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La oposición pide un centro cívico o cultural en el Banco de España

El alcalde Josep Fèlix Ballesteros (PSC) abre la puerta para negociar el uso futuro del espacio y acordar su utilidad

Octavi Saumell

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Imagen de ayer del espacio ubicado en la Rambla Nova y que se encuentra sin ningún tipo de uso desde el 31 de diciembre de 2003, desde que cerró el Banco de España. Foto: lluís milián

Imagen de ayer del espacio ubicado en la Rambla Nova y que se encuentra sin ningún tipo de uso desde el 31 de diciembre de 2003, desde que cerró el Banco de España. Foto: lluís milián

Ninguno de los siete partidos de la oposición (C’s, ERC, PP, CDC, CUP, ICV y Unió) quiere que el antiguo edificio del Banco de España albergue el Museu de la Química. De esta forma, las formaciones que no están en el equipo de gobierno responden al guante lanzado ayer en las páginas de este mismo periódico por parte del alcalde –Josep Fèlix Ballesteros (PSC)– para renegociar conjuntamente el uso de futuro que debería tener el inmueble situado en la Rambla Nova.

En declaraciones a este periódico, el máximo representante municipal detalló que, en breve, convocará una junta de portavoces para analizar las opciones sobre el espacio, a la vez que reconoció «estar dispuesto» a modificar su voluntad expresada antes de la pasada campaña electoral. «Si de las reuniones con los partidos de la oposición se desprende que existe alguna alternativa viable, con presupuesto y plan de financiación, aceptaré esta opción», remarcó el líder socialista.

El objetivo del equipo de gobierno es consensuar el uso antes de verano para que pueda volver a abrir al público antes de acabar este mandato en 2019. Por ello, los presupuestos municipales de este año reservan una partida de 50.000 euros para llevar a cabo el anteproyecto acordado por el Saló de Plens.

 

‘Un espacio para el barrio’

Pese a que aún no se ha convocado la esperada reunión entre los ocho partidos con representación en la Plaça de la Font, lo cierto es que el PSCse ha quedado sólo en la defensa del Museu de la Química, ya que las otras siete formaciones optarían por un centro cívico, turístico o cultural.

Así lo pone de manifiesto el portavoz del grupo municipal de Ciutadans, Rubén Viñuales, quien reconoce que la opción del Museu de la Química «no es la mejor» para el histórico edificio. A juicio del partido naranja, su opción prioritaria para reabrir el espacio sería «un equipamiento para el barrio», así como «la oficina turística de referencia de la ciudad». En este sentido, Viñuales vería con buenos ojos la instalación de un centro cívico que se complementara con la oferta para los visitantes de Tarragona, ya que «se trata de un inmueble señorial, relevante, bonito y muy bien ubicado».

Pau Ricomà (ERC) valora «positivamente» que Ballesteros quiera renegociar el uso del espacio. «Esto muestra un cierto cambio de actitud del equipo de gobierno a la hora de abordar los temas claves de la ciudad», expresa el líder independentista. Por lo que se refiere a su uso de futuro, Ricomà cree que éste debería ser «público y de uso ciudadano», por lo que se decantaría para que el inmueble «acogiera el fondo documental de la antigua hemeroteca de Caixa Tarragona», ya que, de esta forma, «se daría el primer paso para que Tarragona contara con la Hemeroteca Nacional de Catalunya». En este sentido, ERCrechaza una biblioteca, ya que «no cumple con las medidas que pide la Generalitat».

Por su parte, Alejandro Fernández (PP) también ve con buenos ojos la futura convocatoria de la junta de portavoces, ya que «siempre es bueno dialogar sobre estos temas». En esta línea, la propuesta de los populares será «la de siempre», como es «la biblioteca de la zona centro», según expresó el propio Fernández.

 

‘Es bueno tirar hacia atrás’

Albert Abelló (CDC) considera que «es positivo» que las cuentas de 2016 abran una partida para desencallar la situación en la que se encuentra el edificio. El líder convergente asegura que «esto demuestra que Ballesteros se ha dado cuenta de que con el Museu de la Química cometió un error», ya que «se trata de una opción que no quería nadie». En este sentido, Abelló expresa que «es una buena noticia que pueda tirarse hacia atrás».

El político independentista remarca que el espacio químico «puede ser muy interesante, pero no tiene por qué ir al Banco de España», ya que allí CDCsituaría «una biblioteca pública», pese a que «no nos cerramos a otras opciones», según remarcó el portavoz soberanista.

Laia Estrada (CUP) afirma que «antes de decidir la utilidad que podría tener debería realizarse un estudio en profundidad para saber exactamente las posibilidades que tiene el emplazamiento». Pese a ello, la portavoz cupaire remarca que «en aquella zona faltan espacios públicos para los ciudadanos», por lo que la formación anticapitalista vería con buenos ojos «ubicar allí un centro cívico». En esta línea, Estrada especificó que «antes debería llevarse a cabo un proceso participativo».

 

‘Falta una visión conjunta’

La portavoz de ICV, Arga Sentís, cree que «antes de decidir un uso concreto para un edificio primero debería tenerse una visión conjunta de las necesidades de la ciudad». En esta línea, la edil ecosocialista considera que «debería definirse un Llibre blanc dels equipaments», ya que «no debe intentar casarse edificios vacíos con equipamientos que faltan», ya que «muchas veces el espacio que se necesita no es el de un inmueble abandonado». Sentís detalla que «no deben cambiarse cada dos por tres los planes para un edificio».

Finalmente, Josep Maria Prats (Unió) también rechaza el Museu de la Química, ya que «a poco más de cien kilómetros ya existe el CosmoCaixa en Barcelona». Asimismo, el líder democristiano cree que el espacio «debe ser un dinamizador económico para el centro y no sólo un almacén», por lo que se decantaría por «una biblioteca».

 

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