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La normativa actual permitiría abrir una mezquita en la Rambla

Un requerimiento realizado por la Generalitat sobre lo que aprobó en su día el pleno municipal lo hace posible
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La mezquita de la comunidad Ar-Risala en la calle Cartagena (part baixa) de Tarragona, ayer. Foto: Lluís Milián

La mezquita de la comunidad Ar-Risala en la calle Cartagena (part baixa) de Tarragona, ayer. Foto: Lluís Milián

Cualquier ciudadano, sea de la confesión religiosa que sea, puede abrir su centro de culto en el centro de Tarragona sin ningún obstáculo. La normativa que en su día aprobó el Pleno Municipal –19 de abril de 2013– está en suspenso desde el 12 de noviembre de 2014 a petición de la Generalitat de Catalunya. La máxima institución catalana no aprobó la Modificación Puntual del POUM consistente en regular las zonas donde se permite implantar los centros de culto (nombre del documento) porque faltaba un informe de Protección Civil. En la normativa –ahora en suspenso– se explicitaba la ampliación de las zonas para la intalación de estos centros a zonas industriales, terciarias y de transformación de uso, es decir, los polígonos, al tiempo que endurecían las condiciones para que un centro de culto –fuera el que fuera, pues la ley catalana no permite la discriminación religiosa– pudiera instalarse en el núcleo urbano. Así, se destacaba que estos centros debían ocupar un edificio aislado, exento y, en caso de que se quisieran ubicar en un local situado en unos bajos de un bloque de viviendas, deberían contar con una serie de metros cuadrados adecuados al aforo previsto, tener una entrada independiente al de resto de los vecinos, buena insonorización y contar con la aprobación de un técnico municipal tras la petición de un plan especial.

Pues bien, con la suspensión de la normativa, nada de esto es obligatorio y, a día de hoy y desde el 12 de noviembre de 2014, pueden obtenerse licencias para abrir mezquitas, iglesias u otros centros de culto en cualquier parte de la ciudad.

Según fuentes del departamento de urbanismo del Ayuntamiento de Tarragona, con la normativa en suspenso, es el POUM aprobado en 2013 el que indica en qué zonas puede haber un centro religioso y en cuáles no. Así, hay que consultar los usos de esas zonas –divididasurbanísticamente en claves, de la 11 a la 18– que son mayoritariamente de vivienda, con los que el uso religiso suele ser compatible. Podría darse el caso, pues, de que alguna comunidad islámica se hiciera con un local en medio de la Rambla Nova, Rambla Vella, Plaza Imperial Tarraco o Part Alta, por ejemplo. Y quien dice mezquitas, dice cualquier otro centro religioso (mormomones, Testigos de Jehová, Iglesia Evangélica...).

«La Generalitat nos pidió que incluyéramos un par de condiciones en el documento, y eso es lo que hemos estado haciendo», asegura el concejal de urbanismo Carles Castillo. «La ausencia de la normativa que aprobamos en su momento provoca la libertad total. Todo el que quiera abrir un centro religioso tiene licencia directa ahora mismo. Lo que no se entiende es que el Partido Popular votara en contra porque no haber hecho aquella normativa permitía lo que pasa ahora», añade. La única limitación es que el local que se elija por parte de la comunidad religiosa pertinente tiene que estar calificado de equipamiento.

El documento no aprobado por la Generalitat, que ya ha recibido el visto bueno de Protecció Civil y en el que se han añadido un par de especificaciones en relación a las medidas de prevención en zonas de riesgo químico, debe pasar de nuevo por el pleno para ser aprobado nuevamente y devuelto a la Generalitat. Los técnicos municipales y el propio Castillo confían en que la normativa pueda someterse a votación dentro de un mes, el 20 de marzo. «Hemos hecho las modificaciones que nos han pedido y si todo va como preveemos, se votará el tercer viernes del mes de marzo», dice Castillo.

Con la aprobación de la normativa en abril de 2013 se inició la suspensión de otorgar nuevas licencias religiosas durante el período de un año. Así, desde el mes de abril de 2014 ya se pueden solicitar nuevas licencias para la implantación de centros religiosos en la ciudad, un extremo que ahora es más sencillo que nunca.

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