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La puesta en marcha de las cámaras en la Part Baixa, a la espera de una autorización

Las cámaras de videovigilancia situadas en las escaleras mecánicas del Vapor sí que funcionan pero no captan ninguno de los actos vandálicos, ya que se trata de cámaras que funcionan como una alarma

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Las 24 cámaras de videovigilancia se instalaron durante la primavera pasada, pero aún no están en funcionamiento. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Las 24 cámaras de videovigilancia se instalaron durante la primavera pasada, pero aún no están en funcionamiento. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Los vecinos no entienden qué pasa con las cámaras de videovigilancia. Ya están instaladas pero aún no funcionan. Este proyecto –ya histórico, porque hace más de una década que se inició–, parece que no tiene fin. Los vecinos están convencidos de que si las cámaras ya estuvieran en funcionamiento, se evitarían muchos actos vandálicos y situaciones de inseguridad. «No entendemos que pasen cosas como las que están pasando en el barrio y que las cámaras no funcionen. Que se pongan las pilas ya con el tema», comentaba Jorge Rodríguez, un vecino de la calle Real. Por su parte, la presidenta de la Associació de Veïns del Barri del Port, Rosa Puig, asegura que «es importante que los ciudadanos tengan la percepción de seguridad. Por eso es imprescindible que entren en funcionamiento lo más rápido posible». El problema, según fuentes del Ayuntamiento, es que el consistorio está a la espera de que se reúna una comisión de la Generalitat que tiene la competencia para dar la autorización necesaria para poner en marcha los 24 aparatos repartidos por la Part Baixa, que se instalaron durante la primavera pasada. Cabe recordar que la tramitación del proyecto se remonta a febrero de 2007, cuando la Junta de Govern del Ayuntamiento de Tarragona aprobó situar los aparatos en los alrededores de la calle Apodaca.

Por otro lado, las cámaras de videovigilancia situadas en las escaleras mecánicas del Vapor sí que funcionan pero no captan ninguno de los actos vandálicos, ya que se trata, según explica el Ayuntamiento, de cámaras que funcionan como una alarma; solamente se activan cuando sucede alguna cosa en las escaleras, como por ejemplo, la caída de alguien o la parada de la actividad de las escaleras por cualquier motivo. Entonces, la información se envía directamente a la empresa. «Estas no son cámaras de seguridad ciudadana. No nos sirven. Necesitamos cámaras que garanticen el bienestar de los ciudadanos», asegura la presidenta de la entidad vecinal, Rosa Puig.

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