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La pesadilla de los vecinos de Torreforta: una colonia de gallos y gallinas

Según explican, las aves, que se encuentran en un solar propiedad del Ayuntamiento, están cantando las 24 horas del día
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Las aves están en el solar del edificio de la Torre Forta, que da nombre al barrio. Foto: Lluis Milián

Las aves están en el solar del edificio de la Torre Forta, que da nombre al barrio. Foto: Lluis Milián

Un grupo de gallos y gallinas se ha convertido en una pesadilla para los vecinos del barrio de Torreforta, hasta tal punto que algunos de ellos deben tomar pastillas para poder dormir o se han visto obligados a dejar su trabajo. La historia empezó hace aproximadamente tres meses, cuando un gallo y una gallina se afincaron en el solar donde hay la Torre Forta -calle Francolí-, propiedad del Ayuntamiento. Este edificio acogió durante un tiempo el Institut Municipal de Serveis Socials y, en los últimos tiempos, fue sede del Patronat Municipal d'Esports.

Han pasado tres meses desde entonces y las gallinas han criado, lo que significa que el número de aves ha aumentado notablemente. Según Modesto Pallejà, presidente de la Associació de Veïns de la Plaça Primer de Maig de Torreforta, "actualmente hay unas treinta o cuarenta aves, entre pollos, gallos y gallinas". Se desconoce la manera con la que estos animales llegaron al lugar, aunque algunos vecinos aseguran que, en el Camí dels Horts, -una calle paralela y llena de vegetación-, "ya hace años que hay gallinas, desde que se le escaparon a un hombre y empezaron a criar", asegura Francisco, un vecino.

Están cantando durante todo el día.

Lo cierto es que desde la llegada de estas aves, los vecinos "no podemos vivir", explica Carne Canturri, una vecina de la zona, quien añade que "se pasan todo el día cantando, mañana y tarde". Canturri explica, indignada, que "a mí, esta situación me está afectando mucho, ya que aún dormimos con las ventanas abiertas por el calor y, durante toda la noche, los animales no paran de cantar. Es desesperante". Algunos de los vecinos aseguran que deben tomarse pastillas para poder conciliar el sueño. Otros ya se han rendido, y se han visto obligados a pedir la baja o a dejar de trabajar. "Es horroroso vivir así", concluye Canturri. 

Por su lado, el presidente de la Associació de Veïns de la Plaça Primer de Maig de Torreforta, Modesto Pallejà, asegura que "cuando me lo explicaron, me pensé que era un chiste". Y lo parece, aunque para los vecinos es una pesadilla. Hace aproximadamente un mes, la entidad vecinal decidió hacer llegar una queja en el Ayuntamiento. "El solar donde se encuentran las aves es propiedad del Ayuntamiento. Alguna cosa deberán hacer", asegura Pallejà, quien añade que "de momento no hemos recibido respuesta". Por otro lado, los vecinos, cansados de esta situación, se pusieron en contacto con la protectora de animales, y "nos aseguraron que no podían hacer nada, que no era su competencia", explica Carme Canturri.

¿Gallos de pelea?

Algunos vecinos aseguran que un grupo de jóvenes tiene intención de llevárselos para convertirlos en gallos de pelea. "Han intentado entrar en más de una ocasión, pero unos vecinos de la zona, les increpa y entonces se van", explica un vecino, quien asegura que "al final, esto acabará mal". Parece ser que los mismos que les protegen de caer en manos de jóvenes con objetivos violentos, son los que les dan de comer. 

Por el momento, el departamento de Salut del Ayuntamiento de Tarragona no ha dado una solución a los vecinos de Torreforta. 

 

 

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