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La lotería de Navidad deja con ganas de más en Tarragona

El Gordo vuelve a pasar de largo y en el Mercat venden un décimo del segundo premio que, por error, celebraron como si hubieran sido 21

Norián Muñoz

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Momento de celebración en la administración de la Plaça Corsini, frente al Mercat Central de Tarragona. FOTO: Lluís Milián

Momento de celebración en la administración de la Plaça Corsini, frente al Mercat Central de Tarragona. FOTO: Lluís Milián

Nos pierden las ganas de que nos toque. Pasadas las 10 de la mañana en la administración de lotería Cal Pantxo, de la Plaça Corsini, frente al Mercat Central de Tarragona, todo eran nervios y emoción. Habían vendido un segundo premio del Sorteo de Navidad, el 51244.

Los periodistas se enteraron tan rápido que fue una llamada de la radio la que alertó a la Corín Toral, la gerente, de la noticia: «y cuando he querido darme cuenta ya había una alcachofa (micrófono) entrando por aquí».

En cuestión de minutos el número de alcachofas, cámaras y curiosos se multiplicó. Con las prisas hasta colgaron un cartel escrito a mano con el número equivocado que luego enmendaron. 

Desde la delegación de Loterías en Tarragona les avisaron de que habían vendido 21 décimos del número agraciado con el segundo (125.000 euros de premio al décimo). En total 262.500 euros.

Al corro se sumó un trabajador de la delegación que vino con camisetas alusivas al premio y un cartel impreso, ahora sí, con el número bueno. Hubo el típico descorche de cava para la foto y algún curioso que pasaba por allí también se apuntó al brindis.

Afectados por las obras 

La celebración era más celebración, si cabe, porque la administración que se llama así en honor a Pancho, el perro de la Primitiva, está en plena plaza del Mercat. Abrieron hace seis años y,  recuerda Corín, «han sido años muy duros; con las obras del mercado ha habido momentos en que sólo teníamos un pasillo de un metro aquí delante», explicaba.

El administrador lo confirmaba, desde que abrieron casi todo el tiempo se lo han pasado rodeados de vallas. De hecho apuntaba que, hasta la semana pasada, las ventas estaban en un 10% por debajo de otros años y, justamente esta semana, con la plaza abierta, las ventas se animaron hasta superar las predicciones.

No obstante, hacia mediodía, la alegría bajó varios grados. La delegación había confundido el número de la administración, el 21, con el número de décimos vendidos que, en realidad, había sido sólo uno y se había vendido por terminal.

Respecto a la posible identidad del ganador/a todos son especulaciones. Aquí compra mucha gente que viene a expresamente al Mercat y también del barrio. «Es un negocio de proximidad, la gente viene, te cuenta sus cosas...», relata Corín. Sin embargo, la suerte puede estar ahora mismo en algún otro lugar más lejano teniendo en cuenta que a pocos metros queda un hotel y este es, además, un sitio de paso. 

Domènech apunta que los premiados suelen ser bastante reservados. De hecho relata que hace dos años aquí también vendieron un cuarto premio de la Lotería de Navidad y en el momento no se acercó nadie a decir que había ganado. Unos dos meses después una clienta habitual les dejó una caja de bombones, así que suponen que fue una de las agraciadas.

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