España arrastraba desde hace más de cuatro años, cuando al envejecimiento de la población (más muertes que nacimientos) se le unieron los efectos de la crisis, con el regreso a sus países de miles de inmigrantes y la salida de numerosos españoles que tuvieron que emigrar en busca de empleo. Si se comparan los datos del primer semestre de 2016 con el último de 2015, el aumento es de 22.274 personas, cifras que, según el INE muestran que «la tendencia se ha invertido».

Temas

  • TARRAGONA

Comentarios

Lea También