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La plataforma del Miracle reabrirá «el año que viene»

El Ayuntamiento asegura que el proyecto está "prácticamente acabado". Van a habilitarse dos zonas infantiles y un espacio de restauración. Ahora faltan los 600.000 euros de financiación

Núria Riu

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La plataforma del Miracle cerró en 2013 y desde entonces se ha degradado, por el abandono que ha sufrido durante estos años.  FOTO: PERE FERRÉ

La plataforma del Miracle cerró en 2013 y desde entonces se ha degradado, por el abandono que ha sufrido durante estos años. FOTO: PERE FERRÉ

Cerró ‘sine die’ a principios de julio de 2013 y ahora, cinco años más tarde, el Ayuntamiento de Tarragona se ha fijado el objetivo de reabrir el acceso a la plataforma del Miracle el año que viene. La administración local quiere aprovechar que a inicios de 2019 finalizarán las obras de mejora del Passeig Marítim para dar una imagen renovada de la fachada litoral en esta parte de la ciudad.

Según confirma el concejal de Territori, Josep Maria Milà, los servicios técnicos municipales «prácticamente han acabado» el proyecto. Consistirá en una «reforma integral» del entorno, de forma que sea «más agradable» para las personas que quieran disfrutar de la playa. Además, los tarraconenses dispondrán de una nueva zona de restauración.

Después de que decidió cerrarse porque un informe técnico recomendó que no se organizaran actividades allí, ya que la superficie no permite cargar mucho peso, la opción de desmontar la plataforma se ha descartado. «Costaría una fortuna», argumenta Milà. El Ayuntamiento alega que se prohibió el acceso por un «problema de seguridad», ya que «hay unos pequeños desniveles entre las vigas que hacían que la gente tropezara». Pese a ello, va a hacerse una prueba de peso para comprobar que «con el paso del tiempo no se haya deteriorado». Una vez estas comprobaciones se hayan llevado a cabo, el Consistorio tirará adelante el proyecto de renovación. La mejora tendrá un coste aproximado de 600.000 euros que el Ayuntamiento tiene en el presupuesto, supeditados a la venta de patrimonio.

Esta polémica estructura de cemento, inaugurada en 2001, tiene una superficie de 6.882 metros cuadrados, de los cuales 1.759 se habilitarán como zona verde y el resto (5.123) será para uso de los viandantes. Aquí se incluye tanto el carril bici como las dos zonas de juegos infantiles, que en total ocuparán más de 400 metros cuadrados.

Inicialmente se previó que el espacio debajo de las escaleras pudiera habilitarse como chiringuitos. Una opción que se descartó, ya que «arriba habrá una pérgola muy grande que permitirá que pueda hacerse un restaurante o un bar, con árboles y una accesibilidad muy buena», avanzó Milà. En primer lugar tendrán que sellarse las juntas que fueron la fuente del problema que se detectó en su momento. Además, también será necesaria la impermeabilización de la superficie de hormigón que quedará visible cuando el proyecto esté acabado

La intervención también prevé reparar las vallas, reponiendo los elementos de madera y metálicos, y haciendo un tratamiento de las pérgolas existentes, que se han degradado con el tiempo. De hecho, después de los diversos temporales de lluvia y viento del pasado invierno y de la falta de mantenimiento, la superficie está llena de ramas rotas y de maleza. A esta imagen de abandono hay que añadirle que la parte de abajo está toda llena de pintadas y que en ocasiones los vehículos que estacionan en la zona habilitada como párking sufren episodios de vandalismo. De hecho, este espacio se mantendrá una vez se haya llevado a cabo la reforma ya que su utilización se ha incrementado ahora, entre los usuarios que van a diario a trabajar a Barcelona en tren, y que no pueden dejar el coche en el Passeig Marítim.

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