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La poca oferta y la gran demanda de parkings en el centro de TGN dispara los precios

El alquiler de una plaza de 16 metros cuadrados se paga a 100 euros mensuales, mientras que la adquisición de una puede suponer un desembolso de entre 15.000 y 30.000 euros

Àngel Juanpere

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Hay mucha más demanda para alquilar plazas que para comprarlas debido a los desorbitados precios que se piden.   FOTO: Pere Ferré

Hay mucha más demanda para alquilar plazas que para comprarlas debido a los desorbitados precios que se piden. FOTO: Pere Ferré

Es la ley de la oferta y la demanda. Buscar una plaza de garaje en el centro de la ciudad a un buen precio se ha convertido en una misión prácticamente imposible. No hay muchas y, además, hay muchas peticiones tanto para su compra como para el alquiler. Así lo aseguran al Diari algunos administradores de fincas consultados.

Una plaza de unos 16 metros cuadrados puede costar unos 100 euros al mes, mientras que su adquisición supone un desembolso de hasta 30.000 euros. El problema no es exclusivo de la ciudad de Tarragona sino que se extiende a otros puntos de España.

«Es un mal endémico de la ciudad», reconoce Joan Boronat, propietario de Finques Boronat. Añade que el problema se da principalmente en las zonas céntricas. Y ello porque muchos bloques de la Rambla Nova y alrededores no tienen aparcamiento subterráneo porque cuando se construyeron no era obligatorio. «Y eso encarece del precio». 

En parecidos términos se expresa también Esteve Martí, de Finques Martí y presidente del Col·legi d’Administradors de Finques de Tarragona, quien asegura que en esta zona central hay edificios que tienen parkings, pero son pocos. »Hay mucha necesidad y también porque muchos inquilinos quieren tener su plaza en el mismo edificio o muy cerca. En la zona central de la Rambla Nova encontrarán contadas ofertas».
Boronat señala que no es solamente un problema de que muchas viviendas no tengan su párking «sino que hay mucha gente que trabaja y es de fuera, como funcionarios municipales o de otras administraciones». 

Los precios

Los precios que se pagan actualmente por una plaza de tamaño medio –entre 14 y 16 metros cuadrados– en el centro de la ciudad son relativamente caros. Joan Boronat señala la cifra promedio de 110 euros, mientras que Esteve Martí apunta entre 80 y 100.

Dichos precios se dan actualmente en algunos barrios céntricos de Madrid, como Malasaña, mientras que en el 2008 –antes de comenzar las crisis económica– se situaba entorno a los 95,2. En esta zona, el precio se ha encarecido un 9,7 por ciento en diez años.

A la hora de comprar, las cifras todavía se disparan más. La plaza puede costar entre 10.000 y 25.000 euros, subrayan los administradores de fincas. En zonas como el Eixample de Pere Martell se pueden encontrar por entre 12.000 y 14.000.

Hacer negocio

En plena burbuja inmobiliaria, algunas personas vieron en la compra de cocheras o garajes una oportunidad de hacer negocio: primero lo adquiero y después lo pongo en alquiler. En este sentido, el presidente de los administradores de fincas reconoce que en su día si uno tenía 100.000 euros disponibles y sabía que las entidades bancarias no le daban intereses, adquiría una casa y la ponía en alquiler.

Pero si uno sólo disponía de 10.000 euros adquiría una plaza de párking y hacía lo mismo. «Algunos la adquirieron hace años, otros ahora. Sigue una línea paralela a los pocos intereses que están pagando los bancos. Los que tienen menos ahorro lo han invertido en comprar una plaza», afirma Boronat.

«Con el piso tienes más gastos de mantenimiento. Tienes más ingresos pero con menos beneficios. En cambio, con el garaje los gastos son muy escasos,  «pero el tiempo de amortización de la inversión es prácticamente el mismo», asegura Martí.

Joan Boronat subraya que actualmente hay más demanda de alquiler que de compra, «pero si la oferta de alquiler es escasa, la de adquisición todavía lo es más». Pero la mayoría de veces, el alquiler de plazas de aparcamiento privado se hace entre particulares y ya no llega a los administradores de fincas. Siempre se conoce a un vecino, a un familiar o al de la tienda de al lado que ofrece una plaza. Y ahí sí que existe una importante diferencia de precio. 

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