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Tarragona Plagas

La limpieza de los excrementos de paloma le cuesta a Tarragona 370.000 euros al año

Impedir la nidificación, seguir con las capturas asimétricas y empezar a utilizar el pienso anticonceptivo son algunas de las estrategias para reducir una población que supera los 18.000 ejemplares

NÚRIA RIU

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Una manada de palomas ha tomado el parque ahora que los niños no pueden acceder a la zona de juegos.  FOTO: PERE FERRÉ

Una manada de palomas ha tomado el parque ahora que los niños no pueden acceder a la zona de juegos. FOTO: PERE FERRÉ

En este periodo de confinamiento en el que la fauna ha ganado protagonismo en las ciudades, se han visto imágenes insólitas de jabalíes campando a sus anchas y de delfines cerca de la línea de costa. La parte menos amable son las palomas, que en algunas zonas de Tarragona constituyen un auténtico problema para la convivencia de los vecinos.

Más allá del malestar que generan en la población, que tiene el infortunio de vivir cerca de algunos de los edificios abandonados en los que anidan estas aves, su presencia comporta un importante gasto para las arcas municipales. Según datos del Ayuntamiento de Tarragona, la limpieza de estos excrementos comporta un sobrecoste en el servicio que asciende a los 370.000 euros anuales. «Son cifras que conocemos al detalle a partir de la dedicación del personal, la maquinaria y la gestión de las quejas por parte de los vecinos», explica el concejal de Neteja, Jordi Fortuny. Reducir esta partida es uno de los objetivos de la administración local. «Reducir el impacto sobre la ciudad es una de nuestras obsesiones, ya sea porque es una cuestión sanitaria, por elevado volumen de los excrementos, como por el tema económico», certifica el edil republicano.

La lucha de la administración tarraconense contra las palomas, es una batalla en la que siempre han acabado ganando las aves. «Tenemos un puerto que, a pesar de que ha tomado medidas para evitar que puedan alimentarse, es un granero. Y a esto hay que sumarle que hay zonas en las que les resulta muy fácil anidar», añade Fortuny. La alimentación está garantizada. Y, a partir de ahí, en el núcleo urbano está lleno de edificios viejos y abandonados, que literalmente han sido ocupados. Uno de estos espacios es la Tabacalera. Si uno pasea por las inmediaciones se encontrará con centenares de ejemplares que sobrevuelan las naves de este complejo industrial abandonado, en el que pueden anidar y reproducirse sin que nadie les moleste. Aunque no es el único espacio. También el Banc d’Espanya, los inmuebles abandonados de Part Alta y Part Baixa o incluso la muralla son algunos de los rincones favoritos de estas caprichosas aves.

Las condiciones perfectas

El Ayuntamiento de Tarragona dispone de un estudio según el cual la población de palomas se sitúa alrededor de 18.000 ejemplares. «Sabemos que proliferan porque se encuentran con la combinación perfecta: capacidad de nidificación y de comida fácil», certifica Fortuny. Asegura que en los últimos tiempos esta población se ha mantenido de una forma «más o menos estable». «Se hacían contratos menores, que se iban prorrogando y se controlaba de esta forma. Debemos salirnos de las urgencias y abordar una estrategia», añade. Ahora, el Consistorio ha sacado a licitación un contrato nuevo por valor de 296.735,06 euros, que se prolongará por espacio de dos años, con otros dos de prórroga si se considera oportuno, que elevan su valor total a más de 830.000 euros.

El procedimiento ya está abierto y se espera que pueda resolverse a partir del mes de septiembre. A través de las cláusulas del contrato pueden conocerse algunos de los detalles de esta nueva estrategia que quiere implementarse. Pasa, por un lado, por las capturas asimétricas y, por el otro, por «atacar» directamente aquellos puntos en los que estas aves se sienten cómodas para nidificar y reproducirse. «Hasta que no se intervenga en estos dos conceptos es complicado», certifica segundo teniente de alcalde.

El programa de capturas asimétricas representa un cambio en la estrategia. Significa que estas no se llevarán a cabo seleccionando los puntos en los que se detecte que hay más presencia de aves, sino en los que el impacto real puede ser mayor, y sobretodo en los espacios en los que se están llevando a cabo medidas de prevención. A partir de ahí, se espera que la eficacia sea «más elevada» ya que mejoran de forma real la percepción de la ciudadanía.

En el contrato se especifica que la empresa que se haga carga de este servicio deberá capturar un mínimo de 8.000 individuos al año entre todas las jaulas y acciones puntuales. Una cifra que en el caso de que el censo sea muy elevado –se considera que es así cuando se supera la cifra de 25.000 ejemplares– deberá incrementarse en un 30%.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Tarragona probará por primera vez la eficacia de la utilización de pienso anticonceptivo. «Es un tema complicado porque, para que sea eficaz, debe garantizarse que lo toman todos los días. No es sencillo, pero si detrás hay una estrategia en la alimentación, puede conseguirse que funcione y es eficaz», explica Fortuny. Muchos municipios empezaron a utilizarlo hace algunos años. Una parte de estos dejaron de hacerlo más tarde, cuando se constató que el resultado no era el esperado. Ahora se ha avanzado en este sentido, por lo que va a probarse su eficacia para intentar reducir la plaga.

Otro de los aspectos que se ha añadido en la nueva licitación es el programa de atención ciudadana. De esta forma, se garantiza que se visitará in situ cada uno de los espacios sujetos de queja y se propondrán soluciones que se consideren efectivas, ya sea por parte de la administración o del mismo interesado. Y es que, se ha constatado que el 70% de las medidas protectoras que utiliza la población (principalmente pinchos) no se utilizan correctamente y, por tanto, no tienen el efecto deseado.

«Es un tema en el que aún estamos en el comienzo y sobre el que debemos actuar desde múltiples vertientes», certifica Fotuny. También desde el urbanismo. A raíz de los presupuestos participativos, el año pasado una vecina propuso la instalación de unas planchas debajo de uno de los puentes de la Avinguda Vidal i Barraquer. Era un punto en el que había concentración de palomas, que se ponían en las vigas. El problema se acabó cuando se instalaron planchas. Es otro de los caminos en los que quiere seguirse avanzando.

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