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La maleza engulle los importantes restos romanos de Francesc Bastos

El solar, situado en el antiguo Camí de la Fonteta, tenía que ser un Parque Arqueológico, según se anunció en 2009

Rafa Marrasé

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Las malas hierbas sepultan los restos, algunos de los cuales aún se aprecian entre la vegetación.  Foto: Lluís Milián

Las malas hierbas sepultan los restos, algunos de los cuales aún se aprecian entre la vegetación. Foto: Lluís Milián

Excavar, dedicar una ingente cantidad de esfuerzos y buenas palabras para dejar que un yacimiento arqueológico sucumba al abandono y el avance de la vegetación incontrolada. Los restos romanos hallados en el Camí de la Fonteta –prolongación de la calle Eivissa, entre Francesc Bastos y Vidal i Barraquer– están completamente olvidados y su aspecto, actualmente, es el de un solar a la espera de que una constructora acceda y edifique en él. Nadie repara en un yacimiento de 1.400 metros cuadrados en el cual en 2009 se encontraron y documentaron mausoleos funerarios y estructuras de construcciones domésticas e industriales fechados entre los siglos II y IVd.C.

La importancia del hallazgo fue tal que la entonces concejala de Patrimoni, Rosa Rossell, aseguró que la zona contaría con una pasarela para peatones que uniría la calle Francesc Bastos con Vidal i Barraquer y que, además, el yacimiento se llamaría Jardins Xavier Dupré, en honor al arqueólogo que en su momento dirigió el TED’A (Taller Escola d’Arqueologia). Se descartaba de esta manera la destrucción del yacimiento para crear una vía de circulación de vehículos que uniera las dos calles citadas anteriormente. «Lo que hemos descubierto es muy importante», afirmó Rossell el 1 de octubre de 2009.

Camino medieval

El Camí de la Fonteta es el nombre como se conoce a un antiguo camino medieval que sigue el trazado de una antigua vía romana que daba acceso a la ciudad de Tàrraco desde el río Francolí (entonces llamado Tulcis). La vía comunicaba con una de las puertas de la muralla y transcurría, pues, en un suburbio extramuros. En época tardo republicana esta zona era eminentemente agrícola pero a partir de la época imperial (Augusto), aparece una vía sepulcral con enterramientos a sus lados –los romanos enterraban a sus muertos junto a los caminos, la Torre dels Escipions es una muestra de ello–.

El Ayuntamiento solicitó en su momento al Estado 230.762 euros para hacer una prospección arqueológica en el solar. A parte de las estructuras arquitectónicas se encontraron lámparas de aceite, piezas de mármol que decoraban los mausoleos, trozos de lápidas con inscripciones y monedas, así como también un par de enterramientos.

El yacimiento del Camí de la Fonteta forma parte de una área arqueológica mucho más grande que comprendía desde el actual Parc Central hasta la parte final de Pere Martell. La ampliación urbanística alrededor de la Casa del Mar y la actual calle Felip Pedrell, dejó al descubierto numerosos restos arqueológicos que llevaron a los estudiosos a comparar el yacimiento con Empúries. Lamentablemente, prevaleció la construcción de viviendas.

Críticas de los expertos

El estado en que se encuentra el yacimiento ha sido objeto de críticas por parte de arqueólogos e historiadores. Así, el catedrático de Arqueología de Grecia y Roma de la Universitat Rovira i Virgili, Joaquín Ruiz de Arbulo, considera que es necesario la creación de una brigada de conservación del patrimonio . «Si se decide dejar un yacimiento a la vista, hay que conservarlo adecuadamente. Tenemos que ser conscientes que tras los trabajos de excavación es necesario un mantenimiento porque los restos quedan expuestos a la intemperie. Sería una buena idea crear una brigada de limpieza para la conservación del patrimonio y que, en casos como este, pudiera intervenir», afirma el académico que asegura que no se puede dar «sensación de suciedad en el patrimonio porque se envía un mensaje negativo a la ciudadanía».

Arbulo recuerda que el TED’A, entre sus funciones, realizaba tareas de conservación del patrimonio. En la misma línea se manifiestan desde el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC). «Si los restos se dejan para ser visitados, requieren un mantenimiento adecuado porque sino se degradan», afirma Josep María Macías. «Hay que limpiar esa zona, no puede ser que el yacimiento esté en esas condiciones. En principio debía ser una reserva arqueológica y ahora está todo cubierto de vegetación, abandonado», lamenta Rafel Gabriel, presidente honorífico de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense (RSAT).

El Diari ha solicitado la opinión de la regidora de Patrimoni, Begoña Floria, sobre esta cuestión, sin obtener respuesta.

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