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La nueva UCI del Joan XXIII se pondrá en marcha en enero

El servicio se ampliará con 12 camas y contará con la última tecnología del mercado. La actual unidad de críticos también se reformará a lo largo del año que viene

CARLA POMEROL

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El director de Infraestructures del ICS, David Edo, el director del hospital, Llorenç Mairal, y la responsable de la UCI, Maria Bodí, en las obras de la nueva UCI. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El director de Infraestructures del ICS, David Edo, el director del hospital, Llorenç Mairal, y la responsable de la UCI, Maria Bodí, en las obras de la nueva UCI. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La nueva UCI del Hospital Joan XXIII de Tarragona entrará en funcionamiento en enero del año que viene. Esta es la previsión con la que trabaja el centro sanitario. Actualmente, se está llevando a cabo la obra civil y, una vez terminada, será el momento de equipar la unidad con la mejor tecnología que hay hoy en día en el mercado. La nueva UCI ampliará la capacidad del servicio en 12 boxes más, que se suman a las 36 camas de pacientes críticos que hay en la actualidad, y que algunas de ellas irán perdiéndose a medida que avancen las obras del nuevo hospital. Esta unidad estará ubicada en la primera planta del edificio C, el conocido como el de Urgencias. El espacio ampliado conectará con la UCI, la ya existente.

Los trabajos que se están llevando a cabo ahora corresponden a la fase 1 de lo que debe ser la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del nuevo hospital, previsto para 2026. Se trata de unas obras definitivas, que se realizarán de tal manera que permitirán el normal funcionamiento del servicio a lo largo de los trabajos.

El primer paso es el que se está llevando a cabo ahora, la obra civil de lo que será la ampliación. Es la fase conocida como 1.1, y se encargará de habilitar 12 boxes nuevos en la primera planta del edificio C. Una vez esta actuación esté lista, «calculo que será entre finales de este año y principios del que viene –dice el director de infraestructuras del ICS, David Edo», se pondrá en marcha la fase 1.2, que quiere mejorar las instalaciones de la UCI ya existente, construida en el año 1991. «En este punto, pondremos en marcha la nueva UCI, condición necesaria para poder empezar con la reforma de la unidad de críticos actual», explica Edo. Para ello, será necesario hacer una conexión entre los dos espacios, que están a tocar.

La fase 1.2 tiene como objetivo convertir parte de la UCI actual en una especie de centralita de control para enfermería y, a la vez, habilitar la otra parte con diez boxes. Esta actuación se realizará a lo largo del año que viene.

En estas nuevas instalaciones, si hay una emergencia, el box se abrirá automáticamente

Cabe recordar que el hospital cuenta con dos unidades más de críticos. Una es la que se encarga de tratar a pacientes coronarios, que se creó el año pasado y que cuenta con 8 boxes. La otra es la conocida como UCI 2, que tiene 14 camas y que antiguamente se conocía como Intermedios. Esta última, tal como prevé el plan director del nuevo Hospital Joan XXIII, desaparecerá porque está ubicada en el edificio principal del complejo –conocido como B–, que irá perdiendo capacidad asistencial y que acabará derruyéndose.

«Todo este conjunto de obras pretende evolucionar hacía el objetivo de 2026. Primero, ampliar la unidad de críticos y, después, mejorar la UCI existente, que se construyó en los años 90 y que está quedando obsoleta», explica el director del Hospital Joan XXIII, Llorenç Mairal, quien recuerda que el nuevo hospital prevé un total de 62 camas de críticos. La ampliación futura se hará habilitando la segunda y tercera planta del edificio C, ya reservadas para este caso.

La ampliación de la UCI significa una de las inversiones más importantes en los últimos años. Solo la obra civil de la nueva unidad tiene un coste de 3,4 millones de euros, además del equipamiento médico que asciende a 2,8 millones. Por otro lado, la reforma de la UCI ya existente –lo que conocemos como fase 1.2–, costará 3,1 millones de euros, entre obra y tecnología.

El Covid lo ha cambiado todo

La necesidad de ampliar la UCI se detectó antes de la pandemia, pero la llegada de la Covid la hizo más evidente. Prueba de ello es que a lo largo de los últimos meses, el hospital se ha visto obligado a habilitar plantas y convertirlas en UCI improvisadas. «Además, los pacientes que requieren de este tipo de atención aumentan cada vez más, ya que la población cada vez es más envejecida y hay más enfermedad crónica», explica la responsable de la UCI de Joan XXIII, Maria Bodí.

Una de las cosas buenas que nos ha dejado la Covid es la mejora de este tipo de instalaciones. La nueva UCI estará preparada para combatir otra pandemia como la que estamos viviendo. «Hemos conocido experiencias de UCI de otros hospitales y hemos cogido lo mejor de cada una», explica Bodí. El director de Serveis Generals i de Infraestructures del ICS, David Edo, explica que la UCI se dividirá entres especies de clústers independientes que, «en caso de pandemia, están diseñados para que estén aislados entre sí, y cada uno tenga su control de presión. Es una de las lecciones que nos deja la pandemia».

La última tecnología

La nueva UCI contará con las últimas prestaciones tecnológicas del momento. «El objetivo no es otro que aprovechar la innovación para conseguir un entorno más humano y seguro», apunta Bodí. La responsable del servicio no habla solo de mejorar la tecnología con respiradores. Sino que la actuación significará un cambio de filosofía. La enfermera podrá atender mejor al paciente y, a la vez, garantizará la intimidad del enfermo, dando más peso a los familiares. Lo hará gracias a unos equipos portátiles que facilitarán la asistencia.

En las instalaciones habrá paneles harán más fácil la transmisión de información, y se apostará por lo que se conoce como el Internet de las cosas. «Si hay una emergencia, las puertas del box se abrirán de manera automática», explica Edo, a modo de ejemplo.

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