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La nueva demora en el Corredor alimenta el inicio de movilizaciones

Catalunya y la Comunitat Valenciana muestran su indignación tras la decisión de posponer la puesta en funcionamiento del Vandellòs-Tarragona hasta abril de 2018

Núria Riu

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Una maquina trabajando en Cambrils.  Foto:  pere ferré/dt

Una maquina trabajando en Cambrils. Foto: pere ferré/dt

Iñigo de la Serna podría vivir la primera gran movilización de las economías del Mediterráneo que exigen que se desencalle el ancho internacional en este eje. La nueva demora en el desdoblamiento de vías en el tramo Vandellòs-Tarragona no ha sentado nada bien ni a Catalunya ni a la Comunitat Valenciana, donde desde hace algunos meses se está alimentando la necesidad de pasar a la acción.

El empresariado de València es el que se muestra más contrariado. «El Gobierno de Madrid aún tiene en mente la España radial. Es inadmisible», afirma el presidente de la Fundación Pro-AVE, Federico Félix. Esta organización que aglutina el tejido productivo, y de hecho forma parte del lobby Ferrmed, ya solicitó a inicios de diciembre una entrevista con el ministro de Fomento para conocer el estado de la cuestión de este proyecto. De momento no han recibido respuesta alguna. «No podemos esperar más. Si cualquier día se atascan las carreteras, qué hacemos con nuestras hortalizas y verduras. Los datos de capacidad exportadora son tan contundentes que no se entiende de ninguna forma que ni siquiera el tercer carril esté resuelto», argumenta Félix.

Tan solo la Comunitat València y Murcia exportan de 4.000 a 5.000 camiones diarios en plena temporada de la naranja y las hortalizas. «No podemos seguir perdiendo oportunidades. Soy partidario de llegar a donde haga falta y al nivel que sea necesario. Esto debe empezar a ejecutarse porque sino será el momento de movilizarnos. Los sectores productivos se están jugando su futuro inmediato», explica el presidente de esta fundación.

‘Es inaceptable’

El malestar ha incrementado desde que el pasado 4 de enero el titular de infraestructuras español se reunió con el conseller de Territori i Sostenibilitat, Josep Rull. En el encuentro, De la Serna anunció que el tramo Vandellòs-Tarragona del Corredor del Mediterrani entrará en fase de pruebas en abril del año que viene. Esto supone una demora adicional de un año respecto a la última fecha que había avanzado su predecesora en el cargo, Ana Pastor, quien en abril del año pasado dijo que las obras estarían acabadas el primer trimestre de 2017.

«Es inaceptable», aseguran fuentes de la conselleria de Habitatge, Obres Públiques i Vertebració del Territori de la Generalitat Valenciana. «Es un cuello de botella que afecta a más de 13 millones de personas, su valor social es muy importante ya que conecta el País Valencià y Murcia con Catalunya y Francia».

La extensión del ancho internacional a lo largo del eje Mediterráneo estaba planificado de tal forma que a finales de 2015, principios de 2016, debía llegar a Tarragona y València. «Nos demuestra que el Ministerio de Fomento no hace sus deberes. Es inaceptable escudarse en los problemas técnicos cuando en otras partes del Estado, las obras de la alta velocidad discurren por espacios de alta dificultad orográfica sin descanso», apunta en declaraciones al Diari el Govern de Ximo Puig.

Seguridad y comunicaciones

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) asegura que las obras en la plataforma de 62 kilómetros «están prácticamente acabadas» y que en estos momentos se está ejecutando «en diferente fase de avance» el montaje de vía, electrificación y las instalaciones de seguridad y comunicaciones. También se estaría acabando la obra civil y la salida de emergencias del túnel de Rojals.

En cuanto a la construcción de las estaciones, ni la de Cambrils ni la de L’Hospitalet de l’Infant están acabadas aún. De hecho, esta última se encuentra en una fase incipiente. Y no estaría acabado tampoco el paet de Mont-roig del Camp (puesto de adelantamiento y estacionamiento de trenes).

Será cuando acaben los trabajos en la plataforma cuando está previsto que comiencen las pruebas de circulación, la formación de los maquinistas para que conozcan la infraestructura y la homologación por parte de la Agencia Estatal Ferroviaria. Un periodo variable según cada línea que puede durar meses.

De difícil solución

El ministro de Fomento se escudó en su momento en que la ausencia de Gobierno durante prácticamente un año había impedido que se licitaran algunos de los contratos de obra. Aunque algunas fuentes también apuntan que cuando estableció un año de margen es porque «es una persona que sabe de lo que habla y quiere documentarse y mirar bien cuál es la solución». Una reflexión que viene motivada porque aún no está resuelto cómo se instalará el tercer carril en una de las vías y por los problemas que se ha visto que esta solución ha generado en el tramo Castelló-València.

Se espera que el máximo responsable en materia de infraestructuras explique la intencionalidad del Gobierno para abordar este proyecto en la reunión con Ferrmed. «Solicitaremos un plan concreto para las actuaciones a corto plazo en todo el tramo desde Castellbisbal a Almería y que en un plazo razonable tengan el estudio de la nueva plataforma entre Tarragona y València», describe el presidente de este lobby, Joan Amorós.

Esta semana el presidente de Ferrmed estará en Milán en una reunión con las instituciones europeas en la que se hablará sobre este Corredor y ya de cara al próximo mes está convocado en Bruselas. «Espero que me informen de qué pasa porque aquí no hay manera», dice.

Este organismo se constituyó en 2004 para reivindicar el desarrollo del Corredor del Mediterrani y la aplicación de unos estándares comunes a nivel europeo, entre los que se incluyen los trenes de hasta 750 metros, para facilitar el transporte de mercancías. Su presión fue clave para que en 2011 la Unión Europea incluyera este eje en la revisión de la Red Transeuropea de Transportes, lo que era clave para la aportación de recursos comunitarios.

Pese a ello, los Gobiernos de Francia y España han sido criticados reiteradamente por su falta de compromiso con esta infraestructura. «Es falta de voluntad política. Si no acaban las obras del tramo desde Vandellòs en 2017 es porque no les da la gana ya que desde nuestro punto de vista no hay motivo alguno para seguir esperando otro año. Sabemos perfectamente que la conexión Barcelona- Valencia no les interesa, y no hay forma de que te hablen de fases ni de prioridades», lamenta Joan Amorós. Y añade: «Tendremos que intentar que se mojen y si no nos presentan un plan razonable, habrá que movilizarse. Basta de tonterías».

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