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La mitad de los pacientes que quedan ingresados en Tarragona están en la UCI

CAP y hospitales respiran, aunque lo más costoso es el desalojo de intensivos. Salut notificó una muerte más pero la situación mejora

Raúl Cosano

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Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa.  Foto: ICS Ebre

Unidad de Cuidados Intensivos en el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa. Foto: ICS Ebre

De los 50 pacientes que están ingresados por coronavirus en Tarragona, 26 ocupan camas de UCI. Es una situación habitual en las retiradas de las distintas oleadas. El desalojo de las unidades de intensivos siempre es la parte más costosa en la bajada de la presión asistencial que tiene lugar cuando el virus se va retirando. En el Ebre, los seis hospitalizados que se contabilizan están en la UCI y no hay ninguno en planta, según los datos oficiales de Salut. 

A pesar de que esta quinta ola ha afectado especialmente a gente joven, en un principio menos vulnerable, la estancia en agudos sigue siendo notablemente más alta y eso hace que cueste más volver a la normalidad. 

Más allá de eso, la situación en general es buena y el sistema sanitario, pendiente de rebajar en los próximos días los enfermos en UCI, ha dejado atrás el exceso de trabajo y la saturación sufridos en una gran parte del verano. 

Esos 50 pacientes, notificados ayer por Salut, son cuatro veces menos que los que se alcanzaron en el pico de la quinta ola, que tuvo su auge en julio. Fue el 1 de agosto, cuando los hospitales tarraconenses notificaron 185 ingresados por Covid-19. Ese dato colocó a los sanitarios otra vez en el límite, por enésima vez en la pandemia, y además en un momento en el que las plantillas estaban mermadas por las vacaciones. Sin embargo, la ola, aunque fue comparable en volumen de contagios a los peores momentos de la emergencia sanitaria, no impactó igual asistencialmente. Hay que recordar que en enero, en la tercera ola, que resultó devastadora, el pico de ingresados fue 366, el doble que en la actualidad, fundamentalmente porque por entonces no había vacunas disponibles y ahora sí. La cobertura de los antídotos ha hecho que el número de ingresados y de defunciones sea mucho más bajo. 

Salut notificó ayer un deceso más en el Camp de Tarragona. En esta misma región, el Departament comunicaba hace unos días uno de los fallecimientos más jóvenes de la quinta ola: una persona de la franja de 50 a 59 años. Esa muerte se añade a la de dos treintañeros y a la de un ciudadano de entre 40 y 49, principales estragos del SARS-CoV-2 en estos últimos dos meses. 

Actualmente, hay ocho personas ingresadas en Tarragona menores de 40 años. Una de ellas está entre los 10 y los 19. Cuatro de esas ocho permanecen en la UCI. Son los últimos coletazos de otro momento extremo de la pandemia, que se contrae en este inicio de septiembre. La provincia registró ayer 80 positivos, prolongando la inercia a la baja de las últimas semanas. Los indicadores epidemiológicos como el riesgo de rebrote, la velocidad de contagio o la incidencia acumulada también retroceden con firmeza. 

Los CAP respiran aliviados. En la última semana la Atención Primaria de Tarragona ha recibido 3.064 visitas vinculadas a la Covid-19. A mediados de julio la cifra era de más de 19.000.  

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