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La perforación del túnel del Coll de Lilla empezará el mes que viene

Los trabajos previos en ambas bocas se están llevando a cabo sin complicaciones geológicas sobre el terreno

NÚRIA RIU

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En las últimas semanas se han intensificado los trabajos previos. FOTO:  PERE FERRÉ

En las últimas semanas se han intensificado los trabajos previos. FOTO: PERE FERRÉ

Las obras de perforación del túnel del Coll de Lilla empezarán el próximo mes de octubre. Así lo confirmaba ayer la subdelegación del Gobierno en Tarragona, quien aseguraba que los trabajos previos que se están llevando a cabo, tanto en la boca de Fontscaldes como en la de Lilla, están transcurriendo «con normalidad».

No se han dado más detalles sobre cómo va a llevarse a cabo la apertura de esta cavidad, que supondrá la prolongación de la A-27, conectando el Alt Camp con la Conca de Barberà. No obstante, el Ministerio de Fomento aseguraba que los trabajos se llevarán a cabo de forma simultánea en las cuatro bocas (dos en cada sentido de la marcha).

La empresa que está ejecutando el proyecto ha podido dar a conocer la previsión para el inicio de la tunelación ya que, por el momento, no han surgido complicaciones geológicas sobre el terreno. Las obras del AVE ya confirmaron la presencia de arcillas expansivas en esta zona, lo que obligó a rehacer el proyecto de la autovía en este tramo, retrasando su ejecución y encareciendo la intervención prevista en un primer momento. Estos trabajos son los que se han ejecutado durante estos meses, desde que se recuperó la obra.

En la entrada de la boca sur del túnel se está levantando un muro frontal de contención para asegurar la estabilidad del terreno, que va anclado hasta 24 metros. En cuanto a la boca norte, la de Montblanc, era necesario construir un cajón de drenaje de hormigón, cubierto con un terraplén, para consolidar la estructura de la nueva carretera y aguantar las presiones del subsuelo. A mediados del pasado mes de julio se iniciaron las voladuras cerca de la pedanía de Lilla, para superar un bloque de piedra y seguir con estos trabajos previos.

Este último tramo de la A-27, entre la variante de Valls y Montblanc, mide una longitud de 5,1 kilómetros. Con un presupuesto de 117,76 millones de euros está previsto que la obra finalice en 2021, un calendario que estará sujeto a posibles complicaciones que puedan surgir ahora cuando empieza la parte más compleja.

Con una longitud de 1,5 kilómetros y hasta 120 metros de profundidad, el túnel del Coll de Lilla tendrá dos bocas –una por cada sentido de la marcha–, con dos calzadas cada una. Será una cavidad con un revestimiento especial, para soportar mejor las presiones propias del terreno. Así, la tuneladora abrirá una cavidad elíptica, y al mismo tiempo la circunferencia se revestirá con una capa de cincuenta centímetros de hormigón y acero en la parte superior, siendo incluso hasta tres veces superior en la parte inferior. Este diseño debe permitir aguantar los diferentes cambios que experimentan las arcillas, que en función de la humedad del terreno se dilatan o se contraen.

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