«La recaudación de los ayuntamientos se va a ver afectada»

Juan Gallardo. Jefe del gabinete de estudios de la CEPTA

Raúl Cosano

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Juan Gallardo. FOTO: DT

Juan Gallardo. FOTO: DT

¿Llegan los ayuntamientos a esta crisis en un buen momento económico?
Están mejor que hace unos años, en general, pero hay que ser muy cautos, y hay que esperar a ver el impacto que puede tener la pandemia en las cuentas. 

¿En qué puede afectar?
Vamos a ver cuál es el rejonazo de los tributos locales que, en principio, son bastante inelásticos económicamente, pero a pesar de eso dejarán una indudable morosidad. Hay que ver cómo evoluciona. 

¿Algún ejemplo?
Hay unos gastos de funcionamiento que se van a incrementar y una pérdida de eficiencia notable, porque no todos los ayuntamientos están funcionando bien en cuesiones como el teletrabajo. La morosidad puede suponer un rejonazo importante. 

¿Dónde más puede afectar?
No olvidemos los tributos cíclicos. Un parón en la compraventa de viviendas o en la actividad constructora puede tener consecuencias. Puede ser que la plusvalía sufra mucho, de la misma manera que ya padeció en 2008. Es verdad que el punto de partida es distinto, que los ayuntamientos vivían mucho de eso antes y ahora no. 

¿Hasta qué punto tienen margen de maniobra?
El IBI ha ido creciendo y los ayuntamientos ya no tienen tanta capacidad de incrementar estos tributos, que ya están en franjas bastante altas. ¿Qué puede pasar si cae mucho el ICIO o la plusvalía? Hay muchos ayuntamientos a los que ese remanente se les puede volver negativo. 

Ellos piden poder disponer del remanente acumulado y se quejan de que Hacienda no se lo permita. 
Se podría haber flexibilizado el uso del remanente de tesorería, pero dadas las circunstancias actuales y teniendo en cuenta que puede haber un problema de liquidez por los aplazamientos y por la morosidad, ahora lo veo complicado. 

¿Entiende esa reclamación por parte del mundo municipal?
Sí, lo entiendo y lo entendía, y lo comparto en un escenario de normalidad. Pero ahora hay que actuar con prudencia. Es verdad que hasta el momento la administración municipal era la más saneada de todas. 

Argumentan que necesitan ese remanente para paliar los efectos de la pandemia. 
Lo necesitan para invertir y gastar. Lo primero que tienen que hacer es blindarse ellos. La finalidad no es generar gasto, sino administrar una serie de servicios. 

Pero son la puerta a la que toca el ciudadano cuando viene una crisis. 
El problema es que se creen que son minigobiernos, cuando en realidad los ayuntamientos están para prestar unos servicios muy determinados, la limpieza, la seguridad, el alumbrado... 

¿Permitíría poder disponer ahora de ese remanente?
Yo no flexibilizaría las reglas en este momento, porque hay que proteger la integridad de las cuentas municipales y, en 2021, tras ver el impacto real, decidir. El ayuntamiento no puede gastar más de lo que tiene y no puede hacer política macroeconómica. El consistorio tiene unas competencias muy claras y no dispone de capacidad para generar demanda agregada. Simplemente es como una gran comunidad de propietarios que debe gestionar unos servicios. 

Los ayuntamientos afrontan la crisis con la deuda al mínimo pero sin poder gastar ahorros

Los ayuntamientos de Tarragona encaran la crisis económica de la pandemia con unas cuentas saneadas y una reivindicación clara: poder disfrutar cuanto antes del superávit y el remanente, esto es, de los ahorros acumulados durante años de ajustes y recortes. "Es escandaloso que aquel dinero que está disponible no pueda redundar en beneficio de la gente que ha estado pagando.

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