La necesidad del pasaporte Covid duplica los vacunados en Tarragona

Las dosis se doblaron en la segunda quincena de noviembre. Jóvenes de 20 a 40 se pinchan para poder ir a bares, restaurantes o gimnasios

Raúl Cosano

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Una enfermera vacuna en el Palau d’Esports de Campclar, ayer.  Foto: Pere Ferré

Una enfermera vacuna en el Palau d’Esports de Campclar, ayer. Foto: Pere Ferré

«Al final no podrás ni ir a comprar el pan si no estás vacunado», reconoce Javi, un tarraconense de 35 años en la cola para su segunda dosis en el Palau d’Esports de Campclar. Se podía haber pinchado en junio pero lo hace estos días, casi seis meses después, y porque no tiene más remedio. «Me vacuno por el trabajo, porque me lo piden, pero soy reacio, no quiero vacunarme. A mi madre le sentó mal y he visto que a otra gente cercana le ha pasado lo mismo. No me gusta esta vacuna, hecha tan rápido… pero no me queda otra por las presiones que hay. No me la pongo convencido, pero no tengo alternativa», cuenta el joven.

La espera para el pinchazo estos días la componen perfiles recelosos del antígeno y otros que han pecado de dejadez. «He estado trabajando y por eso no me he venido a vacunar hasta ahora. No veo la tele, no estoy al tanto de lo que pasa, mi chica sí estaba vacunada pero yo no, y he decidido venir ahora», afirma Juan Antonio, un salouense de 26 años, también en la fila india. A la espera de que el Palau pueda volver a redimensionarse para acoger más terceras dosis, de momento continúa el formato reducido de las instalaciones tras los meses de inmunización masiva. No hay aglomeraciones pero el goteo de personas a la espera es constante.

Evolución de las dosis puestas en Tarragona

Son los rostros de los rezagados, activados estos días por la ampliación de la obligatoriedad del pasaporte Covid. Otro que espera turno es John Rodríguez, de 35 años: «No le he prestado mucha atención. Vengo ahora porque tengo que viajar a mi país y necesito estar vacunado. Además, ya pasé la Covid».

«No me hace gracia ponérmela, pero al final sin ella no podré ni ir a comprar el pan»
Javi. Vecino de Tarragona

Los datos de Salut son elocuentes. Aunque se venía de niveles muy bajos, el incremento es notorio: de 1.887 dosis puestas en siete días en Tarragona a 5.344 dos semanas después, casi el triple. Las primeras dosis en la provincia han pasado de 1.537 a 2.365 en los últimos siete días, casi un 54% más. Pero también crecen los segundos pinchazos: de 2.595 a 3.299.

El certificado, clave

Si se coge más perspectiva, la vacunación se ha duplicado en la última quincena: de 4.255 dosis puestas en las dos primeras semanas de noviembre a las 9.200 en las dos últimas. Coincide justo con los planes que hacía públicos Salut, que a mediados de noviembre anunciaba que priorizaría la extensión del certificado antes que aplicar nuevas restricciones.

El beneficio de estos incrementos impacta de lleno en la franja que más carencias de vacunación tenía. «Vienen muchas personas sin cita, sobre todo para la primera dosis. Son gente de 20 a 40 años, el colectivo que más faltaba por cubrir», explica Alba Martín, coordinadora de vacunación en el Palau. De hecho, esa era la asignatura pendiente para el Departament de Salut. El certificado Covid está detrás de esta inercia. «Algunos vienen para poder acceder al gimnasio, otros porque tienen que viajar, eso también se nota mucho, y también para poder entrar en los restaurantes», dice Martín. Entre los jóvenes que se vacunan ahora también están personas que se pusieron la primera dosis y se contagiaron pero en lugar de esperar dos meses a ponerse la segunda han demorado más el tiempo.

«Vienen muchos sin cita, sobre todo gente de 20 a 40 años»
Alba Martín. Coordinadora de vacunación en el Palau d’Esports

El pasaporte va a ser un aliciente. «Es una gran medida que está ayudando. Viene a vacunarse mucha gente joven que quiere tener el certificado. También vemos a personas que se pusieron la primera dosis pero, por dejadez, no se pincharon la segunda y ahora la necesitan», dice Jordi Daniel, médico en el CAP de Salou y miembro de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (CAMFiC). «Pacientes que eran reacios hasta ahora acceden a vacunarse. El certificado está siendo un incentivo», dice María José Pinazo, médico de familia en Torredembarra y delegada de Metges de Catalunya.

«Vemos que aumentan las primeras dosis en dos grupos concretos, los de 17 a 30 años y los de 40 a 45. Quieren vacunarse para poder acceder a los lugares donde se va a demandar como requisito. Muchos se vacunan porque, si no, no van a poder ir a los bares o a los gimnasios. Además, estamos en un momento del año en el que aumentan los encuentros sociales y eso se nota», añade Núria Illamola, vocal del Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Tarragona (Codita).

En la espera en el Palau abundan las consultas. «Pensaba que no me hacía falta. Me podía haber vacunado en verano pero estaba en casa, apenas salía y me encontraba bien», asume otro joven en la cola del recinto de la Anella.

«El pasaporte viene muy bien para ayudar a subir la cobertura de vacunación»
Jordi Daniel. Médico en el CAP Salou

Gracias a estos incrementos noviembre está siendo más fructífero en cuanto a vacunación. En las últimas semanas se han alcanzado las 700 dosis diarias puestas, una cifra muy alejada de los registros de las puntas del verano, pero ligeramente superior, por ejemplo, al dato de octubre (595).

Las 5.644 vacunas puestas en el Camp y el Ebre en la última semana de noviembre de 2021 son un 80% respecto al mismo periodo de octubre (3.148). El incremento de la vacunación no tuvo tanto efecto cuando se instauró para la reapertura del ocio nocturno, a principios de octubre. Es ahora, con la inminente ampliación para acceder al interior de bares y restaurantes o entrar en gimnasios, cuando se ha dado el repunte. El requisito entra en vigor este viernes.

Cubrir franjas más rezagadas

A largo plazo, está por ver si estos crecimientos van a ser suficientes para que las franjas más atrasadas puedan alcanzar a las superiores, las que disfrutan de una mayor tasa de cobertura. Los menores de 40 siguen estando algo por debajo, a pesar de la mejoría en el ritmo. El 73% de veinteañeros tarraconenses tienen la pauta completa, diez puntos menos que los cuarentañeros (83%). Los de la franja de 30 a 39 también están algo más descolgados, con un 74% de pauta completada, lejos, por ejemplo, del 87% que tienen los cincuentañeros o del 89% en el que están los de sesenta.

«Aumentan las dosis en los grupos de 17 a 30 y de 40 a 45. Es gente que quiere tener         el certificado para acceder a los sitios»
Núria Illamola. Vocal Codita

Atrás va quedando un 2021 con ritmos dispares de vacunación. El primer trimestre fue flojo por la escasez de viales, pero luego despuntó la llegada de dosis. El verano fue especialmente fecundo. Junio fue el mes con más vacunación, con una media de 8.600 pinchazos diarios en Tarragona.

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