La mitad de fármacos que se venden por Internet son falsos

Adquir fármacos en la Red es un riesgo. Las autoridades sanitarias advierten que el 50% son falsos y que se incentiva la automedicación

Xavier Fernández

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La mitad de fármacos que se venden por Internet son falsos

La mitad de fármacos que se venden por Internet son falsos

Antivirales. Antidepresivos. Métodos anticonceptivos. Antibióticos. Anticancerígenos. Retrovirales.  Relajantes musculares... La inmensa mayoría de los fármacos de estas familias de medicamentos necesitan receta. El paciente debe visitarse con el médico y luego adquirir en una farmacia la correspondiente prescripción. Pero en Internet, con un solo click, se pueden adquirir. Fácil. Incluso una web presume de «Compra segura. Anonimato y confidencialidad».

Fácil, sí, pero peligroso. Las autoridades sanitarias advierten que la mitad de los fármacos que se pueden adquirir en la web son falsos. Por falsos se entiende, según especifica el presidente del Col·legi Oficial de Farmacèutics de Tarragona, Joaquim Nolla, «que no tienen el principio activo que dicen que tienen o no en la proporción adecuada o incluyen excipientes incorrectos... Pueden no solo no curar la enfermedad sino incluso empeorarla».

«Que se puedan adquirir esos medicamentos es un problema de salud pública. Por eso hay una lucha continua de las autoridades para evitarlo», advierte Nolla. Además «fomenta la automedicación. Quien adquiere un fármaco en la Red directamente no pasa ni por la consulta del médico ni por la farmacia».

Un elemento clave en esa lucha es, según el farmacéutico, el Sistema Español de Verificación de Medicamentos (Sevem), fruto de una directiva europea, que «para aumentar la seguridad en la dispensación del medicamento obliga a que todos los envases de fármacos que se fabrican en Europa o se importan de otros países tienen que incluir un código que permite seguir la trazabilidad de esa caja de medicamentos, de cada caja, no ya de un lote entero». Es decir, que, simplemente pasando el código por el ordenador, se puede saber cuándo, dónde y quién fabricó el fármaco.

Las webs que venden fármacos intentan dar apariencia de seguridad y legalidad. «Cada uno de los productos que están disponibles a través de nuestra página web son producidos con las mejores materias primas y el mayor cuidado a nivel mundial en plantas de producción farmacéutica de la India», explica una de ellas.

Ley india de 1940

La página asegura que «todos los productos que distribuimos cumplen con la Ley de medicamentos y Cosméticos de la India de 1940, así como cualquier otra normativa aplicable o enmiendas». Y ‘remite’ a un médico: «Asegúrese de leer esta información antes de realizar su pedido. Si no está 100% seguro de que debe tomar una medicación específica, consulte a un médico».

En dicha web, se ofrecen genéricos, pero se citan las marcas comerciales que incluyen dicho genérico y que necesitan receta para poder ser adquiridos en farmacia. Hay una multitud de oferta de fármacos contra la disfunción eréctil. Incluye el precio por cada pastilla y un teléfono de contacto de EEUU. Según un estudio, el fraude en la pastillita azul o en sus derivados se eleva al 75%.

Nolla lamenta que las páginas ilegales de venta de fármacos «crecen como setas. La Policía cierra una y aparecen otras» y alerta que incluso hay gente a la que le han suspendido un tratamiento y lo ofrece en Internet. 

Un reciente informe del Observatori de Bioètica i Dret de la Universitat de Barcelona, advierte además que «la posibilidad de obtener medicamentos online favorece la automedicación, ya que el usuario no solo se atreve a diagnosticarse, sino que también es animado a medicarse solo, de acuerdo con un falso  empoderamiento que lo conmina a gestionar su salud y su bienestar».

¿Qué puede llevar a una persona a adquirir un fármaco vía Internet? Según dicho informe, «evitar los controles médicos o farmacéuticos y al mismo tiempo, la ausencia de cobertura sanitaria o de pago por parte de la Seguridad Social empuja a determinados sectores de la población a canales de venta de saldos». Nolla recuerda que el sistema público de salud financia los medicamentos necesarios para el paciente.

Luchar contra el mundo digital es casi imposible, es como poner puertas al campo. ¿Qué hacer entonces? «Educar y sensibilizar a la población de los riesgos para la salud de adquirir fármacos por Internet», sostiene Nolla.

El Observatori concluye que «aun siendo conscientes del papel que desempeñan la innovación y las tecnologías de la información en la seguridad, la calidad y la sostenibilidad del intercambio de bienes y servicios, Internet no puede ser un terreno de impunidad y falta de responsabilidad».

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