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La no llegada de Ikea deja en suspenso el «smart» barrio de Tarragona

La compra de los terrenos por parte de la multinacional sueca era el punto de partida para que pudiera empezar a desarrollarse este barrio inteligente junto a Campclar

Núria Riu

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Imagen de los terrenos en los que estaba prevista la construcción del futuro equipamiento comercial en Campclar. FOTO: DT

Imagen de los terrenos en los que estaba prevista la construcción del futuro equipamiento comercial en Campclar. FOTO: DT

«Ikea ya está en otra pantalla». Así lo reconoce el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà. Desde que en 2015 entró a formar parte de la Corporación Municipal Milà ha sido el encargado de desencallar los trámites para que la multinacional sueca pudiera abrir su primera tienda en el sur de Catalunya, junto al barrio de Campclar.

Milà estuvo en permanente contacto con la compañía líder del sector del mueble, hasta que desde hace algunos meses esta relación es inexistente. «No tenemos ninguna información cierta, pero todo indica que han parado sus inversiones», añade. 

El edil socialista opta por ser realista en este asunto y reconoce abiertamente que «es una posibilidad cierta» que Tarragona se quede sin un proyecto que desde 2010 se había convertido en una de las principales obsesiones.

«Ikea ya está en otra pantalla. No tenemos información, pero todo apunta a que han parado las inversiones»

La administración local mantiene que se está hablando con otras firmas que estarían interesadas en implantarse en este emplazamiento. Y es que, mientras ninguna de esta propuestas se materialice, la urbanización del Plan Parcial 10 queda en suspenso. 

Se trata de una superficie de 302.784 metros cuadrados, de los cuales 68.000 debían destinarse a uso comercial. Era un proyecto que se había planeado pensando en la llegada de la firma sueca, aunque comprendía otros 30.829 metros cuadrados para uso residencial.

En este sentido, la administración local diseñó un barrio inteligente, con 1.200 viviendas, de las cuales 424 eran de protección pública y 160 de alquiler social. Según los cálculos proporcionados, unas 4.000 personas son las que podrían vivir en esta zona junto a la T-11. Junto con el proyecto del Anillo Mediterráneo, ésta era uno de los proyectos para cohesionar la ciudad en el ámbito de Ponent.

Para ello, en el presupuesto de este 2018 la administración local había asignado una partida de 1,3 millones de euros para iniciar el PP10. Además, a mediados de mayo se anunció una partida adicional de 220.000 euros, tras lograr la concesión de un préstamo de siete millones de euros.

«Si no se desencalla la compra de los terrenos y no hay una financiación no empezará a urbanizarse»

Por el momento, Ikea no ha hecho efectiva la compra de los terrenos a la Associació Administrativa de Cooperació (que reúne a los propietarios afectados) para llevar a cabo su implantación. Se trata de una superficie de unos 67.000 metros cuadrados valorados en unos 15 millones de euros. Esta suma era la que debía permitir financiar las obras de urbanización del barrio.

«Según el convenio con Ikea, la multinacional sueca compraba los terrenos y ponía el dinero en una cuenta escrow y a medida que se iba urbanizando se sacaba el dinero», explica el máximo responsable municipal en materia de urbanismo. 

El Ayuntamiento, a través del Servei Municipal de l’Habitatge i Actuacions Urbanes (Smhausa), tiene el 18% de la superficie afectada y, por tanto, es uno de los principales interesados en que la situación se desencalle. «Hay varias empresas que han mostrado su interés por la finca», afirma Milà.

Además, el Consistorio se muestra optimista ya que todos los trámites administrativos están aprobados, no hay ningún contencioso administrativo y se han dado todas las garantías a nivel de seguridad jurídica y administrativa para que pueda llevarse a cabo la operación. «En el momento en el que haya un acuerdo con una o varias empresas, se pagará el precio de los terrenos fijado con Ikea e inmediatamente podrán empezar las obras», argumenta el concejal.

Es la única solución para que los propietarios no tengan que avanzar de su bolsillo los gastos correspondientes a la urbanización. Así lo confirma Milà: «Hasta que no tengamos la financiación no empezarán las obras».

En las últimas semanas ha empezado a hablarse del escenario post-Ikea. El alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, aseguró en una entrevista a este rotativo que «tenemos alternativas para sustituir el proyecto de Ikea». La administración local afronta este reto en silencio. No ha trascendido ninguno de los nombres de los contactos que se estaría estableciendo.

En todo caso, se trata de una superficie que está incluida dentro de la TUC (Trama Urbana Consolidada) por tanto deberá tener un uso comercial. Puede que finalmente se alcance un acuerdo con un solo inversor o podrían ser varios, siempre y cuando no se supere la edificabilidad establecida.

Aunque la solución no va a resultar tan sencilla ya que los principales operadores del sector de la logística y la distribución ya tienen presencia en el territorio. Además, los hábitos comerciales han cambiado. La compra on-line ha hecho que las principales firmas que antes apostaban por grandes superficies comerciales se centren principalmente en la apertura de puntos de recogida, mientras diversifican su negocio con establecimientos de proximidad. 

Una residencia en el barrio

Por otro lado, en la última semana ha trascendido que la aseguradora FIATC estaría interesada en abrir una residencia en esta parte de la ciudad. Una operación que confirma el concejal Josep Maria Milà.

No obstante, asegura que, «en ningún caso estamos hablando de que sea una alternativa a Ikea». Según explica, se trata de un propietario que ha venido un solar destinado a uso residencial a esta firma, que prevé impulsar una residencia para personas de la tercera edad. «Deberá hacerse una pequeña modificación en el plan parcial sobre esta parcela en concreto», describe.

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