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La química despierta pasión en los jóvenes de TGN

El Institut Català d’Investigació Química (ICIQ) ofrece un programa para despertar vocaciones científicas entre los adolescentes

Núria Riu

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Las participantes en un momento de su explicación sobre el Ph. foto: pere ferré

Las participantes en un momento de su explicación sobre el Ph. foto: pere ferré

Para muchos niños y adolescentes el sábado es día de partido de fútbol o de baloncesto. En cambio, Laia Ripoll (16 años) prefiere la química. Es una de las 21 jóvenes que participa en el programa Bojos per la química, que organiza por sexto año consecutivo el Institut Català d’Investigació Química (ICIQ). 

Ripoll es de Lleida y ha sido seleccionada entre las 150 solicitudes que se presentaron para participar en el curso. Pasó una primera selección y después fue una de les elegidas en las entrevistas grupales. Siempre se ha decantado por las ciencias y ahora quiere descubrir cuál es su auténtica vocación. «Me gustan mucho los experimentos y las matemáticas, pero también la parte tecnológica. Así es que pensé que me serviría para saber qué quiero estudiar», explica. 

Son jóvenes de primer de bachillerato que durante trece fines de semana aprenderán muchos de los principios básicos de la química. Durante la mañana tienen la oportunidad de escuchar a uno de los group leaders del ICIQ que, sesión tras sesión, les van explicando las investigaciones que se hacen en este centro de referencia a nivel internacional. Después harán historia de la ciencia y, por grupos, repasarán las prácticas de la semana anterior en el laboratorio. Y es que las tardes son sinónimo de ponerse la bata y de experimentar, la parte que más apasiona a Marc Lagranya. «Desde pequeño cuando vi las primeras cosas de química ya me gustó muchísimo y después en la ESO ya me enganché», describe. Viene  de Barcelona para participar en un curso que empieza a las diez de la mañana y acaba a media tarde. Pese a ello, defiende que «es una gran oportunidad».

Trabajo en equipo
Las sesiones las dirige la doctora Laia Pellejà, responsable de divulgación del ICIQ. En las primeras clases se muestra exigente con las preguntas que  lanza a los participantes. En esta ocasión, el grupo hace una exposición sobre el Ph. Hablan de su historia y de sus usos y aplicaciones. Una exposición que muestra el intenso trabajo hecho durante la semana, a pesar de que cada una de las jóvenes es de una ciudad distinta. 

Laia Pellejà destaca que «el solo hecho de que estén aquí todos los sábados ya nos dice que tienen ganas de aprender, por lo que valoro que sean capaces de formar un buen equipo de trabajo». 

Bojos per la química nació para despertar vocaciones científicas entre los jóvenes. Para algunos de sus participantes, el hecho de formar parte del programa significa entrar en una rueda que en verano les llevará a ser monitores de los casales científicos y posteriormente a hace el trabajo de final de grado en el centro. Es el recorrido que hicieron cinco de los jóvenes de la primera edición. «La idea es que después puedan solicitar la beca y quedarse aquí», argumenta Pellejà. 

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